Mostrando entradas con la etiqueta "César Hildebrandt". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "César Hildebrandt". Mostrar todas las entradas

martes, 25 de enero de 2011

“LA GENTE ESTÁ OLVIDANDO QUE CROUSILLAT Y SCHUTZ ERAN HOMBRES DE FUJIMORI"


Enero 24, 2011
Fuente:
Diario16

¿Qué tan grosera fue la propuesta que le hicieron en Panamericana Televisión?

No fue grosera, fue más bien transparente. Ernesto Schutz Freundt es una persona muy caballerosa y delicada, y tiene el virtuoso vicio de la sinceridad. Cosa rara en el Perú, porque la mayoría de la gente encubre sus objetivos y trata de dorar la píldora. Él me habló concretamente sobre cuáles podrían ser los parámetros del programa, y uno de esos parámetros era no meterse con el presidente (Alan García), por la situación delicada en que estaba el canal, cosa que ya era bastante inaceptable. Y no meterse, era ‘no meterse’, en definitiva y en lo absoluto. Y el otro parámetro era demoler a Toledo, todo lo que se pudiera. Hacer una campaña en contra de Toledo, quien es para ellos la bestia negra, el indeseable, el tipo que llegará para vengarse y al que, por tanto, hay que impedir que llegue. En medio de esos dos parámetros había una serie de otras cosas y me di cuenta que detrás de todo, implícito, estaba un apoyo probable a Keiko Fujimori.

 ¿No se lo dijeron directamente?

No, pero por lo conversado lo pude deducir. Si no era Keiko Fujimori podría ser Luis Castañeda como una opción del mal menor, pero la gran opción era Keiko. Después de la conversación me incliné a pensar que no iba a haber otra. No podía imaginarme siquiera que Federico (Anchorena), quien es mi amigo y que me conoce, pudiera pensar que yo iba a aceptar, ya no digo esos parámetros, algo que remotamente se les pareciera.

 Sorprende mucho que a un periodista como usted le hagan ese tipo de propuestas…

Sí, me sorprendió muchísimo, pero quizá creyeron que yo estaba urgido, necesitado, con síndrome de abstinencia televisiva, deseoso de salir en pantalla a como diera lugar. Cometieron un error.

 Cuando le dijeron que no se meta con el presidente García, ¿exactamente a qué se referían?

No atacarlo, no referirse a él en términos negativos por ninguna razón. Yo, lo que sospecho es que Ernesto (Schutz) nunca me ha leído porque en este semanario (Hildebrandt en sus trece) decimos cosas de García, cosas muy severas. Se explica esto porque el canal depende en este momento de Indecopi y de la Sunat.

 Hay intereses y miedos al mismo tiempo…

Por supuesto, interés, pero sobre todo miedo. Miedo a represalias, miedo a que el señor García levante el teléfono; llame a Nahil Hirsh y le diga: ¡cobre!, ¡cobre usted! Y se acabó el (Canal) 5. O le dijera a Indecopi: el proceso concursal ¡no va!, y se para y colapsa Panamericana.

Panamericana tiene esa amenaza latente…

Estoy seguro, no tengo la menor duda. Y en el caso de Toledo yo noté un odio particular, profundo.

¿Por qué cree que existe ese odio?

No indagué demasiado sobre ello, pero evidentemente tenía que ver con la actitud de Toledo en relación a Schutz Landázuri. Ellos dicen que fue una actitud despreciable porque quiso negociar, quiso hacer algo turbio, ellos no aceptaron. Ese es el argumento, en todo caso. Pero a Toledo, el 5 le teme y lo odia a la vez. Sí va a haber una campaña dura contra Toledo, ya se sabe por qué pantalla va a salir.

¿Le explicaron a qué tipo de negocios se referían?

Que Toledo propuso algo, como una suerte de canje de favores que ellos no aceptaron. Esto suena un poco mítico, fabulado, porque en las circunstancias en que estaban, con un tipo que había recibido diez millones de soles en un maletín y que había dicho: “qué canalazo que te llevas”, ¿qué negociación podría haber?, ninguna. Excepto una negociación con la Interpol. Con un tipo como Schutz Landázuri qué otra cosa se puede negociar.

