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martes, 22 de septiembre de 2009

El Comercio y el legado de "Alejo" Miró Quesada

jueves 20 de noviembre de 2008
(HUEVOS DE ESTURIÓN)
ALEJO
Fernando Rospigliosi

Desde fines de los `90 hasta setiembre de este año, El Comercio estuvo dirigido por Alejandro Miró Quesada Cisneros, Alejo. En ese período, ese diario no solamente se modernizó periodísticamente, sino que fue creciendo y se convirtió en un grupo de medios de importancia decisiva en el país.

GRUPO EN EXPANSIÓN
Con el Trome ingresó al mundo popular y pronto se convirtió en el diario de mayor venta en el país. Perú.21 en casi siete años de existencia, fue un diario plural y crítico y también el de más venta en su categoría.

Canal N, que salió al aire a fines de la década pasada, fue la única pantalla democrática al final de la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, y jugó un papel muy importante en su caída. Luego, el grupo El Comercio adquirió la mayoría de las acciones de América TV, que es también un canal plural y el de mejores programas periodísticos en la señal abierta.En suma, desde el punto de vista empresarial, la gestión de Alejo fortaleció y expandió el grupo de una manera impresionante.

SIN ATADURAS CON EL PODER
El diario El Comercio, bajo la dirección de Alejo, sin salir de la tradicional moderación que lo caracteriza, fue encarrilándose en una línea liberal y firmemente democrática, enfrentándose al poder cuando era necesario. Por ejemplo, cuando publicó la denuncia realizada por la Unidad de Investigación que dirigía Ricardo Uceda, sobre las firmas falsas en el año 2000, parte del proceso fraudulento cocinado por Fujimori y Montesinos.

Se enfrentó también al poder del narcotráfico, con las investigaciones sobre Fernando Zevallos durante años. Y más recientemente, en lo referente la familia Sánchez Paredes.En el gobierno anterior, publicó una investigación que afectaba directamente a la cervecera Bavaria, un gigante en América Latina, que era además su socio en América TV.

El caso de presunta corrupción involucraba a Jaime Carbajal, el hombre del maletín, socio de Hernán Garrido Lecca y José Antonio Chang, el actual ministro de Educación. Y a funcionarios del gobierno de Alejandro Toledo. Hay pocos ejemplos en el mundo de un director que anteponga la investigación periodística a los intereses económicos del medio, como hizo en este caso Alejo Miró Quesada.Por cierto, el grupo El Comercio y Alejo Miró Quesada han sido objeto de críticas. Pero si se hace el balance de su mandato, no cabe duda alguna que desde el punto de vista periodístico y de la defensa de los valores de la democracia y de la libertad de expresión, fue excepcional.

Un ejemplo claro, no está demás remarcarlo, fue Perú.21, donde Augusto Álvarez Rodrich pudo trabajar con absoluta independencia y logró construir un diario ágil, plural y exitoso.

GOBIERNO INTOLERANTE
Todo eso ha sufrido un cambio radical ahora. Se han combinado las disputas familares y las presiones de un gobierno intolerante, que es inepto para gestionar el Estado en bien de los ciudadanos, pero tiene una extraordinaria habilidad para utilizar el poder con fines perversos.El grupo que tomo el control en El Comercio pronto ha deshecho lo anterior. Su vergonzoso comportamiento en el escándalo de corrupción desatado con lo “petroaudios” es sólo una muestra de ello.

“SERVIL AYAYERO DEL GOBIERNO”
Ahora El Comercio y Perú.21 están dirigidos, en la práctica, por Hugo Guerra y Martha Meier Miró Quesada. Esta última, que funge de ambientalista, fue la principal operadora de una maniobra que a fines de los `90 intentó hacer en El Comercio lo mismo que Fujimori y Montesinos le hicieron a Baruch Ivcher en Frecuencia Latina, utilizando a los hermanos Winter. Por fortuna, ese complot fracasó. Meier fue candidata del fujimorismo en su peor momento, luego que el corrupto gobierno se derrumbó.

Respecto a Guerra, Fernando Ampuero, jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio, despedido por la actual administración, escribió:
“Imaginemos, por el contrario, al editor de un diario que debe afrontar casos de corrupción que involucran a funcionarios de gobierno. Imaginemos que ese editor, de quien sabemos que ha trabajado en los últimos años con ministros de Estado y hasta con el vicepresidente de la República del actual régimen, observa la paja y no la viga de un negociado. No digo que no haya que mirar la paja, que es también condenable. Digo solamente que la viga maestra, la
corrupción, debería captar mayor atención. Pero si en ese trance, invocando la decencia, el editor decide poner el énfasis en la paja y no en la viga, ¿qué pensará usted, suspicaz lector? Indudablemente concluirá que el editor de ese diario ha optado por ser un servil ayayero del gobierno de turno, por defender intereses ocultos y, lo peor de todo, por no cumplir con su deber de hacer buen periodismo.” (“El periodismo y la falsa decencia”, Caretas, 6.11.08).


