martes, 13 de octubre de 2009

Yohani Sánchez: Su Lucha / Detractores en Cuba

lunes 12 de octubre de 2009
Mi perfil / Yoani Sánchez *
Extraído del blog "Periodismo para periodistas" de Francisco Poveda

Yoani Sánchez
La Habana, 1975


Estudié durante dos cursos en el Instituto Pedagógico la especialidad de Español-Literatura. En el año 1995, me trasladé a la Facultad de Artes y Letras donde terminé, después de cinco años, la especialidad de Filología Hispánica. Me especialicé en la literatura latinoamericana contemporánea y discutí una incendiaria tesis titulada “Palabras bajo presión. Un estudio sobre la literatura de la dictadura en Latinoamérica”. Al terminar la Universidad había comprendido dos cosas: la primera, que el mundo de la intelectualidad y la alta cultura me repugnaba y la más dolorosa, que ya no quería ser filóloga.

En septiembre del 2000, me fui trabajar a una oscura oficina de la Editorial Gente Nueva, mientras arribaba al convencimiento –compartido por la mayoría de los cubanos- de que con el salario ganado legalmente no podría mantener a mi familia. De manera que, sin concluir mi servicio social, pedí la baja y me dediqué a la mejor remunerada labor de profesora de español –freelance– para algunos turistas alemanes que visitaban La Habana. Era la etapa (prolongada hasta el día de hoy) en que los ingenieros preferían manejar un taxi, los maestros hacían hasta lo imposible por trabajar en la carpeta de un hotel y en los mostradores de las tiendas te podía atender una neurocirujana o un físico nuclear. En el 2002, el desencanto y la asfixia económica me llevaron a la emigración en Suiza, de donde regresé –por motivos familiares y contra la opinión de conocidos y amigos– en el verano del 2004.

En esos años descubrí la profesión que me acompaña hasta hoy: la informática. Me di cuenta que el código binario era más transparente que la rebuscada intelectualidad y que si nunca se me había dado bien el latín al menos podría probar con las largas cadenas del lenguaje html. En el 2004 fundé junto a un grupo de cubanos –todos radicados en la Isla– la revista de reflexión y debate Consenso. Tres años después trabajo como webmaster, articulista y editora del Portal desde Cuba.

En abril de 2007 me enredé en la aventura de tener un Blog llamado Generación Y que he definido como “un ejercicio de cobardía” que me permite decir en este espacio lo que me está vedado en mi accionar cívico.

Para sorpresa mía, esta terapia personal ganó, en poco tiempo, la atención de miles de personas en todo el mundo. Gracias a la red ciudadana y virtual que se ha tejido alrededor de GY, he podido seguir actualizando este blog cada semana. Desde marzo de 2008 el gobierno cubano implementó un filtró informático que impide ver mi bitácora en los sitios públicos de Internet en Cuba. De manera que necesito de la solidaridad de amigos fuera de la Isla para colgar mis textos en la red. Gracias también a otros colaboradores voluntarios, Generación Y está traducido a quince lenguas.

Mi exorcismo personal también me hizo ganar en mayo de 2008 el premio de Periodismo Ortega y Gasset en la categoría de trabajo digital. Fui seleccionada por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo en la categoría “Héroes y pioneros” y mi bitácora fue incluida entre las 25 mejores blogs del mundo, en una selección hecha por esa misma revista junto a la CNN.

Merecí el premio del jurado en el concurso español Bitácoras.com y el máximo galardón en los connotados premios The BOBs, que incluyen a más de 12 mil participantes de todo el mundo. La revista semanal del periódico El País publicó en su edición del 30 de noviembre una selección de los 100 hispanoamericanos más notables del año; la revista Foreign Policy eligió en diciembre los 10 intelectuales más importantes del año y otro tanto hizo la prestigiosa revista mexicana Gato Pardo.

Esta modesta servidora está incluida en todas esas enumeraciones. ¡Mucho más de lo que podría haber soñado cuando comencé a unir frases para subir mi primer post!

Vivo en La Habana, he apostado por quedarme y cada día soy más informática y menos filóloga.

(*) Bloguera


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En contraparte
FIDEL ACOSA E INVESTIGA A "CONTRARREVOLUCIONARIOS"

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Si los blogs son terapéuticos,
¿quién paga la terapia de Yoani Sánchez?
Norelys Morales Aguilera *

Algunos blogueros experimentados suelen decir que los blogs personales son terapéuticos. Para Yoani Sánchez la terapia a su frustración fue un hábil producto comunicativo que satisface a derechistas, contrarrevolucionarios y anticubanos de toda laya.

Demasiadas sospechas concurren cuando se analiza el tan llevado y traído Generación Y con la autora.Entre millones de blogs existentes en Internet sobre cualquier temática, no es casual tanta casualidad para la elección de Generacion Y por parte del Grupo Prisa y la prominencia de cualquier opinión de esta señora, elevada al rango de “voz autorizada” en el diario El País para injurias acerca de Cuba. Dándose el lujo de dejar de lado a otros arribistas que se sienten con “méritos”.

Yoani cumple perfectamente requisitos de los empleadores de la ciberdisidencia: ser una especie de “contratista virtual”: estar en el lugar de los hechos y sortear “represión y censura”, aunque en el caso cubano, le permiten conceder entrevistas a diestra y siniestra y postear apaciblemente sin ser interrumpida, como ha constatado la prensa extrajera en La Habana, hacer encuestas, como ella misma ha explicado... Muy típico de la "refinada represión" de la que es víctima, la pobre.

Revisando las denuncias al respecto de colegas cubanos como M. H. Lagarde y Rosa Miriam Elizalde, saltan algunas preguntas. No pretendo que sean incómodas, solo obvias.

1) ¿Cómo es que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos dio la orden –cumplida en el acto- de desaparecer más de 80 sitios en Internet relacionados con Cuba por “fomentar el comercio” y “violar las leyes norteamericanas”, y no se ha enterado del trasiego de dinero a través de Internet para el sitio de Yoani?

En Generación Y aparece en un lugar prominente un enlace para comprar el libro de Yoani en italiano, Cuba libre. Esto es algo que puede hacer cualquiera a través de PayPal, pero no un cubano que vive en Cuba, porque contraviene las regulaciones del bloqueo, donde la normativa que prohíbe el comercio electrónico en este caso es muy clara.Ya quisieran muchos periodistas que han quedado sin empleo “tener la habilidad” para emplear sus herramientas de administración y servicios, con gateway de pago o pasarela electrónica para el traspaso de dinero a través de tarjetas de crédito. Sin embargo, para que nadie se equivoque, tiene su Copyright © 2009 Generación Y - All Rights Reserved, algo que ningún bloguero cubano puede hacer tampoco desde la Isla.

2) ¿Quién hizo el soporte técnico del blog? ¿Quién se ocupa de mantenerlo? ¿Cuánto cuesta el servicio de personalización de este software?

El soporte técnico de este sitio, que le da servicio casi en exclusiva a su blog, es del tipo de herramienta diseñada especialmente por un conocedor, cuyo salario anual no va a sufragarlo Yoani con el dividendo de sus regalías. Hasta ahí no llega su “patriotismo” aunque dinero ya tiene.De acuerdo con los datos de dominios que aparecen en Internet acerca del Portal Desde Cuba, que aloja el blog de Yoani, utiliza el sistema Joomla. Este es un sistema complejo de gerencia de portales dinámicos y sistema de gestión de contenidos, cuyos módulos solo puede habilitar alguien con conocimientos avanzados de informática. Y, por supuesto, no es el caso de esta señora.

Si Generación Y parece un blog simple en el diseño, el ojo del bloguero descubre que este no es un blog común y corriente desde el punto de vista de los requerimientos técnicos.Tiene versiones en 18 idiomas (no un sencillo traductor para bloguers), un tráfico alto -con cientos de comentarios en cada post- y recursos para la publicidad en Internet y para almacenar la memoria del sitio por un buen tiempo. Eso únicamente se puede mantener gracias a una fuerte subvención.

Sólo por el tráfico que provoca esa página y los GB de comentarios almacenados, además de los servicios de administración, Generación Y requiere dinero, particularmente si sus servidores están en Europa ¡y no son gratis!

3) ¿Quién es Josef Biechele, el viejo amigo de Yoani que “desinteresadamente” ha llevado el servidor de Desde Cuba desde hace años fuera del país?

Él debe saber cómo se subvenciona ese portal, alojado en un servidor de la empresa Cronos AG Regensburg, una sucursal de la empresa Strato en Alemania.Si se visita la página de ese proveedor de Internet en la dirección http://www.cronon-isp.net/index.html se verá que un usuario común, en este caso un bloguero, no podría estar entre sus clientes.No aparece publicado el menú, ni la lista de precios, ni los términos ni las características de los servicios. ¿Por qué se indica que hay que escribir a esta compañía “Professional IT-Services” y preguntar directamente cuánto costaría alojar un sitio? Ello significa que el servicio se hace por contratación directa, no se promociona.

Parecería que Cronon AG no tiene interés en el marketing y confía demasiado en que sus probables clientes hallen la empresa por Internet o lleguen a esta gracias a las recomendaciones. Este hecho insólito o muy exclusivo en el mercado de las telecomunicaciones deja suspicacias acerca de su lista de clientes.

4) ¿Quién paga lo que informa Cronon AG sobre las características de sus servidores, en alemán? Presentados así:
• Superficie total de más de 3500 m2 (de espacio de exposición neto)divididos en 6 habitaciones• Ancho de banda: Conexiones externas: 2 x 20 Gbit / s para la columna vertebral de Freenet, 1 x 10 Gbit / s para el DE-CIX Frankfurt, las conexiones más pequeñas entre ancho de banda en hasta 155 Mbit
• 1 GBit transportación de entrada y de salida• Encendido / Sistema eléctrico:48 y 230 voltios en todos los ámbitosMúltiples UPS redundantes (por parcela para cada uno de230 y 48 voltios)
• De energía eléctrica de emergencia: 4 x motores diesel y diesel 2 x ReservaUn megavatio de potencia (6 total de beneficios Mega vatios)
• 45.000 litros de gasóleo de almacenamientocontinuamente precalentado, hora de inicio 40 segundos• 6 estaciones propias estaciones con un transformador de 1 megavatio
• Control de acceso:
24 / 7 seguridad
Lector de tarjetas
Anticipo
Vigilancia
CCTV
Registración escrita
Ello dice que es un servidor que puede disponer de “Conexiones externas:2 x 20 Gbit / s”. En otros términos, no es un proveedor cualquiera.