 ¿Todo esto podría ser una orden de Alan García?

No. Lo que creo es que todo esto es una orden de Schutz Landázuri desde Suiza. Alguna gente de mucha cercanía con el canal me ha dicho que Schutz Landázuri a veces interviene en algunas reuniones por la bocina del teléfono desde Suiza. Esto explicaría el odio hacia Toledo. Schutz Landázuri es un prófugo que quiere regresar. Ha hecho su vida allí, pero está muy infeliz. El Perú al final es su país.

Y un gobierno de Keiko Fujimori le abriría las puertas para su regreso, obviamente…

Un gobierno de Keiko sería el suyo y no haría sino extender el indulto, o la amnistía o la prescripción a todos aquellos que colaboraron con el gobierno de Fujimori. La gente está olvidando que Crousillat y Schutz eran hombres de Fujimori. Que Genero Delgado Parker, cuando me echa a mí y me vende, era un hombre de Fujimori. La gente olvida que Julito Vera, cuando cobra sus 50 mil dólares mensuales, era hombre de Fujimori. El triunfo de Keiko es un sueño dorado para ellos. Qué mejor, regresan los colaboradores, aquellos que se jugaron el ‘pellejo’ cobrando mucho dinero por entregar sus canales. Mendel y Samuel Winter eran editorialistas del señor Fujimori. Usaban a Guillermo Thorndike, pero ellos eran los que habían firmado el contrato. La gente olvida que la televisión estaba podrida por Fujimori.

¿Le mencionaron algunos casos concretos para atacar a Toledo?

No. No me mencionaron ninguna agenda. Lo que me mencionaron es que para Toledo nada, excepto si hay algo en contra de él. Nada a aquello que pudiera favorecerlo y todo a aquello que pudiera perjudicarlo. Días atrás había salido una durísima entrevista que Jorge Mufarech concedió a Augusto Thorndike, en donde Mufarech había acusado a Toledo de algo muy grave relacionado con Panamericana o con algún canal de televisión. A la semana de esa entrevista, Ernesto Schutz Freundt va a mi casa. Cuando me estuvieron llamando, hablé con una persona que trabaja en el canal y le expliqué que era imposible que yo acepte algo, porque íbamos a terminar peleándonos ese mismo día. Voy a firmar un contrato por dos horas, le dije. Y esta persona me confirmó que existían muchas presiones. Rosana Cueva se ha peleado varias veces con los directivos del canal. Me dijo que en ‘24 horas’ no había problemas porque es el vocero del canal.

Y ahí está el hijo de Thorndike

Sí, ahí está Augusto haciendo honor a su nombre: está ‘a gusto’. Cada uno es dueño de su reputación y su chamba.


lunes, 1 de marzo de 2010

César Hildebrandt, Vuelve

César Hildebrandt, el polémico  periodista alejado de la televisión peruana, anuncia su regreso con un semanario impreso. Y para ello recarga energías en el calor de su hogar. La nueva apuesta periodística del cuajado hombre de prensa se adelanta al proyecto que tiene el periodista Juan Carlos Tafur (ex director de Correo) quien también proyecta sacar en los proximos meses un semanario similar al de Hildebrandt y con parecidas características como su confección en papel periódico y el precio de tres soles. Un entretenido reportaje del programa DíaD de ATV. 28 de febrero de 2010





Videos subidos a YouTube por Javi270270

sábado, 20 de febrero de 2010

Patricia y Augusto

La Primera
20 de febrero de 2010
Por César Hildebrandt

No sé qué tendrá que pasar en RPP para que Patricia del Río y Augusto Álvarez Rodrich presenten su renuncia o digan algo (o susurren alguito, o se incomoden un poco).

Y es que lo que está haciendo Raúl Vargas con esa emisora es sencillamente indigno de llamarse prensa.