SE SALIÓ CON LA SUYA
La nueva dirección del grupo El Comercio se ha entregado al gobierno. No lo hacen solamente o fundamentalmente por afinidades ideológicas o políticas. Igual lo hubieran hecho con Fujimori o alguien parecido.Lo hacen por intereses.

La línea de Alejo Miró Quesada, de un periodismo independiente en una perspectiva liberal y democrática, ha sido abandonada por completo.El gobierno se salió con la suya, esta vez.
Publicado por Espacio Compartido

El Comercio y los Audios incautados a Business Track

sábado 10 de enero de 2009
HUEVOS DE ESTURIÓN
El Comercio y el chuponeo
Fernando Rospigliosi

Los lectores de El Comercio deben estar anonadados. El periódico que se negó a publicar la investigación de corrupción en el gobierno que habían hecho sus periodistas y que despidió a Fernando Ampuero y Pablo O´Brien por insistir en que se publique la investigación y se denuncie la corrupción.

El diario que justificó esa mala jugada con el pueril argumento de que lo más importante en el Perú y el mundo eran los chuponeadores, que la corrupción gubernamental era irrelevante frente a ese delito monstruoso. ¿Qué hace cuando los chuponeadores, contra todo pronóstico, son atrapados? Publica en su primera plana del sábado 10: “Desaparecen 41 mil documentos de salud”. ¡Así es que ahora el chuponeo ya no es el problema más importante del Perú, al que dedicaron decenas de indignados editoriales, primeras planas, artículos y comentarios! Los documentos de salud son ahora la prioridad, sin duda.

En la primera plana de esa edición de El Comercio hay un pequeño titular: “Pieza clave en red clandestina. Detenida por 'chuponeo' hizo 75 viajes al extranjero”. Así es que la pieza clave, el elemento más importante a destacar, es la única civil detenida, una empleada de segundo orden. Lo importante no es la red de chuponeo dirigida e integrada por marinos en retiro y actividad utilizando los equipos y recursos de la Marina de Guerra del Perú. No. Eso ni se menciona.

En páginas interiores, El Comercio muestra con toda claridad hacia donde quiere orientar –mejor dicho, desorientar- la atención pública. El artículo de páginas interiores se titula: “Congreso investiga a clientes del chuponeo”. Y el editorial: “Quienes son los clientes de `chuponeadores´ corruptos”.Ahora el asunto ya no es el peor de los delitos que pueda cometer persona alguna, el chuponeo. Ahora que los chuponeadores han sido descubiertos, el problema son los clientes.El hecho que los chuponeadores sean marinos en retiro y actividad no puede ser ocultado a estas alturas. Pero es minimizado por El Comercio. Lo más importante no se resalta, sino se trata de difuminar entre otros muchos temas.

Ni que hablar del importantísimo hecho que el jefe de la banda, el contralmirante (r) Elías Manuel Ponce Feijoo es el hombre de confianza del vicepresidente de la república, congresista del Apra y hombre fuerte de la Marina de Guerra, el vicealmirante (r) Luis Giampietri. Sólo una pequeñísima mención para desmentir lo que es verdadero y todo el mundo sabe en la Marina de Guerra, en los servicios de inteligencia y Palacio de Gobierno.

Y que se está publicando profusamente en varios blogs.¿Por qué El Comercio quiere ahora disipar a los chuponeadores y trata de ocultar los vínculos de éstos con altos cargos y con la Marina?La respuesta es sencilla. El hombre fuerte de El Comercio, el mismo que dirigió la campaña para distraer a la opinión pública de la corrupción con el argumento de que el chuponeo era lo más importante, está estrechamente vinculado a los marinos. Y ahora que los han descubierto con las manos en la masa, trata de protegerlos.

Lo dijo en su momento el despedido jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio, Fernando Ampuero, al referirse a la persona que jugo un papel decisivo en bloquear la investigación de corrupción, “ese editor, de quien sabemos que ha trabajado en los últimos años con ministros de Estado y hasta con el vicepresidente de la República del actual régimen”. (Caretas, “El periodismo y la falsa decencia”, 6.11.08).Ha trabajado con el vicepresidente de la República. Que casualidad.Ampuero concluye que “el editor de ese diario ha optado por ser un servil ayayero del gobierno de turno, por defender intereses ocultos y, lo peor de todo, por no cumplir con su deber de hacer buen periodismo.” Se refiere, por supuesto, a Hugo Guerra.

En síntesis, se negaron a publicar las investigaciones de corrupción con el cuento de que el chuponeo era lo más importante. Y cuando se descubre que los chuponeadores son marinos en actividad y en retiro, vinculados a altos cargos, resulta que lo substancial ya no son los chuponeadores, sino los que los contrataron. No hay que investigar a los chuponeadores, sus vínculos con la Marina de Guerra y personajes importantes del gobierno. No. Lo decisivo son los viajes al extranjero de la señorita fulana.

¡Qué vergüenza que el periódico más importante del país haya caído en esas manos y defienda “intereses ocultos”!
Publicado por Espacio Compartido