Pero, supongamos que “el primer mundo está lleno de ellos”, en cambio, llevado a la realidad Cuba por obra y gracia del bloqueo que jamás critica Yoani, se traduce en que el sitio que aloja el blog Generación Y, tiene ¡60 veces el ancho de banda que dispone toda Cuba para todos sus usuarios de Internet!

5) ¿A través de quién se hizo el registro de dominio del blog de Yoani?
Fue hecho a través de GoDaddy, la compañía preferida para registrar los sitios que el Pentágono utiliza para la ciberguerra. GoDaddy es la manera anónima y más segura de comprar un dominio en los Estados Unidos, afirma dicha empresa. ¡Comprar!. ¿Se entiende que no se debe a ninguna astucia de chicos traviesos como en su marketing político y publicidad pretenden hacer creer?

¿Por qué el anonimato si se supone que no sea delito y Yoani es "tan audaz"? ¿Por qué utilizar la misma estrategia del Pentágono?¿Casual? ¿Cómo logra la Súper Yoani que GoDdady no les cierre el dominio, como hizo con otra registradora de dominios norteamericana con decenas de sitios que promocionaban eventos culturales y viajes a Cuba?

¿Por qué nadie habla de las restricciones que tiene Cuba –y lo sigue teniendo con Obama- para el comercio electrónico, por obra y gracia del bloqueo?

6) El blog de Yoani curiosamente fue el primero en dar a conocer el servicio de noticias por internet con fines subversivos, Granpa, en la dirección http://www.granpa.info/ No se preocuparon de enmascarar su relación con los patrocinadores, que siguieron para este las mismas pautas del registro y ubicación de los servidores en Europa utilizada para el blog Generación Y.

El dominio de Granpa fue creado el 9 de junio de 2009, con dueños anónimos. Su servidor está en Copenhague, Dinamarca. El propietario de la cuenta que pagó por el dominio, registró una dirección de la tarjeta de crédito en el paraíso fiscal de Gran Caimán, de acuerdo con los registros que aparecen públicamente en Internet.

La dirección IP en el que está alojado este sitio es la 82.103.135.163, que pertenece al ISP Easyspeedy Networks.Granpa es un servicio exclusivo para Cuba, con la característica de que cualquiera puede registrar un número de teléfono de la Isla, sin que medie la voluntad del dueño del teléfono. El que posee el celular en Cuba no recibe un código de acceso para verificar que efectivamente desea recibir los titulares diarios, seleccionados de tres diarios de rabiosa filiación anticubana: El Nuevo Herald, de Miami y, Cubaencuentro y Penúltimos Días, de España.

Entiéndase que este servicio se dispone a enviar mensajes masivamente, aunque el usuario no lo haya pedido, en franca violación de las reglas que protegen la privacidad de los internautas y de las regulaciones contra la basura digital.

Como se sabe, las tarifas internacionales de mensajería para celular se pagan.En el sitio de Vodafone, proveedor de servicios de telecomunicaciones en España, puede verse que el precio de este servicio de envío de mensajes hacia otros países de Europa y el exterior oscila entre 1,16 y 2,50 euros por mensaje. Verificar en la web:http://www.cronon-isp.net/index.html

Por tanto, ¿cuánto cuestan, bajo qué preceptos y quién financia estos envíos masivos de sms a Cuba desde Europa?7) ¿Cuántos blogueros de este mundo tienen al Grupo Prisa de España como agenciero? ¿Por qué Prisa, que supuestamente pasa por una dura crisis financiera, ha podido comprar Noticias 24 –el sitio más agresivo en la web contra el gobierno de Venezuela- y pagarle a Yoani un premio de 15 000 euros?Nada menos que el Ortega y Gasset, conferido tradicionalmente a personalidades de las letras, con larga trayectoria y oficio. Que no es el caso.

¿Cómo es posible que la editorial italiana Rizzoli pague 50 000 euros a una “escritora” desconocida? Ese dinero no lo recibió nunca ninguna otra figura indiscutible de la literatura cubana. A la lista se añaden unos 100 premios, que incluye la reciente mención en el María Moors Cabot, de la Universidad norteamericana de Columbia.

No quiero acusar a Yoani de mercenaria, ¡No, que va, ella misma se acusa! La imagen que le han diseñado está sustentada hasta en mentir llamándose revolucionaria, solo que decepcionada y frustrada, todo a cuenta de su “dolor” y su terapia en el blog, que alguien paga por sus “grandes sacrificios patrios” (el dinero no tiene Patria).

Con todo lo antes dicho ¿no haría pensar en sofisticado marketing contra Cuba? ¿Podría su blog disponer de la visibilidad alcanzada sin un sustento económico de buen calibre enmascarado con premios?Yoani no le habla al ciudadano común de la isla, le encanta creerlo y disfrutar que es obra de la "represión" si no es leída.

Pero, sabe halar bien la brasa a su sardina ¿recuerdan cuando dijo "Ni pelotones ni grupos compactos" para distanciarse de la cloaca de la blogosfera ciberdisidente?. (Lo de cloaca lo dijo Zoé Valdés, que conste). Nada, los dineritos y méritos para mí sola, diría. Bueno, con su marido escribano también, claro.

Así, machaca mensajes diseñados bajo los principios de la ciberguerra del Pentágono para un "público externo", con aviesos intereses que no podemos suponer que ignore, tal como los que financian la terapia de sus frustraciones.
(*) Periodista cubana

Actualización:

Gobierno cubano niega permiso a bloguera
Yoani Sánchez no puede viajar a EE.UU
12 de octubre de 2009


LA HABANA.- El Gobierno de Cuba negó hoy por cuarta vez el permiso de salida del país a la bloguera Yoani Sánchez, que tenía planeado viajar a Estados Unidos para recibir una mención especial del premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, informó su marido, Reinaldo Escobar.

El esposo explicó que una funcionaria de Inmigración confirmó hoy a la autora del blog Generación Y que "de momento no tenía el permiso para salir del país".

Sánchez, de 34 años, está invitada a la ceremonia de entrega de premios en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, fijada para el próximo miércoles en Nueva York.
"Ella expuso a la funcionaria que quería que le explicaran cuáles eran los motivos, por los que le negaban la salida del país, pero solo le informó que, de momento, no tendría el permiso", dijo Escobar.

Agregó que Sánchez llevó a la entrevista fotocopias de las negativas anteriores y que mostró la invitación que le cursó la Universidad de Columbia y otra que ha recibido del Senado de Brasil para que dicte allí una conferencia y presente un libro suyo.

Según el esposo, además del visado para viajar a Estados Unidos, Sánchez tiene invitaciones de Polonia y de España, y otra para ir a México a recoger el premio "Caminos de libertad".

Los escritos de Sánchez en Generación Y han sido una referencia fuera de la isla sobre la actualidad cubana y la han hecho merecedora de otros galardones, como el premio español Ortega y Gasset de 2008, que tampoco pudo recoger por la negativa del Gobierno cubano a dejarla viajar a España.

sábado, 10 de octubre de 2009

El Periodismo y sus Vertientes

El lampo de la prensa peruana

Por Eloy Jáuregui
La República, 13 de septiembre de 2009


Periodismo e imaginación

Ricardo Palma fundó el lampo del nuevo periodismo en 1855. Lampo, igual a resplandor o brillo pronto y fugaz, como el del relámpago, que asalta al escritor. Palma, poeta, novelista y hombre de prensa, lo sabía y por eso no está atrapado en el raquítico canon nacional. Inclasificable, es un escritor transdisciplinario. Baste leer las tradiciones: “Los caballeros de la capa” o sus “Anales de la Inquisición de Lima”, de 1863. No obstante, J.M. Oviedo lo acusa de usar “una añorante alianza con el pasado” e incluso González Prada lo tilda de “un espíritu servil, un hombre de la colonia”. Es Mariátegui quien pone las cosas en orden en sus “Siete ensayos”, que “las tradiciones no pueden ser identificadas con una literatura de reverente y apologética exaltación de la Colonia y sus gustos”. Fin de la polémica.

Palma entre sus tropos reales y ficcionales funda también el contexto. El escenario escribal. Espacio de conflicto y tejido narrativo. Urdimbre entre historia e imaginarios tras medio siglo de flamante República sin democracia ni partidos. Soy audaz, Palma engendra la crónica. Debo citar los estudios de Susana Rotker (Caracas 1954-New Jersey 2000), autora de “La invención de la crónica” (Editorial FCE, México, 2001) y quien sostiene que “la crónica es la unión entre periodismo y ficción y, contra lo que proponen los defensores del nuevo periodismo estadounidense, nació de latinoamericanos como José Martí, Rubén Darío o Gutiérrez Nájera”. Afirmaba Rotke que “los líricos eran a la vez redactores y corresponsales, y sus textos en apariencia perecederos, escritos para el cierre de alguna edición de diario o revista, resultaron obras fundacionales en la escritura periodística latinoamericana”.

Ojo, me refiero no al “nuevo” sino al “otro” periodismo. Aquel que trabaja con la noticia pero utiliza las herramientas de la literatura, el cine, la música, la plástica, la arquitectura, la historia, la filosofía, la animación, el marketing, la publicidad, el twitter ¿Sigo? No. Amo a Hemingway como detesto a Mailer, pero en los dos hay estética periodística. Sin embargo, los gringos suelen creer que ellos lo inventaron todo. Se equivocan. Uno. No es cierto que periodismo y ficción resulten dos escrituras opuestas. Yo digo que son dos tejidos, uno ejecutado con mano virgen, la otra con dedo mañoso. Dos. Que Tom Wolfe, Truman Capote y Norman Mailer inventaron “El Nuevo Periodismo”. Rotke les mete un sopapo al afirmar que ese periodismo es de los albores del siglo XX.

Cierto, con el modernismo –que lejos de concentrarse en la poesía, abarca también la crónica–, los líricos, a la vez, eran redactores y comunicadores integrales. Así, en aquel tráfago supieron religar literatura y periodismo en su justa dosis. Lástima, Rotke omite el primer estadio de esta metaescritura que se arraiga en el Perú a mediados del siglo XIX. Olvida a Palma, Atanasio Fuentes, González Prada, Valdelomar y a Clorinda Matto y Mercedes Cabello. Remato. Un hombre de prensa hoy en el Perú debería recoger esta tradición oculta por la medianía de la coyuntura. No soy chauvinista. Mis “comentarios reales” son mis constructos virtuales. ¿Quién me desahuevó? Un señor que tenía nombre de mi colegio: Ricardo Palma.

viernes, 9 de octubre de 2009

"Gente" La Revista de la Gente ¿Inteligente?

sábado 29 de marzo de 2008
César Hildebrandt
50 años de “Gente”


Ahora resulta que algunos celebran los 50 años de la revista “Gente”, “la revista de la gente inteligente”. Y pretenden esos algunos que “todo el mundo” se sume a la fiesta.