Como las encuestas señalan que la popularidad de Alan García está -a nivel nacional- por los suelos, Vargas ha decidido servir de pulidor del régimen.

¿Que el modelo no llega a todos?

Pues allí está Vargas para preguntarle al director del programa Juntos las preguntas que sólo le harían en el “Melody” y las repreguntas que sólo le haría su santa abuelita.

-¿Vamos bien, pero podemos ir mejor? –pregunta Vargas.

-Hemos aprendido y claro que vamos a mejorar –le responde el burócrata locuaz.

¿Que en Essalud matan y rebanan y sierran y no pasa nada?

Pues allí está Vargas, en su papel de Jabba the Hutt del palacio de Pizarro, haciéndole “al ingeniero Fernando Barrios”, el director de Essalud y el que paga la publicidad y abona muertos y heridos por cada servicio prestado, la entrevista más horizontal que uno pueda imaginar “con ocasión de inaugurarse este gran hospital de Chiclayo-Oeste, el Luis Heysen Incháustegui”.

¿Que Luis Alva Castro es un monigote con el pelo teñido por Miss Clairol cuyas dos últimas hazañas son haberse enredado con un patrocinio de quince mil dólares a Fabiola de la Cuba y con un aumento de connotaciones delictivas a sus secretarias?

Pues allí va Vargas, en su papel de Chino de la Esquina, diciendo a los millones de oyentes de RPP que él conoce a Alva Castro “por sus preocupaciones filosóficas” y por “su vocación editorial y literaria” (cuando Alva Castro es a la literatura lo que Chemo del Solar al éxito y a la filosofía lo que los ácaros al finado gliptodonte).

Y va enseguida una entrevista que podría ser más útil que un dedo en la garganta a la hora de librarse de un contenido estomacal incómodo.

O sea que Nava, Mirtha y el jefe de todos los capos deben haberse sentado con Vargas y deben haberle dicho que la estabilidad del gobierno y la legitimidad del sistema dependen de RPP y de esta nueva campaña de planchado y pintura.

Y Vargas ha llegado a un arreglo conveniente. Total, si estuvo a punto de viajar a México como embajador de Alan García –y no lo hizo porque Manuel Delgado Parker se lo pidió y le aumentó el sueldo-, ¿por qué no va a oficiar de cataplasma de este contuso gobierno?

Da vergüenza ajena escuchar la agonía de este Vargas. Porque no sólo es un asunto de contenido.

La voz de Vargas era grave y muchas veces noticiosa. Ahora se ha hecho meliflua, zalamera, coqueta bajo cuerda.

Antes sus bajos continuos respaldaban una melodía que iba al son del día y tenía el eco vibrante del directo en directo. Hoy la voz de Vargas parece la de Pedro (también Vargas) cuando cantaba boleros para señoras en un cabaré.

Vargas fue nuestro Wálter Cronkite radial. Hoy es una melopea de Radio Nacional tomada por la Apdayc.

Si Radio Incahuasi –la que Haya usaba para mandar a insultar a sus enemigos- estuviese en el dial, la sacarían del aire por hacerle competencia desleal a la RPP de Vargas.

Pero, bien, el problema ya no es Vargas, que ha decidido ser, como en el viejo icono de la RCA Victor, la voz del amo y jugar a la cocinita con su amigo Alan García.

El problema para mí, lo que me pone tenso y confundido como oyente y colega es no tener una respuesta para la siguiente pregunta: ¿por qué Augusto y Patricia no se ponen en sus trece, pierden el miedo escénico y hacen, sin miedo, las preguntas que (estoy seguro) quieren hacer?

Está muy bien que don Raúl Vargas quiera terminar sus días de radio como lo está haciendo –si Macera bailó con Fujimori, ¡imagínense!-, pero está mal que lo haga en compañía de dos periodistas respetables.

Patricia, Augusto: ¿pueden ustedes hacer algo? Los estamos viendo y escuchando.

jueves, 11 de febrero de 2010

“Cambio” ha muerto

La Primera
Por César Hildebrandt

En Colombia existía, desde 1994, una revista importantísima llamada “Cambio”.

La publicación pertenecía al grupo editorial “El Tiempo”, cuyo accionista mayoritario es, desde el año 2007, el potente grupo español Planeta, fundado en 1949 en Barcelona y dueño de “Antena 3”, pionera en TV basura, la radio “Onda Cero”, cachorra del PP, el diario gratuito “ADN”, y la única publicación que está a la derecha del “ABC”, o sea “La Razón”.

Planeta, que tiene intereses en 25 países, tiene el 55 por ciento de las acciones de la llamada “Casa Editorial El Tiempo” y el 40 por ciento del canal televisivo bogotano “City TV”, que es parte del mismo paquete.

La legendaria familia Santos tiene el resto de las acciones. Entre esos Santos están el vicepresidente de la república Francisco Santos y el ex ministro Juan Manuel Santos.

“Cambio” se distinguió en los últimos tiempos por descubrir una serie de enjuagues y hediondeces del gobierno de Álvaro Uribe. Su gran virtud fue la cantidad de datos que aportaba, lo riguroso de sus investigaciones, la seriedad y el pluralismo de sus búsquedas.

Entre otros temas, “Cambio” destapó el asunto de los subsidios enormes a agricultores ricos –en Santa Marta una suma multimillonaria en ayuda gubernamental fue a parar a manos de cuatro familias-, la farsa detrás de los cambios en el sector salud, la ilegitimidad de la segunda reelección uribista, el feo asunto de la “parapolítica” –la alianza de los paramilitares derechistas y un sector del gobierno-, o el grandioso asunto de la corrupción generalizada, un fenómeno que la revista, en octubre pasado, calculó en unos 2,024 millones de dólares anuales de pérdida para el erario nacional (cuatro billones de pesos Colombianos al cambio actual): una mancha de caciquismo maloliente que cubre los 32 departamentos del país y que incluye a jueces, diputados, miembros del Ejecutivo, directivos de los organismos públicos.

En fin, que “Cambio” hacía la tarea que no hacía “El Tiempo”, su casa matriz -considerado el diario más importante de Colombia- y que habían dejado de hacer la mayoría de los medios de comunicación de este país, que la derecha peruana pone siempre como ejemplo, desde sus iletradas columnas, de libertad y sentido común.

Pues bien, el “Grupo Planeta” y la familia Santos han decidido cerrar la revista “Cambio”.

Y esto que “Cambio” tenía una circulación, oficialmente anunciada, de 133,684 ejemplares y una “lecturabilidad”, como se dice tan horriblemente en Colombia, de 233,600 lectores.

Aun así, el muy fariseo señor Luis Fernando Santos, presidente del grupo “El Tiempo”, ha anunciado que el cierre de “Cambio” se debe a un supuesto fracaso comercial.

“A partir de ahora, la revista dejará de salir semanalmente, será un mensuario que se ocupará de temas más livianos”, dijo este Santos sin aureola pero con muchísimo poder.

Lo que no dijo es que la mayor presión vino del grupo “Planeta”, deseoso de hacerse con una nueva frecuencia de televisión que entrará en subasta en los próximos días, y de los círculos oligárquicos más próximos al uribismo duro. La mezcla de siempre: negocios a cambio de cabezas de periodistas.

Al promediar la semana pasada se dijo que “Cambio” saldría hasta fines de febrero, pero este lunes pasado tanto el director, Rodrigo Pardo, como la editora general, María Elvira Samper, fueron obligados a dejar sus oficinas y a echar a la basura el material que ya habían preparado.

La BBC de Londres escribió una larga y emotiva crónica, que contenía estas palabras:

“Ante el anuncio, Pardo y Samper fueron despedidos en medio de una salva de aplausos por decenas de periodistas y empleados de la Casa editorial El Tiempo, que improvisaron una calle de honor...Hubo besos, abrazos y lágrimas, le dijo una periodista del diario El Tiempo a BBC Mundo. Y añadió: Estamos muy tristes por el mensaje que significa el cierre de la revista para el periodismo Colombiano”.