En este país donde lo que más acaece es el olvido, ya no se recuerda lo que hizo “Gente” en la época en que era el mingitorio de Montesinos, la uretra del SIN y el conducto seminal de Fujimori.

Bueno, “Gente” siempre había sido una revista que arrendaba sus páginas y vendía lo que podía vender de su contenido (o sea, todo, desde la carátula hasta sus sociales que hablaban de fiestas siempre ­inolvidables y damitas invariablemente bellas y matronas queridísimas y caballeros sin tacha y niñitos que eran el vivo retrato de su padre).

Más que revista, “Gente” era una industria transformadora: no había hijo de la guayaba que no apareciese en sus páginas mutado en padre ejemplar y empresario del año ni había jugadoraza de alto vuelo que no brillase, sobreentintada, luciendo la última moda de South Beach y con cara de monógama con candado. Tampoco había idiota que dejase de aparecer en sus cuchés diciendo con solemnidad lo que hubiera tenido que callar por consideración al cerebro ajeno. Y no hubo peluquero desparramado que no pagase sus publis con el sudor de sus secadoras.

Todo lindo.Y al frente de esa industria de la adulación viciosa, el columnismo leporino y la desvergüenza engrapada, estuvo y está, cómo no, Enrique Escardó Vallejo-Gallo, que se puso el guión porque creía que era nobiliario y debutó, con su primera mermelada, a la temprana edad de siete añitos, poniendo en su diario personal que los cromos de Fulanito eran una maravilla y cobrándole al aludido dos figuritas por tan valiosa mención.

Escardó habría sido encantador si hubiese sido gratis. Lo que pasa es que, con los años, adquirió un volumen tan florentinamente papal que se creyó el Papa de la burundanga y se dedicó a vender indulgencias. Y de allí a tarifar insultos, licitarse de cuerpo presente, calumniar por encargo, “descubrir” documentos notoriamente falsos por orden de Montesinos, prestarse a contratar comunicados de doce minutos para la TV fujimorista, jugar a la pega con Oscar Dufour, al parchís con Bressani y al toma y daca al vuelo con Fernando Zevallos, había un solo paso.

Un solo paso de león marino que Enriquito Escardó dio sin moverse, que era una de sus especialidades. La otra era lustrar todo tipo de calzado, como lo demostró durante el gobierno militar, cuando inventó la escupidita milagrosa sobre el trapo y el escobillazo al duco y a pulso redoblado.

Y la tercera era hablar con voz quebrada del cáncer que tenía en la boca y que estaba a punto de matarlo, prólogo perfecto para llegar al tanto por ciento de las cobranzas sin factura y los premios del año que se repartían con matrícula. Felizmente, el cáncer no lo mató –más bien pareció huir de su boca– y la única enfermedad de la que no pudo librarse fue la que contrajo en África, con ocasión de uno de sus safaris por canje.

Pero ese mal, que zumba en las moscas Tse Tse, fue una bendición para su santa y bellísima esposa, Morena, y sobre todo para sus contertulios, que sabían que cualquier monólogo de Escardó duraría tan sólo cinco minutos.“Gente”, esa “Amauta” de Eisha, esa “Amaru” del Pigalle, esa “Colónida” de los Trocas, cumple 50 años de trayectoria. ¿Y hay que celebrarlo?¿Qué pensarán los estudiantes de periodismo de los que festejan a “Gente”?

Quizás piensan lo que muchos –empezando por los fujimoristas– quisieran convertir en la primera norma de un Perú supurado: que ­aquí ser decente o ser una basura da lo mismo. ¡Happy birthday!


Versión de parte:
"Gente" / Historia

jueves, 8 de octubre de 2009

La Prensa, El Poder y los Blogs

martes 12 de febrero de 2008
César Hildebrandt
Prensa y poder

¿Hasta dónde debería de llegar el poder de la prensa? Depende de la prensa. Si hablamos de la prensa que investiga de verdad, que separa los intereses de sus propietarios de la necesidad de servir a la opinión pública, la respuesta debería de ser: hasta donde la búsqueda de la verdad se lo permita.Sin embargo, esa prensa ­ideal –el Post de los Graham, el New York Times antes de la enfermedad del “patriotismo”– está hoy desapareciendo o se debilita delante de nuestros ojos.

Muerto Jesús de Polanco, por ejemplo, El País, el mayor y mejor periódico escrito en castellano, se debate entre la presión de los sucesores de Polanco por defender el imperio de Prisa y las demandas de independencia de sus ya viejos lectores. Y, claro, aquí cuenta la casi confesión sincera de Juan Luis Cebrián, fundador de El País y siempre consejero de Prisa: “La prensa no puede dejar de ser un negocio rentable”.

Eso es cierto. Lo que pasa es que los negocios rentables de las demás esferas no tienen como producto la búsqueda de la verdad, que suele ser tan incómoda y tan explosiva para los negocios más rentables del planeta (la especulación financiera, el petróleo, la fabricación de armamento, el narcotráfico, el lavado de dinero).¿Cómo, entonces, buscar la verdad que puede herir a los más poderosos y seguir contando con el favor publicitario y bancario de los poderosos?Esa es la clave de todo el problema. Y ante ese dilema, la respuesta global de la gran prensa ha sido desactivar lo más que se pueda sus equipos de investigación y, simultáneamente, dirigir esa investigación a escudriñar las debilidades de los políticos –lo cual está muy bien–, pero a costa de no meterse con el poder monstruoso de las corporaciones (el verdadero gobierno de la aldea global).

¿Estará el futuro, entonces, en el llamado “periodismo ciudadano”, el que surge de los blogs del Internet? Lo dudo: cada día que pasa los blogs demuestran, con las excepciones del caso, los mismos defectos de la gran prensa y los mismos vicios del periodismo: el culto al poder establecido, la rutina mental que lleva a ser parte mineralizada “de lo políticamente correcto”, la creencia implícita de que la alianza entre el libre mercado y la democracia electoral es el fin de la historia (es decir el cese de todas las rebeldías).

Y con un agravante: muchos blogs de investigación no son sino la expresión iracunda de filias y fobias personales y de investigación profesional no tienen nada. Confunden, con todo amateurismo además, papas con camotes y encima editorializan con la certeza del que cree que dudar es pecado mortal.

¿Dónde está la luz al final del túnel? Quizás en periódicos hechos por periodistas, falansterios de la comunicación que vendan masivamente, que puedan prescindir olímpicamente de la publicidad y que sean premiados con el ­éxito gracias a su demostrada independencia y rigor.Rigor. Esa es la palabra que a muchos espanta. Porque una cosa es tomar la declaración de un testigo dudoso y convertir eso en un panfleto lapidario para la víctima de turno –eso es lo que se hace con quienes no tienen posibilidad de defenderse en igualdad de condiciones– y otra es investigar con inteligencia y recursos en búsqueda de una verdad generalmente oculta entre malezas y papeles de apariencia indescifrable, entre empresas de paja y tercerías con sede en islas del Caribe.

La investigación requiere mucho talento y un poco de dinero. En nuestro medio ambos factores escasean: las universidades construyen preguntadores ingenuos –no investigadores– y a las empresas la investigación les interesa, por lo general, si es libre de gastos y más aún si está dirigida contra algún adversario del periódico.Y rigor es lo que ha perdido la prensa peruana. Con excepción de Páez, Cruz y Uceda –topos pacientes y exitosos la mayor parte de las veces–, los profesionales de la investigación brillan por su ausencia. Han sido reemplazados muchas veces por difamadores de comida rápida, armadores de tramas que no se sostienen en el tiempo pero que pueden impactar en el instante.

Si alguien se dedicara a investigar el verdadero poder del narcotráfico en el Perú, ¿no llegaría a conclusiones sorprendentes? ¿Por qué nunca se investigó la compra de dólares negros de Uchiza por el Banco de Crédito? ¿Por qué no se nos dice cuántas pesqueras han sido alcanzadas por el poder que compra todo? ¿Por qué nunca sabremos cuántos periodistas preocupados por el poder de la cocaína la consumen en abundancia y se sienten omnipotentes e impunes por su inhalación?

¿Se han dado cuenta de que hay gente muy interesada en que nos quedemos con el menú del narcotraficante y asesino Fernando Zevallos, ya condenado a 20 años de cárcel y residente forzado de Piedras Gordas?¿Cuántos exportadores han sacado coca por el puerto del Callao desde el día en que alguien anuló el control de la supervisoras privadas de aduana?¿Quién quiere hacernos creer que el narcotráfico es un ­asunto que atañe sólo a narcos ya encarcelados y a mochileros del Vrae cuando es también “un asunto de blancos” –como se dice en el Perú que Jorge Bruce acaba de describir tan bien–?

Posdata: El ministerio público debería concederle a la quebradiza fiscal Luz Loayza la gracia de quedarse en Lima. Total, tampoco es que Maynas se sublevaría ante su ausencia. Y en cuanto a ti, Aldito: ¿por qué tratas de enlodar tan enfermizamente a quienes te recuerdan, con un poco de humor, tu viaje pagado por Suez Energy?

Y siempre te vas de narices, Aldo querido: si la DEA me siguiera los pasos, como en tus sueños de opio ­imaginas, ya lo habría soltado, a todo pulmón, la doctora Loayza, que trabaja allí. En cuanto a mi inglés: es muy malo, pero es mejor que tu finlandés. ¿Te acuerdas?

Juan Paredes Castro y El Comercio

viernes 15 de febrero de 2008
César Hildebrandt
El Juanito

Yo conocí a Juan Paredes Castro tres semanas antes de que fuera Nadie. Poco después me enteré de que presidía el comité de intervención del diario “Ojo” durante la expropiación de Velasco a los Aguá y a los Miró.

Allí, en la redacción común de Epensa, lo vi alguna vez, mientras yo hablaba con mis amigos de entonces (y quizás de ahora, no lo sé) Alfredo Barnechea y Güido Lombardi. A Juanito sólo le faltaba el caqui y la charretera para ser el sargento furriel del mariscal Tito.

Lunatcharski era un bebé de pañales frente al empeño de Juan Paredes por mantener al periódico en la línea de la OCI, en el marco de los temores de su consejero Frías y en la macetita con geranios de su prosa mimeografiada desde el principio de la tinta. Juanito Paredes era en esa ­época un eslavo del sur, es decir un yugoslavo en relación a los medios de comunicación. Y dirigía un periódico que la revolución militar de Velasco había tomado. Para alguien que era Nadie era todo un mérito.