La familia Santos tiene mucha influencia en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). ¿Dirá algo la SIP sobre este atentado? ¿O volverá a decir, entre líneas, que las empresas pueden hacer lo que les dé la gana y que los periodistas son plumíferos que se contratan en la calle?

Y aquí, ¿protestarán por esta medida vergonzosa los que hablan y se desgañitan y se sueltan los moños sólo por lo que sucede en Venezuela?

La libertad de prensa ha sufrido un severo golpe con el cierre de “Cambio”. Colombia ya no será la misma sin ese semanario.

El liberalismo asustado aplica ahora en tierras Colombianas la fórmula aplicada con éxito en el Perú: a la televisión se la administra por el chantaje político, a la prensa radial se la manipula por la extorsión publicitaria, a la prensa escrita o se la controla o se la asusta o se la estrangula (y esto que en nuestro medio “Cambio” no tiene parecido manifiesto con ninguna publicación).

La fórmula funcionará hasta que la gente, asqueada, encuentre otros cauces para informarse y otras maneras para oponerse. Y hasta que los periodistas de esta región lo permitamos.

jueves, 8 de octubre de 2009

La Prensa, El Poder y los Blogs

martes 12 de febrero de 2008
César Hildebrandt
Prensa y poder

¿Hasta dónde debería de llegar el poder de la prensa? Depende de la prensa. Si hablamos de la prensa que investiga de verdad, que separa los intereses de sus propietarios de la necesidad de servir a la opinión pública, la respuesta debería de ser: hasta donde la búsqueda de la verdad se lo permita.Sin embargo, esa prensa ­ideal –el Post de los Graham, el New York Times antes de la enfermedad del “patriotismo”– está hoy desapareciendo o se debilita delante de nuestros ojos.

Muerto Jesús de Polanco, por ejemplo, El País, el mayor y mejor periódico escrito en castellano, se debate entre la presión de los sucesores de Polanco por defender el imperio de Prisa y las demandas de independencia de sus ya viejos lectores. Y, claro, aquí cuenta la casi confesión sincera de Juan Luis Cebrián, fundador de El País y siempre consejero de Prisa: “La prensa no puede dejar de ser un negocio rentable”.

Eso es cierto. Lo que pasa es que los negocios rentables de las demás esferas no tienen como producto la búsqueda de la verdad, que suele ser tan incómoda y tan explosiva para los negocios más rentables del planeta (la especulación financiera, el petróleo, la fabricación de armamento, el narcotráfico, el lavado de dinero).¿Cómo, entonces, buscar la verdad que puede herir a los más poderosos y seguir contando con el favor publicitario y bancario de los poderosos?Esa es la clave de todo el problema. Y ante ese dilema, la respuesta global de la gran prensa ha sido desactivar lo más que se pueda sus equipos de investigación y, simultáneamente, dirigir esa investigación a escudriñar las debilidades de los políticos –lo cual está muy bien–, pero a costa de no meterse con el poder monstruoso de las corporaciones (el verdadero gobierno de la aldea global).

¿Estará el futuro, entonces, en el llamado “periodismo ciudadano”, el que surge de los blogs del Internet? Lo dudo: cada día que pasa los blogs demuestran, con las excepciones del caso, los mismos defectos de la gran prensa y los mismos vicios del periodismo: el culto al poder establecido, la rutina mental que lleva a ser parte mineralizada “de lo políticamente correcto”, la creencia implícita de que la alianza entre el libre mercado y la democracia electoral es el fin de la historia (es decir el cese de todas las rebeldías).

Y con un agravante: muchos blogs de investigación no son sino la expresión iracunda de filias y fobias personales y de investigación profesional no tienen nada. Confunden, con todo amateurismo además, papas con camotes y encima editorializan con la certeza del que cree que dudar es pecado mortal.

¿Dónde está la luz al final del túnel? Quizás en periódicos hechos por periodistas, falansterios de la comunicación que vendan masivamente, que puedan prescindir olímpicamente de la publicidad y que sean premiados con el ­éxito gracias a su demostrada independencia y rigor.Rigor. Esa es la palabra que a muchos espanta. Porque una cosa es tomar la declaración de un testigo dudoso y convertir eso en un panfleto lapidario para la víctima de turno –eso es lo que se hace con quienes no tienen posibilidad de defenderse en igualdad de condiciones– y otra es investigar con inteligencia y recursos en búsqueda de una verdad generalmente oculta entre malezas y papeles de apariencia indescifrable, entre empresas de paja y tercerías con sede en islas del Caribe.

La investigación requiere mucho talento y un poco de dinero. En nuestro medio ambos factores escasean: las universidades construyen preguntadores ingenuos –no investigadores– y a las empresas la investigación les interesa, por lo general, si es libre de gastos y más aún si está dirigida contra algún adversario del periódico.Y rigor es lo que ha perdido la prensa peruana. Con excepción de Páez, Cruz y Uceda –topos pacientes y exitosos la mayor parte de las veces–, los profesionales de la investigación brillan por su ausencia. Han sido reemplazados muchas veces por difamadores de comida rápida, armadores de tramas que no se sostienen en el tiempo pero que pueden impactar en el instante.

Si alguien se dedicara a investigar el verdadero poder del narcotráfico en el Perú, ¿no llegaría a conclusiones sorprendentes? ¿Por qué nunca se investigó la compra de dólares negros de Uchiza por el Banco de Crédito? ¿Por qué no se nos dice cuántas pesqueras han sido alcanzadas por el poder que compra todo? ¿Por qué nunca sabremos cuántos periodistas preocupados por el poder de la cocaína la consumen en abundancia y se sienten omnipotentes e impunes por su inhalación?

¿Se han dado cuenta de que hay gente muy interesada en que nos quedemos con el menú del narcotraficante y asesino Fernando Zevallos, ya condenado a 20 años de cárcel y residente forzado de Piedras Gordas?¿Cuántos exportadores han sacado coca por el puerto del Callao desde el día en que alguien anuló el control de la supervisoras privadas de aduana?¿Quién quiere hacernos creer que el narcotráfico es un ­asunto que atañe sólo a narcos ya encarcelados y a mochileros del Vrae cuando es también “un asunto de blancos” –como se dice en el Perú que Jorge Bruce acaba de describir tan bien–?

Posdata: El ministerio público debería concederle a la quebradiza fiscal Luz Loayza la gracia de quedarse en Lima. Total, tampoco es que Maynas se sublevaría ante su ausencia. Y en cuanto a ti, Aldito: ¿por qué tratas de enlodar tan enfermizamente a quienes te recuerdan, con un poco de humor, tu viaje pagado por Suez Energy?

Y siempre te vas de narices, Aldo querido: si la DEA me siguiera los pasos, como en tus sueños de opio ­imaginas, ya lo habría soltado, a todo pulmón, la doctora Loayza, que trabaja allí. En cuanto a mi inglés: es muy malo, pero es mejor que tu finlandés. ¿Te acuerdas?

Juan Paredes Castro y El Comercio

viernes 15 de febrero de 2008
César Hildebrandt
El Juanito

Yo conocí a Juan Paredes Castro tres semanas antes de que fuera Nadie. Poco después me enteré de que presidía el comité de intervención del diario “Ojo” durante la expropiación de Velasco a los Aguá y a los Miró.

Allí, en la redacción común de Epensa, lo vi alguna vez, mientras yo hablaba con mis amigos de entonces (y quizás de ahora, no lo sé) Alfredo Barnechea y Güido Lombardi. A Juanito sólo le faltaba el caqui y la charretera para ser el sargento furriel del mariscal Tito.