Poco tiempo después, sin embargo, según siempre la leyenda urbana, Juan Paredes entró al baño del Country Club premunido de un maletín. Demorado más de la cuenta, víctima de la impaciencia de algunas vejigas, salió a los 20 minutos disfrazado de Aspirante a Morir en El Comercio, con mostacho, barbita rala y anteojos antiguos de carey.Fue de lo más comentado en el carnaval del Regatas, adonde Juanito llegó explicando que su paso por “Ojo” había sido para espiar el ducto duodenal del velasquismo y que él se había declarado titoísta por Tito Drago, que era todo un señor en el juego de la pelota.

Pues bien, El Comercio dio ­una ley de amnistía, expidió un Memorándum Paradójico obligando a la amnesia a todo el que se sintiera ofendido, y contrató para siempre a Juan Paredes. Don Luis ya había muerto y todo podía ser posible.

Desde esa época remota de máquinas Remington y grabadoras de carrete y Elsa Arana siendo la premonición de Lourdes Alcorta, Juan Paredes cumplió tres tareas fundamentales para el diario que lo acogió como a niñito de Dickens: obedeció, obedeció y obedeció.

Cobraba por separado cada una de esas tareas, por supuesto. Y obedeció tanto que llegó el día en que la muerte de su Voluntad apareció en la muy leída página de obituarios del periódico. Fue el día más feliz de su vida: el ser o no ser angustiante había terminado: era el triunfo de la calavera.

Fue en ese momento que Juan adquirió el cargo que ostenta con orgullo: el de Obedecedor de Turno. Porque El Comercio no es un diario de ideas –que le huyen–, ni de principios –que no se comen– sino, más bien, un diario de intereses. Y éstos –los intereses– no demandan otro compromiso que no sea el de la anuencia y el silencio. El Comercio no es un diario conservador.

Es un conservador que escribe un diario.Es en nombre de esa Obediencia de Turno que Juanito dice ayer en su columna que el narcotráfico persigue a la fiscal Loayza y que algunas actitudes de la Fiscal de la Nación “son sospechosas”. No dice cuáles, pero se infiere que son aquellas que se refieren a la doctora Loayza.¿Puede Nadie agredir así a ­una persona honorable que está enferma de cáncer de páncreas y que hasta ahora sólo ha defendido a la institución que El Comercio quisiera ver ­aterrorizada y de rodillas?Pues Nadie acaba de hacerlo.

El Comercio y sus agradecidos siguen insultando a quienes le hemos dicho basta a la teatrera agente de la DEA Luz Loayza y basta a quienes quieren enlodar, sin aportar una sola prueba, a la fiscal Bolívar.Es fácil, seguramente, asustar a Távara y a los suyos. Pero a nosotros El Comercio nos sigue sin asustar.

No le creemos a un periódico que endiosa, por ejemplo, a Carolina Lizárraga, supuesta zarina anticorrupción, pero nunca le ha preguntado por qué, en el año 2000, constituyó una empresa en Panamá para comprar el departamento del Golf de 300 metros del que se había enamorado. ¿Una empresa panameña con una sola accionista (ella misma, también “presidenta ejecutiva”) para comprarte el departamento de tus sueños? Sí. Y al año siguiente, en el 2001, la empresa panameña de una sola accionista ­(ella misma) “le donó” a la doctora Lizárraga (ella misma también) el inmueble.

El asunto es que la empresa panameña compró el bien en 231,658 dólares, pero, en el 2001, a la hora de la donación, el mismo bien se calculó a un precio más bien módico: 185,000 soles, es decir apenas 56 mil dólares. ¿Diferencia? ¡175 mil dólares! Esa hábil maniobra financiera, desde luego, redujo considerablemente la alcabala.

La zarina anticorrupción hizo prácticas en el estudio de José ­Ugaz, abogado de El Comercio.

Siempre ha estado muy bien asesorada.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Manuel Jesús Orbegozo/ En el Día del Periodista

M.J.O. un maestro del periodismo
27 Septiembre 2009

Extraído del blog de Juan Gargurevich "El Tío Juan"
Homenajes a un periodista


Varios homenajes le han hecho a Manuel Jesús Orbegozo. En Trujillo y en Lima, donde nos reunimos al amparo del “Club de Periodistas” para eso, para agasajarlo con motivo de la cercanía del Día del Periodista.Hice un discurso que no pude pronunciarlo completo pero aquí lo pongo para lo lean:
Hacer una semblanza cabal de nuestro amigo, colega y maestro Manuel Jesús Orbegozo sería ahora imposible, no habría tiempo.

Pero podemos, eso sí, esbozar un elogio que podríamos titular “porqué apreciamos tanto a Orbegozo”.

No hacen faltan muchas palabras para la tarea. Periodista de toda la vida y apasionado de la profesión, consecuente con las ideas liberales que abrazó desde su juventud, leal con sus amigos, noble con sus adversarios, profesor y guía de cientos de nuevos periodistas, vital y renovado, nuestro amigo se merece como pocos que le ofrezcamos nuestros respetos.

Cuando Manuel Jesús Orbegozo publicó sus memorias escribí que la mejor descripción que se me ocurría del periodista era la de “Cazador de Noticias”. Porque cuando se despedía para iniciar uno de sus largos viajes ya sabíamos que retornaría con la maleta repleta de los trofeos que atesoran los verdaderos periodistas, esto es, entrevistas, crónicas, relatos. Y además no pocas heridas, de las verdaderas y las del alma.Cuando se ha trajinado en este oficio por más de cincuenta años, imagínense todo lo que hay para contar. Sin embargo no todos los periodistas se sientan a recordar y redactar experiencias de cacería noticiosa que en el caso de Orbegozo resultaron un conjunto de relatos apasionantes.

Felizmente el veterano trujillano se sentó a escribir para contar parte de su vida de periodista y no toda porque harían falta muchos tomos. Sus dos volúmenes de memorias periodísticas que tituló “Testigo de su tiempo” contienen parte de la historia de cómo fueron escritas tantas y tantas notas periodísticas en todos los registros posibles. Es el otro relato, la batalla cotidiana por conseguir una entrevista, lograr una primicia, enviar información al diario o, como podemos apreciar, salvar el pellejo en no pocas ocasiones.Es verdad que los verdaderos profesores deben transmitir su experiencia a sus alumnos, pero hay casos en los que parece imposible.

Porque ¿cómo en enseñar, por ejemplo, a perseguir noticias sujetando una sonda que vaciaba la orina en una bolsa, o escribir atenazado por feroces cólicos biliares, o librarse del inminente asalto de jóvenes africanos o delincuentes colombianos, o a brindar con té batido con mantequilla de yak?

Orbegozo ha dado la vuelta al mundo varias veces, agotando decenas de pasaportes y atesorando recuerdos sencillos como, por ejemplo, los tenedores de todos los vuelos de treinta años y fotos, cientos de lechuzas en miniatura, y muchas fotos cargadas de historia.-El comienzo de la cacería
¿Cuándo comenzó realmente la ininterrumpida cacería de Orbegozo?

“Debo recordar” -escribió hace unos años en el diario El Peruano- “que el primero de enero de 1951, amanecí en Lima, como lo hace cualquier provinciano que llega a buscarse la vida (…) con una mano atrás y otra delante…”.
Pero no llegaba desarmado ni desconocía la ciudad porque había sido cadete en Chorrillos por cuatro años y por poco no resultó oficial del Ejército. No era su vocación y retornó a Trujillo para ver qué hacía mientras escribía poesía que publicaba en el diario “La Nación” donde fue que trajinó por primera vez en una redacción. Allí también hizo su primera investigación al denunciar a un alcalde por gastar demasiado en una modesta placita de la playa Buenos Aires.

En Lima comenzó a escribir y a enviar sus textos a distintos periódicos hasta que logró ingresar a La Crónica, que se renovaba; y pronto fue nombrado Jefe de Información Local, es decir, el profesional que cada día confecciona el Cuadro de Comisiones que la infantería reporteril debe cumplir.

Al lado de su afanosa búsqueda de noticias que La Crónica requería para mejorar y enfrentar una dura competencia, Orbegozo hacía entrevistas para la revista “Cultura Peruana”, también de los Prado.

Y en 1955 fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo. Luego, en 1958 publicaría su primer libro, “Reportajes”, con las entrevistas que el Jurado elogió como las mejores.

-De La Crónica a El Comercio
La Crónica había sostenido la candidatura de Manuel Prado, el político de la familia que por entonces era la más rica del Perú y en consecuencia la línea periodística era afín al gobierno.
Orbegozo seguía suministrando comisiones y haciendo entrevistas y era efectivamente estimado por la administración pero tenía un secreto que cada vez se hacía más difícil de ocultar, esto es, que era de izquierda y había suscrito el acta de fundación del “Movimiento Social Progresista”, partido que tiene un honroso lugar en la historia de la política peruana. Allí estaban personajes los hermanos Salazar Bondy, Ruiz Caro, Moncloa, Agurto, Ruiz Eldredge, Damonte, Tito Gutiérrez, y muchos más que habían logrado organizar una alternativa política real, de socialismo democrático.

Alguien pasó el dato a La Crónica de que Orbegozo no solo militaba sino que dirigía el exitoso semanario “Libertad” y entonces lo despidieron sin más trámite.

Un colega le consiguió un empleo en la agencia de publicidad Walter Thompson , como redactor creativo; y allí pasó Orbegozo con sus ideas a escribir slogans y lemas para vender cosas hasta que fue nuevamente despedido por quedarse dormido sobre el escritorio. Y es que pasaba las noches en la imprenta editando “Libertad” y no había tiempo para descansar.

Otra vez en la calle, quizá compartiendo la vieja bohemia del entrañable “Palermo” en La Colmena, o del “Chino Chino”, el “Woni” y tantos otros. Hasta que fue convocado para organizar un nuevo diario.

Corría 1960 cuando comenzó a organizar un periódico para un sector ligado a Fernando Belaunde que se preparaba para competir electoralmente en 1962. El dueño era Manuel Mujica Gallo, que lo envió a Brasil para que observara el nuevo periodismo que se hacía por allá. En Río de Janeiro comenzó a escribir para “O’Cruzeiro” y cuando le ofrecieron que se quedara, prefirió regresar para hacerse cargo del futuro tabloide.

Pero por su fama de militancia de izquierda y acusaciones de recibir dinero de Cuba le impidieron hacerlo y los dueños contrataron a otro profesional que recogió y utilizó todo lo avanzado por Orbegozo, quien fue enviado al Dominical.

En ese tiempo el diario “El Comercio” también quería entrar a la competencia en ese nuevo periodismo que surgía, fundó el vespertino “El Comercio Gráfico” y llamaron a Orbegozo. Era el año 1962. Nuestro periodista inició entonces la que sería una larga estadía en el periódico de la familia Miró Quesada que se prolongó por 32 años hasta jubilarse.