Lunatcharski era un bebé de pañales frente al empeño de Juan Paredes por mantener al periódico en la línea de la OCI, en el marco de los temores de su consejero Frías y en la macetita con geranios de su prosa mimeografiada desde el principio de la tinta. Juanito Paredes era en esa ­época un eslavo del sur, es decir un yugoslavo en relación a los medios de comunicación. Y dirigía un periódico que la revolución militar de Velasco había tomado. Para alguien que era Nadie era todo un mérito.

Poco tiempo después, sin embargo, según siempre la leyenda urbana, Juan Paredes entró al baño del Country Club premunido de un maletín. Demorado más de la cuenta, víctima de la impaciencia de algunas vejigas, salió a los 20 minutos disfrazado de Aspirante a Morir en El Comercio, con mostacho, barbita rala y anteojos antiguos de carey.Fue de lo más comentado en el carnaval del Regatas, adonde Juanito llegó explicando que su paso por “Ojo” había sido para espiar el ducto duodenal del velasquismo y que él se había declarado titoísta por Tito Drago, que era todo un señor en el juego de la pelota.

Pues bien, El Comercio dio ­una ley de amnistía, expidió un Memorándum Paradójico obligando a la amnesia a todo el que se sintiera ofendido, y contrató para siempre a Juan Paredes. Don Luis ya había muerto y todo podía ser posible.

Desde esa época remota de máquinas Remington y grabadoras de carrete y Elsa Arana siendo la premonición de Lourdes Alcorta, Juan Paredes cumplió tres tareas fundamentales para el diario que lo acogió como a niñito de Dickens: obedeció, obedeció y obedeció.

Cobraba por separado cada una de esas tareas, por supuesto. Y obedeció tanto que llegó el día en que la muerte de su Voluntad apareció en la muy leída página de obituarios del periódico. Fue el día más feliz de su vida: el ser o no ser angustiante había terminado: era el triunfo de la calavera.

Fue en ese momento que Juan adquirió el cargo que ostenta con orgullo: el de Obedecedor de Turno. Porque El Comercio no es un diario de ideas –que le huyen–, ni de principios –que no se comen– sino, más bien, un diario de intereses. Y éstos –los intereses– no demandan otro compromiso que no sea el de la anuencia y el silencio. El Comercio no es un diario conservador.

Es un conservador que escribe un diario.Es en nombre de esa Obediencia de Turno que Juanito dice ayer en su columna que el narcotráfico persigue a la fiscal Loayza y que algunas actitudes de la Fiscal de la Nación “son sospechosas”. No dice cuáles, pero se infiere que son aquellas que se refieren a la doctora Loayza.¿Puede Nadie agredir así a ­una persona honorable que está enferma de cáncer de páncreas y que hasta ahora sólo ha defendido a la institución que El Comercio quisiera ver ­aterrorizada y de rodillas?Pues Nadie acaba de hacerlo.

El Comercio y sus agradecidos siguen insultando a quienes le hemos dicho basta a la teatrera agente de la DEA Luz Loayza y basta a quienes quieren enlodar, sin aportar una sola prueba, a la fiscal Bolívar.Es fácil, seguramente, asustar a Távara y a los suyos. Pero a nosotros El Comercio nos sigue sin asustar.

No le creemos a un periódico que endiosa, por ejemplo, a Carolina Lizárraga, supuesta zarina anticorrupción, pero nunca le ha preguntado por qué, en el año 2000, constituyó una empresa en Panamá para comprar el departamento del Golf de 300 metros del que se había enamorado. ¿Una empresa panameña con una sola accionista (ella misma, también “presidenta ejecutiva”) para comprarte el departamento de tus sueños? Sí. Y al año siguiente, en el 2001, la empresa panameña de una sola accionista ­(ella misma) “le donó” a la doctora Lizárraga (ella misma también) el inmueble.

El asunto es que la empresa panameña compró el bien en 231,658 dólares, pero, en el 2001, a la hora de la donación, el mismo bien se calculó a un precio más bien módico: 185,000 soles, es decir apenas 56 mil dólares. ¿Diferencia? ¡175 mil dólares! Esa hábil maniobra financiera, desde luego, redujo considerablemente la alcabala.

La zarina anticorrupción hizo prácticas en el estudio de José ­Ugaz, abogado de El Comercio.

Siempre ha estado muy bien asesorada.

viernes, 18 de septiembre de 2009

César Hildebrandt renuncia a RBC Televisión

César Hildebrandt
Columnista
Mi renuncia al 11

El miércoles 16 de septiembre del 2009, a las 6 y 30 de la tarde, recibí un correo electrónico del señor Ricardo Belmont. En él se me daban precisas indicaciones de cómo debía formatearse el programa “Hildebrandt a las 10”.

“Con relación al esquema de tu programa, Rafo te adelantó la síntesis de lo conversado conmigo dos semanas atrás, en la que acordamos empezar con las cinco noticias más importantes (a esto ponerle una gráfica) y dos entrevistas en el programa”, decía, entre otras cosas, la comunicación.

El congresista Belmont recibió ayer jueves, a las 11 de la mañana, la siguiente respuesta:

Sr. Ricardo Belmont
Ricardo:

Uso la vía del correo electrónico -y con los mismos destinatarios- porque es la vía que tú has usado. Para ir al grano: Tenías el compromiso, públicamente aceptado, de respetar la independencia y la autonomía del programa “Hildebrandt a las 10”.

Así lo reafirmaste en la entrevista que te hice hace poco en ese espacio.

Tu carta (o memo, o notificación, no sé cómo llamarla) de ayer es un incumplimiento absoluto de esa promesa pública.

No soy tu empleado y menos tu intérprete y todavía menos tu ujier. Soy un periodista independiente que ha sorteado durante años presiones, intentos de sujeción y propuestas más o menos indecentes.

En el contrato que firmamos no hay ninguna cláusula que establezca que tú dictas el
esquema del programa y yo obedezco. Tu carta de ayer parece dirigida a algunos
de tus ávidos subordinados. ¿No te habrás equivocado de destinatario?

¿Así que debo poner cinco noticias y dos entrevistas? ¿Y qué es “a esto
ponerle una gráfica”? ¿Será una gráfica en 3D, animada, o estática y bidimensional?

¿El próximo paso será que, tal como me lo insinuaste hace dos semanas por teléfono, deba entrevistar a quienes tú “escojas” en el Congreso? ¿O deberé rendirle un homenaje permanente a tu amigo Luis Alva Castro? ¿O tendré que convertir el programa en un anexo de tu proyecto político de hacer de RBC “el canal de los congresistas”?

¿Y quiénes decidirán qué se pone en los cintillos? ¿Se traducirán de Fox News, ese canal que admiras? ¿O provendrán del departamento de prensa que hace meses aboliste?

Estoy estupefacto. Supongo que has supuesto que mi acatamiento sería inmediato. Lo que es inmediato es mi rechazo a tu actitud. Y mi renuncia va, desde luego, con ese
rechazo.

Posdata: En relación al rating, tengo que recordarte que mi programa es, a pesar de estar producido por cinco personas, el más visto de tu refundada parrilla (más visto, por supuesto, que el del sacerdote Oviedo). En relación a tu pregunta específica sobre el Canal 5, te diré que no tengo ninguna oferta de trabajo de Canal 5 ni de nadie. Lo que sacó Perú 21 es absolutamente falso. No me voy a otro canal, pues. Me voy a la calle. Pero la calle, siendo dura, es muchísima mejor opción que la que tú pretendes que padezca.

Muchos saludos,
César Hildebrandt Pérez Treviño
La Primera, 18 de septiembre de 2009

jueves, 23 de octubre de 2008

LA SENTENCIOSA MAGALY MEDINA


Artículo de opinión publicado por César Hildebrandt en el diario La Primera el 17 de octubre del 2008, a unas cuantas horas de haber sido apresada la periodista Magaly Medina y su productor Ney Guerrero.