Desde allí partió a su primer viaje, en 1967. Había ganado un concurso de prensa de las Naciones Unidas y la entrega era en Ginebra; todo un viaje. Pero por entonces llegaban informes terribles de una guerra en Nigeria, del drama de Biafra y Orbegozo pidió que le cambien el boleto. Y se marchó al Africa, estrenando pasaporte.

Para conocer el detalle de sus numerosos viajes es necesario leer sus memorias. Allí fluyen historias, personajes, paisajes, dramas, anécdotas, redactadas con tal que al lector le parece estar sencillamente charlando con el veterano periodista.

En cada viaje, en cada crónica, Orbegozo siempre encontrará un interlocutor. Alguien que lo ayude y lo guíe; y tal vez que lo engañe y hasta lo estafe.Viajero solitario, necesitará siempre de presencias que lo animen como, citemos algunas, la bella azafata amante de Yuri Gagarin, el tullido Jean Louis de Lourdes, el presunto policía estafador de Roma, la bella casada de Tesalónica, Maruja Pons la amante del dictador Manuel Odría, el encantador de serpientes de Katmandú, el negro guachimán del Rockefeller Center, el brujo de Camerún… Son decenas.

Algunos de estos personajes serán memorables. Por ejemplo, la celebérrima anécdota de su extraña boda con la joven Mbaré, una historia que recuerda con nostalgia y algo de culpa sin duda. Esta es la historia, en breve.Orbegozo había salido una vez más de cacería noticiosa, ahora en busca del Emperador Bokassa I, el Napoleón africano, que era juzgado en la República Centroafricana. El caso se merecía una visita y una buena crónica así que enrumbó a Luanda para conseguir visa pero no tuvo éxito y todo indicaba que su misión había fracasado.

Pero entonces le sucedió algo insólito: una joven burócrata del Ministerio le propuso casarse.Orbegozo pensó en la visa, y efectivamente tuvo una ceremonia nupcial y un banquete con invitados al final del cual ella le reclamó estar solos y él le pidió la visa con la promesa de recogerla al día siguiente para iniciar la luna de miel. Pueden imaginar el final. El reportero huyó, pasaporte en mano, hacia el aeropuerto y llegó finalmente a Bangui y logró la cobertura del juicio.La historia ilustra bien lo que lector recoge a lo largo de los textos: la tenacidad orbegoziana, la persistencia elevada casi hasta la necedad con tal de no retornar con las manos vacías, el apelar a cualquier recurso para lograr una foto, una entrevista.

Las crónicas aparecieron en su mayoría en el Dominical del diario “El Comercio”, especialmente cuando lo dirigía Francisco Miró Quesada, el lúcido filósofo que le comprometió su apoyo. Allí, en la hemeroteca, están todas estas historias que tienen, como dijimos antes, la otra historia, la de los trabajos que pasó para conseguirlas.

Pero nos hemos adelantado. Porque a lo largo de aquella treintena de años fue publicando libros. Por ejemplo sobre China, llevado por su admiración por el esfuerzo revolucionario de ese pueblo por modernizar a su país. Su adhesión a la cultura del viejo país lo llevó a fundar el Instituto Cultural Peruano Chino, que promovió el acercamiento de ambos países y el establecimiento de relaciones diplomáticas.

También nos fue entregando en años sucesivos sus entrevistas, las conocidas “MJO -Entrevistas”, después sus citadas memorias y finalmente “Vallejo Periodista”.

-El profesor de periodismo
En 1968 fue invitado a dictar clases en la escuela de periodismo de nuestra Universidad de San Marcos. Ya había colaborado antes en la fundación del instituto Jaime Bausate y Mesa y podía lucir cierta experiencia pedagógica pero la realidad sanmarquina no era por entonces favorable a una buena administración.

Pero el entusiasmo suplía la falta de aulas y facilidades. Orbegozo compartió alumnos con profesores distinguidos como Alejandro Romualdo, Julio Bianchi, Evaristo San Cristóbal, Carlos Parra. Ya se había jubilado el viejo maestro Corpus Barga y se avecinaban tiempos difíciles pues el gobierno militar haría cambios drásticos en la educación.

Nuestro profesor se hizo cargo del curso de Redacción Periodística, compartiendo su tiempo con sus tareas en la redacción. Pero no había aulas para sus raros horarios, sin tiempo libre. Entonces los estudiantes decidieron alquilar un local en el centro que pertenecía al sindicato de Construcción Civil y allá marchaban todos a beber de la experiencia de Orbegozo. Y cuando fueron desalojados enrumbaron a la casa donde la familia soportó abnegadamente la invasión de los alumnos que querían escuchar al maestro.

“El periodismo es la práctica en un 70 por ciento” repetía Orbegozo y citaba a los alumnos a las siete de la mañana en lugares diversos como hospitales, asistencia pública, comisarías, pueblos jóvenes. “A ver jóvenes, busquen la noticia” era la consigna que planteaba.

Colaborando con la Universidad de San Marcos asumió por algunos años la dirección de prensa. Y finalmente fue elegido Director de la Escuela de Comunicación Social en el 2004, cargo que cumplió hasta el 2007.

Hay que destacar que reunió su experiencia pedagógica en el manual “Periodismo, Teoría y Práctica”, un aporte valioso a la formación de nuevos y mejores profesionales de la información, publicado por la Universidad.

-Poeta y bailarín de marinera
Habíamos contado ya que en Trujillo lo reconocían como poeta joven. Pero abandonó los versos. Muchos años después recordó que su entrañable amigo Alfonso Barrantes le había pedido que escribiera un poema a una joven árabe que conocieron en el Sahara Occidental. En homenaje a ambos, Orbegozo redactó “Hajmala y el desierto” del que trascribo un breve fragmento:
“Te quiero decir, ahora,/Un secreto al oído, Hajmala:/Una tarde de octubre/En tus ojos hermosos/De carbones molidos/Se extravió mi vida./Si la encuentras, /Hajmala,/Quédate con ella./Ya no me la devuelvas./Ya no la necesito…”

Pero no se crea al leer esta poesía que Orbegozo es un romántico de teoría. Al contrario. Desde joven enarboló el pañuelo y se lanzó al ruedo a bailar marinera como un profesional. Por eso es que en los años sesenta, cuando se fundó el hoy tradicional Festival de la Primavera en Trujillo, fue llamado para integrar el Jurado calificador de los concursos de Marinera. Se convirtió en un temible juzgador de estilos, calidad y sobre todo, de vigilante obsesivo de las maneras tradicionales de bailarla..

Ahora Orbegozo piensa que no se baila como antes, que se ha perdido elegancia y dignidad y sigue tomando el pañuelo de cuando en cuando para mostrar cómo se debe bailar
Y también cómo se debe torear porque se aficionó al mundo del toreo y estuvo en barrera de sol en Acho treinta años, redactando crónicas y críticas de la controvertida fiesta taurina.

Manuel Jesús Orbegozo se ha jubilado de la Universidad de San Marcos pero no del periodismo, de la marinera, de los toros, de la poesía, de la enseñanza y del combate por el buen periodismo.
Es verdad que ya no publica Orbegozo regularmente en ningún periódico pero no ha dejado de escribir, embarcándose con entusiasmo juvenil en el mundo de los Blogs. Se le puede visitar en su página que titula “Un Mundo, Un día”, y apreciar su excelente pluma y su persistente vehemencia para exponer su opinión.

Buen Día del Periodista, maestro Orbegozo.

Escrito por Don Juan Gargurevich

Más sobre M.J.O
En el país de los Incas

lunes, 5 de octubre de 2009

Periódicos ¿Son Necesarios?

1 de noviembre, 2005
Revista Etcétera de México
Miguel Ángel Bastenier
¿Son necesarios los periódicos?


1. Los diarios de papel
El periodismo de papel enfrenta hoy una amenaza distinta a la que superó en los años 20 con la aparición de la radio y en los 50 con la de la televisión: los ordenadores e Internet están ocasionando que se pierda el hábito de comprar y leer diarios. El acto suntuario de entregar unas monedas y recibir a cambio un fajo de papel que nos informa sobre nuestro entorno está desapareciendo.

En los años 20 se creyó que la radio era un golpe mortal contra el periodismo pues no requería una inversión grande de tiempo como la de los diarios para preparar una edición y la transmisión de información era más rápida. Pero eso no sucedió, al contrario, la radio contribuyó al desarrollo de la prensa. Treinta años después, con la aparición de la televisión y el aplastante peso de sus imágenes, se ponía de nuevo en peligro el futuro de los periódicos. Esta vez el periodismo de papel tampoco tuvo que temer.

El periodismo, el bueno, fue y es perfectamente capaz de sobrevivir a la televisión: la prensa es aquella que se toma el tiempo para la difícil tarea de explicar el mundo al mundo.

El 13 de septiembre de 1993 se firmó en los jardines de la Casa Blanca el presunto acuerdo de paz entre palestinos e israelíes. La retransmisión mostraba con zoom y primeros planos los abrazos y apretones de manos de los dirigentes; parecía no haber forma de superar informativamente la cobertura de ese hecho. Pero se hizo una encuesta a los televidentes preguntándoles por lo que habían visto. El resultado: nadie había entendido algo de lo que estaba sucediendo.

Un periódico capaz de responder preguntas, de enterar a la gente de las cuestiones mínimas que le atañen a su vida, de decir cosas como cuánto cuesta y para qué sirve algo, es un periódico que puede sobrevivir al reto de la televisión instantánea.
Pero la amenaza de los ordenadores e Internet es distinta. Desde la década de los 80 el mundo tiene la posibilidad de comunicarse con el mundo en tiempo real. Los periódicos están siendo víctimas de una explosión informativa; los avances tecnológicos han permitido que la información nos persiga a todas partes y la capacidad de las personas para absorberla por medio de la lectura de los diarios está siendo desplazada.

Desde 1995 no aumenta el número de diarios en activo en Europa y Estados Unidos. La cifra del número de ejemplares vendidos se encuentra estancada (Asia es el único continente en donde aumenta). Cada año se venden menos diarios, cada vez nacen menos diarios, cada vez son menos necesarios.

Cualquiera se puede comunicar fácilmente al margen de la prensa. Nos encontramos ante una realidad que acecha: ya no somos imprescindibles, tal como se publican hoy, los diarios podrían dejar de existir. Entonces, ¿qué hacer para sobrevivir en un mundo que no nos necesita?

Para los diarios de América Latina, donde la democracia, la educación y el desarrollo es menor que en Europa, hay que hacerse unas preguntas más: ¿tendrá tiempo la prensa de desarrollarse para oponer resistencia al fenómeno de globalización?, ¿está en condiciones de hacer un periodismo que pueda sobrevivir?

La prensa de nuestros países tiene poca capacidad de atracción social y su credibilidad es mínima: influida por los poderes locales, no tiene autonomía. Los diarios de América Latina no han podido generar un mercado propio y ése es su gran problema, que no tienen lectores. Un periódico debe tener un mercado firme que lo sostenga y le dé credibilidad.

Son pocos los diarios latinoamericanos que se pueden señalar como el gran órgano de información representativo de su país, es decir, un diario capaz de explicarle su país al mundo y el mundo a su país.

El número de ejemplares de prensa vendidos por cada mil habitantes, valor que habla de su penetración en la sociedad, es muy bajo. Incluso antes de la crisis, Argentina, uno de los más desarrollados, vendía como mucho 80. Son dudosas las cifras en este continente; siendo generosos en el cálculo, en Colombia tan sólo 20 de cada mil habitantes compran un diario. El panorama de ventas de diarios en el resto del continente es también muy bajo.

Lo anterior en contraste con países como Inglaterra, con 270 periódicos vendidos por cada mil habitantes o Escandinavia, con 500, lo que significa que en cada familia tienen de a dos o tres diarios.

No por casualidad se dice que Internet es la autopista de la información. Autopista que además parece haber sido construida sobre el terreno que había sido destinado al periódico de papel. Los lectores se han volcado a las pantallas; la negra realidad que amenaza al periodismo de papel -y no distingue entre periódicos europeos, latinoamericanos o estadounidenses- son los diarios en Internet.


Estar en Internet es un mal necesario que da pérdidas a los periódicos. Es simple, es mercado, es competencia: mientras el ABC de Madrid esté en Internet, también lo estará El País. La paradoja de la Internet gratuita es que se muere de éxito: cuanto más se tenga, más dinero se pierde. Cuanto más se tengan que ampliar los servicios electrónicos, más plata se pierde. De manera que los diarios se están comiendo a sí mismos y al mismo tiempo saben que no pueden librarse de Internet.

A pesar de eso, los diarios digitales tienen unas características desfavorables que todavía les permiten defenderse de los de papel. Por ejemplo, parece suficientemente comprobado que se lee mejor en papel que en una pantalla. La pantalla cansa la vista y el cuerpo, en cambio un periódico permite ser leído sentados de cualquier manera o, si se quiere, acostados. El diario es un objeto físico que podemos doblar y leer como queramos. Dos folios de literatura política de calidad en un diario de papel se leen de corrido, en cambio la pantalla nos agota sin hacer mayor esfuerzo.

Volvemos a la pregunta: ¿qué hacer para sobrevivir en un mundo que no nos necesita?

La respuesta está en la utilidad: los periódicos deben hacerse tan necesarios como un electrodoméstico. Hacer parte del día a día, de la cotidianidad, que sigan estando en el desayuno, en el carro, en el lugar de trabajo antes de iniciar la jornada, en fin, que sean de una utilidad mecánica y esencial.

Hay dos posibles modelos que sobrevivirán: los diarios perspectivistas y los diarios de proximidad. Los primeros son aquellos que tienen el propósito de contar el mundo al mundo. Ejemplos son Le Monde y New York Times, que tienden a dejar de lado la actualidad y la noticia y se concentran en hacer análisis, en explicar con profundidad y contexto las cosas que suceden. Se han adaptado a ese espacio, es algo que se reconoce desde sus titulares, que no siempre son noticiosos. Los perspectivistas son diarios que necesitan muchos más periodistas en la redacción.

Para los de proximidad, el mundo prácticamente no existe porque su razón de ser es informar acerca de todo aquello que no se sale de las fronteras de la ciudad o el lugar donde son publicados. Deben estar tan especializados como para lograr encarnar su propia localidad en forma de diario. Esto en respuesta a que la globalización ejerce una presión sobre la prensa y la conduce a mirar sólo su inmediato alrededor; si el crecimiento de los periódicos se ha estancado, si las ventas ya no suben, los diarios deben darle a la gente información cercana a su realidad y que le ayude a vivir mejor.

Los diarios de proximidad tienen que diferenciarse de los demás, tienen que derrotar la competencia o cubrir un espacio que no ha sido alcanzado antes por otro medio.
Ya sea para dibujar el paisaje del mundo para el mundo (perspectivista) o para advertir con lupa lo que importa a los vecinos del barrio (proximidad), cada diario tiene que diferenciarse de los otros, apropiarse de un nicho del mercado y hacer mejor que nadie lo que se propone. Y sobre todo, tiene que volver a ser necesario.

2. Ser periodista
El periodista es una suma de todo aquello que no es. Es un poco historiador, un poco sociólogo, un poco antropólogo, un poco novelista, un poco político. Acude a las hemerotecas y a todo tipo de archivos para rescatar datos y reconstruir la historia, pero no es un historiador; tiene algo de sociólogo porque todo el material en bruto con que trabaja no tiene otra naturaleza que las problemáticas sociales; es antropólogo cuando recorre las calles y se fija en las caras, en las formas de hablar, en los acentos, en los estilos, todo eso sirve a los periodistas y los buenos lo absorben y le otorgan la importancia necesaria a la hora de escribir una noticia. El periodista también es un novelista: utiliza elementos de técnica narrativa, cuenta las historias con la aproximación que corresponde, muestra escenarios, personajes, protagonistas y relata la evolución de los acontecimientos. Tiene bastante de político cuando se funde en ese ambiente próximo al poder, cuando va y viene por sus corredores. Si resulta que es todo eso sin serlo, entonces, ¿qué es el periodista?

El verdadero periodista es quien logra pensar una maquinaria de representación de la realidad llamada periódico. Periodista es quien, a través de ello, se convierte en un agente social importante, en el estadio en que la sociedad encuentra facilidades para hablar consigo misma. Pero después de hacer una minuciosa evaluación de cada uno de los periódicos latinoamericanos se encontró que la mayoría están desarticulados y no tienen coherencia interna. Erradamente se impone la concepción de que para ser periodista basta con publicar periódicamente una columna en cierto espacio del diario.

La complicada labor del periodista consiste en hacerle saber a la sociedad qué y quién es. Decírselo, sin buscar agradarle, sin estar de un lado o de otro, es periodismo de calidad. Adelantemos decir que la escritura periodística prescinde de inyecciones de bondad; ante una situación de guerra, el periodista no se puede proponer hacer la paz, él no da de beber al sediento ni reemplaza al ministerio de obras públicas.

La palabra escrita es el instrumento que el periodista tiene para contar la sociedad a la sociedad. Lo único que puede hacer es representar la realidad, jamás reproducirla. Nadie puede decir "yo he contado las cosas como pasaron". Lo anterior porque los hechos existen desde el momento en que se escriben. Pensemos en un asesinato con arma blanca: ¿cuándo comienza ese hecho?, ¿en el momento en que le clavan el cuchillo a la víctima?, ¿en el momento en que el asesino brilla la hoja del cuchillo planeando escrupulosamente el asesinato?, ¿en el momento en que la víctima hace contacto visual con su homicida?, ¿cuando el cuchillo se ensucia de sangre?

El periodista decide dónde comienza y dónde termina un hecho. Hablar de representación de los hechos conduce siempre a una discusión bizantina sobre la objetividad. De una vez tengámoslo claro: no existe la objetividad, existe el fair play. La representación de los hechos y el trabajo periodístico en general siempre tiene una dosis de subjetividad inevitable, los mensajes cambian incluso dependiendo de algo tan elemental como la foto que los acompaña o la sección en que son publicados.

Teniendo esto en cuenta, lo que queda por hacer es un trabajo con subjetividad controlada y con buena fe. Un periodista trabaja apasionadamente pero sin preferir algo. Si su cometido es representar los hechos sin asomar calificaciones de bueno o malo, lo mejor por hacer es ser honrado, porque tampoco existe una ética específica para periodistas. Trabajar éticamente es lo mismo que trabajar profesionalmente. Si hay valores para ser buen periodista, son los mismos de cualquier buena persona comprometida con su trabajo. Reconocer los errores y hacerlo público en el periódico, por ejemplo rectificando una información que afecta el buen nombre de alguien, habla de profesionalismo. Y profesionalismo acompañando cada decisión, no sólo la de establecer el inicio y el final de un hecho.

Volviendo a la idea de ser necesarios, antes de escribir, el periodista tiene que entender en su totalidad lo que va a contar, y antes de publicarlo, además de dar fe de su veracidad, debe estar seguro de que hacerlo es de utilidad para el lector. Antes un periodista salía como con una cestita a recolectar información para publicar una noticia al día siguiente y le tomaba buen tiempo y dedicación hacerlo, en cambio hoy tiene que ser meticuloso: casi no tiene que salir del periódico porque abundan las personas que se pelean por llenarle la agenda con la información que les interesa sea publicada. Lo más cómodo sería publicar lo primero que nos envíen, pero el buen periodista recicla sólo lo que es de utilidad para el lector.

3. El editor y el periódico
Cada periódico es independiente y se plantea a sí mismo como quiere: establece su lugar en la sociedad, su punto de vista, los límites de interpretación y de pensamiento que va a admitir a sus redactores, su concepción de los géneros de escritura periodística. Un periódico, cualquiera que sea, es algo pensado. No importa cómo ha sido concebida esa política editorial que el editor está llamado a hacer cumplir, lo importante es que sea coherente con su propio proyecto. Y como responsable de los contenidos publicados, el editor debe garantizar que se cumpla con todo aquello que el periódico ha establecido como su política editorial.

El colectivo de editores piensa permanentemente el periódico, los editores de cada sección forman un bloque que atraviesa todas las salas de redacción, cada uno conoce los temas de las diferentes secciones pero sobre todo conoce su materia como nadie. Un editor sabe más de los temas de su sección que todos sus redactores juntos y el ideal imposible es que domine la totalidad de su esfera de información.

El periódico, interiormente, funciona como una asamblea de debates donde se llega a un consenso luego de persuadir tanto a editores como a redactores. El editor funciona como un mediador entre los superiores y los redactores: logra que el periódico deposite confianza en estos últimos proponiéndolestemas y buenos enfoques para que se luzcan con buenas historias ante los directores y el resto del equipo periodístico. Ser este mediador y persuasor requiere de una autoridad legítima que sólo se obtiene con experiencia profesional.

El editor es un individuo que no puede trabajar solo, requiere un alto grado de interdisciplinariedad porque siempre está buscando más posibilidades de iluminar lo que sabe: toma ventaja de su variada agenda telefónica, de los teletipos de las agencias de noticias, de las ruedas de prensa, de lo que escucha en las conversaciones con sus colegas y con personajes públicos. El editor es un gran seleccionador, ya su olfato le dirá si vale la pena enviar gente a algún lugar para conseguir información propia.

Agenda propia y obligada
En América Latina 90% de la agenda es obligada, sólo 10% es propia. Los medios temen dejar de publicar esas noticias que se supone todos deben publicar. Agenda obligada es, por ejemplo, una conferencia de prensa del Presidente de la República, algo sobre lo cual todos los medios tienen que informar, pero también hay que encontrar lo propio; la labor de los editores es proactiva. Un editor requiere iniciativa, tiene que salir a la calle y dirigirse a las fuentes para encontrar más ideas y datos para abordar mejor los temas.

Las ruedas de prensa son un vicio de los periódicos latinoamericanos: la mayoría de éstas no ofrecen algo, no se convocan para dar noticias y quienes las convocan tienen intereses de por medio. Vivir de las ruedas de prensa reduce el potencial de agenda, hace que todos los periódicos sean iguales y se convierte en un pacto de comodidad y complicidad poco profesional entre los poderes y el periodista. Algo parecido puede ocurrir con las noticias de agencias: un diario con agenda propia no las usa para publicarlas inmediatamente sino como una forma para saber qué ha pasado y para tener información y orientación.

Así construye una buena agenda propia que diferencia su periódico de la competencia. Todo va en procura de una agenda propia que elimine progresivamente lo que se puede quitar de una obligada. Sólo de esta manera le puede decir al lector: yo tengo algo que a usted le importa y no va a encontrar en algún otro diario.

El editor usa todo lo que esté a su alcance pero no se casa con ninguna de sus posibilidades. Debe tener una agenda informativa propia y otra obligada, y saber diferenciarlas.

Las secciones
En la conmemoración del 50 aniversario de Le Monde un redactor emérito dijo que un periódico es como una ciudad artificial creada para que el lector pueda recorrerla sin tener que abrir los ojos. Así como un ciudadano sabe dónde termina su ciudad y dónde está todo lo que necesita, el lector debe saber dónde quedan en el periódico las plazas públicas, los escenarios de cultura, los campos de futbol, los centros comerciales, los bancos, los negocios, los políticos, los servicios de salud. El lector, como el ciudadano, debe tener la facilidad de reconocer claramente dónde empieza y dónde termina la sección judicial, la cultural, la económica, etcétera.

Lo primero que tiene que hacer un cuerpo de editores es resolver cómo va a dividir la realidad. Es vital definir qué información va en qué lugar del periódico para que éste sepa siempre con qué se va a encontrar, de tal manera que pueda por ejemplo hacerle seguimiento a una noticia. Si tiene que hacer esfuerzo para ubicar información, pierde fidelidad y el periódico mercado y, por tanto, independencia.

El lector es fiel cuando conoce esa ciudad que lee en miniatura; las secciones deben tener un corte limpio para saber hasta dónde puede ir cada tema. No se puede permitir que la información deambule de sección en sección, si se hace seguimiento de una noticia debe ser siempre a lo largo de la misma sección. A ese lector-ciudadano no se le puede cambiar el horario del cine porque sí, ni se le puede cambiar el banco, la iglesia y el gimnasio de lugar de la noche a la mañana.

Puede que la estructura de un periódico cambie, ya se ha dicho que cada periódico tiene independencia para definirlo según sus características, lo que no se puede admitir es una noticia en una sección y al día siguiente en otra. Es mejor equivocarse todos los días de la misma manera que acertar todos los días de manera distinta.

Aparte de las secciones, el periódico debe tener una política de publicidad estricta para que nunca se impongan los intereses de los anunciantes sobre los espacios que ha establecido para anuncios. Páginas tan importantes como la primera y la tercera no pueden estar invadidas de publicidad, eso es una falta de respeto contra el lector.

El mercado define la autonomía de un periódico. Los periódicos no debe avergonzarse de su carácter comercial pues generar ganancia es su garantía real de independencia. Sin mercado no hay lectores y sin lectores no hay algo que defienda la autonomía del periódico de la publicidad y los poderes políticos. Un periódico vende en arreglo a los espacios que él mismo define, nunca de manera distinta.

4. Géneros
Así como el periódico debe tener bien definidas sus secciones, su política editorial y de publicidad, también debe tener un mapa distintivo en cuanto a los géneros de periodismo informativo. Existen tres géneros básicos para informar: la nota seca, la crónica, y el reportaje. Esencialmente, el periodismo es una tarea informativa, aunque algunas veces será más interpretativa, explicativa, analítica o investigativa que otras.

Aunque aquí se da una aproximación a cada uno de ellos, la escritura del periodista es híbrida. No existe un consenso sobre lo que es cada género, en todas partes los conciben y los llaman de maneras distintas. La propuesta que se expone a continuación es acorde con la concepción de géneros de la Escuela de Periodismo UAM-El País.

El mapa de los géneros se establece de acuerdo con la distancia y el grado de personalización de la información que tiene el periodista a la hora de escribir. La distancia que toma el periodista del objeto define los elementos esenciales para que la información logre representar siempre una totalidad, sin importar qué tan distante al objeto se esté. El mínimo grado de intervención del autor en el texto es la nota seca, y el grado máximo de apropiación de la información y de personalización es el reportaje. Existe un nivel intermedio que es el de la crónica. Del reportaje se desprenden dos subgéneros: la entrevista y el perfil. Y de la crónica, el análisis.

La nota seca
Pensemos en un astronauta que observa la Tierra a miles de kilómetros de distancia. ¿Qué puede ver? Una superficie más o menos redonda, un movimiento de traslación y otro de rotación; distingue un color azul -el del mar- y otro marrón -el de los continentes-. La nota seca sobre el planeta Tierra no puede contener más que la totalidad de esos elementos que se alcanzan a distinguir desde tal distancia.

Tiene la mayor distancia del hecho, por eso tiene el grado mínimo de interpretación posible por parte del autor. Cuenta con los elementos suficientes para que el lector tenga una idea clara de lo que está sucediendo. La materia prima de la nota seca son el teletipo, las circulares, los boletines, las notas de prensa. A partir de ello se construye una información en la que el autor no tiene derecho a interpretar algo porque no ha visto nada ni ha estado en el lugar de los hechos, cualquier intención de cambiar la información es antiético. No se puede tocar ni influir un material del que no se ha participado y por eso la nota seca no se firma.

La crónica
Es la prosa de los diarios, el género por excelencia del corresponsal. Éste se nutre de diversas informaciones que va recopilando sobre lo que va a escribir, toma hilos de información de diversas fuentes: ve noticieros, escucha radio, lee los diarios, hace llamadas telefónicas, relaciona informaciones que ya conocía con el tema que está tratando. No toda la información empleada para escribir una crónica se ha conseguido de primera mano, ni tampoco se ha estado necesariamente en el lugar de los hechos.

La crónica admite un cierto grado de interpretación, se cuenta lo que sucede y explica por qué pasan las cosas que pasan, pero nunca llega a opinar, es decir, a calificar algo de bueno o malo. Aunque todavía es un estadio de información indirecta, tiene ese grado de interpretación que no tiene la nota seca: la crónica ya ilumina hechos, contextualiza. Debido al nivel de interpretación que tiene, la crónica debe ir firmada siempre.

Siguiendo con el ejemplo, la distancia para escribir una crónica sobre el planeta Tierra no es tanto de astronauta, sino más bien de pasajero de avión: el periodista se da cuenta de más cosas, puede ver relieves, variedad de tierras, lagos, ríos, ciudades y, aunque del tamaño de una hormiga, ve personas.

El reportaje
Para escribir un reportaje, el periodista debe estar frente a los hechos o haberlos presenciado. El reportaje no lo escribe un astronauta ni un pasajero de avión, lo escribe un reportero que tiene los pies puestos en el mismo suelo de los protagonistas de la historia, busca lograr la mayor cercanía a los hechos. En este caso el reportero es testigo, habla con la gente, capta con todos los sentidos. En el reportaje se abandona el campo de lo indirecto, no hay nada más directo que ver, tocar y oír la realidad en movimiento. Si en la crónica obtenemos la información por diversos medios externos, aquí la apropiación la hace directamente el periodista.

El reportaje es el género que más tiempo demanda pues los temas de los reportajes son amplios y merecen más extensión. Es mucha y muy variada la información que se debe recopilar, se requiere consultar más materiales (de hemeroteca por ejemplo). La narración en este género es más desarrollada y hay inclusión de personajes, el autor tiene más libertad en los títulos, puede asomar un poco de ironía. Se ha dicho que el reportaje es esencialmente presencial pero hay dos tipos: el de escenario, que se construye a partir de lo que se ve directamente, y el virtual, construido a partir de fuentes que fueron testigos del hecho o lo protagonizaron. La reportería deberá ser intensiva, tanto como para lograr incluso reconstruir escenas.

El reportaje debe ir firmado, la firma es una forma de responder y de autentificar que lo dicho es cierto.

La entrevista
Es un subgénero del reportaje. El entrevistador debe llegar con la idea de que va a ejecutar al entrevistado; durante la entrevista se inquieta al personaje, se le crean dificultades, el entrevistador no debe tener ni un momento de debilidad. La entrevista se trata de provocar la conversación en que todas las preguntas del periodista, incluso las no formuladas directamente, se respondan. Se trata de crear la situación ideal para que el personaje hable y entregue información que valga oro.

En el periódico el lector debe reconocer visualmente que se trata de una entrevista, por eso debe ir acompañada con una foto del entrevistado. Debe tener una introducción corta, el título puede ser una frase significativa que reúna lo más importante que ha dicho el entrevistado. Debe darse el nombre y el cargo del personaje en el antetítulo.

Entrevista temática. Se pregunta por temas al entrevistado y se presenta la información en el periódico de la misma manera. Es una manera de construcción práctica pero se torna fría y distante.

Pregunta-respuesta. Aparentemente es la más objetiva pero en realidad es totalmente construida por el autor. Lo que se publica en realidad no ha ocurrido nunca porque todo lo hablado, para que sea entendido en un texto sobre papel, necesita reescritura, corte y confección. El periodista agrupa las preguntas y las respuestas según los temas y lo dicho por el entrevistado. Las preguntas se hacen después de las respuestas, las preguntas no existen, durante la entrevista se han estimulado declaraciones y después se decide qué pregunta corresponde a lo que se dijo.
En este tipo de entrevista, el periodista decide qué sale y qué no sale, pues el hecho de que algo sea dicho no quiere decir que se tenga que publicar. Claro que debe ir firmada.

Romanceada. Un 95% es producto de lo que escribe el periodista fruto de la información que recopiló durante la entrevista y un 5% son entrecomillados del entrevistado. Hay mucha intervención del periodista, que da su propia versión de las cosas y de su encuentro con el personaje. También debe ir firmada.

El análisis
Es un subgénero de la crónica. Ahonda en un hecho, lo contextualiza, le da una explicación suficiente para que el lector entienda muy bien lo que tiene que ver con ese tema. Es a posteriori a una información de la que el lector ya tiene cierto conocimiento. Basta con retomar un mínimo de información a manera de recordatorio para que éste sepa lo que se está explicando.

Retrato
Está a medio camino entre la crónica y el reportaje que se hace sobre una persona. Para hacerlo hay que conocer mucho de la persona, conocer su carrera, su trayectoria. Requiere hablar con sus amigos y con sus contrarios y permite incluir datos anecdóticos o históricos para mostrar su personalidad.

5. Edición y escritura
La edición es respeto al lector y respeto a la lengua. Un texto de calidad se empieza mucho antes de la revisión de la nota escrita; los buenos textos se conciben desde que se propone el tema. El peor enemigo de una sala de redacción es la improvisación. Antes de escribir el periodista sabe lo que quiere y conoce mejor que nadie el tema.

El editor como el periodista, es empírico. Así como no existe un libro que establezca una única definición de los géneros, no existe uno definitivo que atesore los conocimientos para ser un buen editor, todos son aproximaciones. Existen, eso sí, condiciones para lograrlo. Y en el caso latinoamericano es urgente resaltar una, tal vez la más importante: la lengua castellana.

La Real Academia de la Lengua no juzga la manera como se habla en cada país -es válido que cada uno escriba con las palabras de su país-, su papel es detectar aquello que pone en peligro la identidad del idioma. Como la lengua castellana es una sola, el editor ha de tener un cuidado sagrado sobre todo con lo que no necesita, es decir, con las palabras de otros idiomas. La información debe presentarse de manera clara y sencilla; adoptar palabras de otros idiomas puede hacer que la lectura pierda fluidez.

Como a un amigo en un bar
Ser buen narrador de historias es condición de periodistas, corresponsales y reporteros. Hacerlo bien tiene que ver con la manera como contaríamos algo a un amigo en un bar: no lo impacientamos con preámbulos ni damos vueltas antes de contarle lo que queremos. Eso es el lead: le damos al lector primero lo más importante de manera que podamos captar toda su atención. El lead es lo urgente, la parte de la historia en que no hay circunloquios ni largos exordios.

Un buen inicio es como ganar \"la batalla de las playas\": si no se gana esta primera, se pierden las demás. En el periódico no hay razón para esperar, no se puede tardar ocho líneas para llegar a la esencia de la noticia.

Mientras transcurre el relato, podemos generar expectativa en nuestro interlocutor con cuidado de no dejar cabos sueltos: hay que responder todas las interrogantes que se crean. En secreto lo llevamos, lo transportamos, le hablamos en los términos en los que sabemos entenderá todo de manera sencilla, así no nos pedirá que nos detengamos para aclararle algún detalle confuso. No hablamos como economistas o abogados y si usamos un término muy especializado lo hacemos entendible.

En el bar y en el periódico llamamos las cosas por su nombre, no está mal usar un lenguaje popular si conviene a la intención del relato, en el texto escrito podemos incluir con mesura modismos y localismos, pero usando comillas.

El periodista decide cómo contar la historia: como una batalla épica o como una obra de teatro, lo importante es lograr un tono acorde a la noticia y lograr mantenerlo hasta el final con párrafos bien articulados, no con una suerte de información a la deriva. La sociedad está viva y tiene colores y matices. La escritura, entonces, debe vibrar igualmente: cargar esa vida de la sociedad, tener hechos, personas, voces.

La teoría del marciano
Pensemos que el periódico llega a manos de un marciano que sólo entiende el español. No está enterado de nada, no ha hecho seguimiento de ninguna noticia en días pasados. Si toma el periódico, no tiene por qué adivinar nada, nuestra misión es que quede informado. El periodista debe asumir que el lector no está enterado pero no por eso puede pasar a subestimar su capacidad de entendimiento.

Uno de los errores más graves en los diarios latinoamericanos es la sobreescritura: un lector no se siente recompensado cuando lee una cosa dos veces innecesariamente, ni cuando le dan tres párrafos en vez de uno bien escrito para enterarse de todo más fácil y mejor. Se admite repetición cuando se quiere lograr cierto efecto.

Editar un texto es hacerlo lo más sencillo, claro y exacto posible. Si se revisan los periódicos se podrán encontrar muchas palabras que se pueden quitar sin perder información. La vacuna para el problema de la sobreescritura es releerse con ojos de lector, de marciano. Evitar las palabras innecesarias, además, libera el espacio que en los periódicos es tan valioso. La obligación del redactor y del editor es acarrear el mayor grado de significado en el menor espacio posible. Las líneas liberadas darán cabida a informaciones relevantes que pueden estar siendo sacrificadas. Sobra todo aquello que, quitándose, no altera el significado de lo que se busca decir.

Sobre el periodismo literario
Es algo que se hace bien o no se hace. Un periodista sin mucha experiencia no debería incurrir en este terreno. Son muy frecuentes los intentos fallidos, los golpes contra el piso. Es algo delicado, quienes intentan hacerlo lo hacen de manera adornada y sin éxito, cosa que se torna demasiado evidente logrando sólo opacar la calidad de la información, y su propio nombre.

El titular
Dependiendo del caso puede haber: lineal, fáctico, interpretativo, de opinión o informativo. Debe llamar la atención pero guardando las dimensiones; el título de una nota seca, por ejemplo, no puede tener asomos de interpretación. Deben ser acordes a la información que se presenta en el cuerpo del texto, hay que evitar los títulos cabezudos: cabeza grande y cuerpo chico. No se engaña al lector.

Es una convención bien adoptada escribir los títulos en presente de indicativo, que se refiere a lo que acaba de ocurrir. No está bien titular con condicionales, éstos deben dejarse para el sumario cuya e tensión permite desarrollados. Por ejemplo: no basta decir "Tres militares irían a prisión". Es necesario completar: "Tres militares irían a prisión si se comprueba que tienen vínculos con las Autodefensas"
El título debe entenderse por sí solo. Lo mismo sucede con el sumario, la entradilla y el cuerpo del texto. Cada uno debe ser capaz de entenderse como una unidad independiente.

Terminología
Cada periódico debe definir la terminología que va a utilizar y que corresponde según el caso. "Matar" y "asesinar"; "terrorista" y "asesino"; "refutar" y "replicar" no son lo mismo, en periodismo los sinónimos no son un condimento de cocina, cada palabra tiene un matiz distinto. Si no tenemos la certeza de que alguien es el asesino, se deben usar términos como "sospechoso" o "acusado".

Comillas
Usar comillas es renunciar a contarlo uno mismo, de manera que para hacerlo debe haber una buena justificación:
· Vox populi: cuando la voz es muy viva y no se quiere dejar escapar la fuerza de expresión oral propia de quien la dijo.
· Declaración: cuando lo que nos han dicho tiene gran relevancia y es puntual sobre un tema clave.
· Testigo: cuando no hay palabras para decirlo mejor que un testigo que lo vio.
· En los diferentes casos debemos presumir que el lector lo quiere leer así y no en nuestras palabras.
· No se debe empezar un párrafo con un entrecomillado. Antes de oír su voz, el lector debe saber quién es el que habla. Las citas y las fuentes son inseparables. Los entrecomillados no deben ser muy extensos o terminan pareciendo rellenos, por eso hay que citar lo estrictamente necesario, sin que se repita lo ya dicho.

La percha
Va en primera página. Se usa para contarle al lector el carácter importante y exclusivo de una información. Justifica el porqué de esa noticia allí. Si es exclusiva del diario, la percha lo cuenta dándole crédito al periódico.

Fotografía
Pieza importantísima de un diario. El objetivo del fotógrafo es describir la realidad y su materia prima para dar información periodística es la imagen. Un buen fotógrafo está informado, sigue la noticia en el periódico, sabe mucho del tema que va a fotografiar. Las fotografías deben tener esmero en el manejo de planos, contraste y fondo. El editor debe tener sensibilidad fotográfica. Las fotos deben ir firmadas, si son de archivo, el lector debe saberlo.

Pies de fotos
Son cortos. Relatan la fotografía, no hablan de lo que se ve sino que le dicen al lector algo sobre lo que no ve.

Cuadros de información
No deben estorbar donde se pongan (visualmente tampoco). Debe funcionar como una unidad paralela de información al resto que se ha dado en el texto central.

Despiece
Es información que se puede extraer sin afectar la información. Es como un apéndice, podemos vivir sin apéndice.

Algunas recomendaciones
· No usar sinónimos innecesarios a menos que sea para no repetir una palabra o evitar una cacofonía.
· Los conectores no son necesarios. Es muy común ver párrafos que inician con "por otro lado", "sin embargo", "por su parte". Basta quitarlos para darse cuenta de que el párrafo se entiende sin ellos.
· El periodista cuenta lo que pasa, no lo que no ha pasado.
· No se puede cambiar la secuencia temporal: si hay un ayer, de ahí en adelante todo seguirá refiriéndose a ese ayer, hasta que algo lo cambie. Existe sólo ayer, hoy y mañana. Anteayer, pasado mañana y "hace unos días" se reemplazan por una fecha.
· Allí donde haya interpretación siempre habrá firma.
· Evitar la voz pasiva, decir "trajo" en vez de "había traído".
· Evitar latiguillos (lugares comunes). Cosas como "al cierre de esta edición" son obsoletas teniendo en cuenta la tecnología con que actualmente se cuenta.
· Ser concisos. Evitar "algunos", evitar "aproximadamente". Cifras exactas.
· No suprimir los artículos y las preposiciones, eso no es economía del lenguaje.
· No es necesario decir "Actualmente". Se asume que en un periódico todo es actualmente.

Subdirector internacional del diario español El País.
Taller dictado por el autor para nuevos editores en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en 2004.
Relator: Mauricio Gaviria.
Agradecemos a la FNPI su autorización para reproducirlo.

jueves, 1 de octubre de 2009

Cable Canal de Noticias, el Canal de la Mafia

Lima, 30 de setiembre de 2009.- La compra de un canal de televisión en el año 2000, que Vladimiro Montesinos llamó Cable Canal de Noticias (CCN), fue uno de los delitos por los que Alberto Fujimori fue condenado hoy. Este caso formó parte del expediente "compra ilegal de medios de comunicación". El programa "La Ventana Indiscreta", dirigido por Cecilia Valenzuela, reveló detalles inéditos de la instalación del desaparecido CCN. El informe fue propalado el 25 de setiembre del 2007.