miércoles, 16 de diciembre de 2009

Veinte apuntes sobre el ciberLeviatán

JULIO DE 2007

Letras Libres
por Jean-François Fogel

¿Cómo ha moldeado la interconexión a la ciudadanía y el periodismo?


¿Qué clase de entidad configuramos entre todos los cibernautas? En un texto contagiado por la sintaxis fragmentaria de la red, Jean-François Fogel esboza los nuevos paradigmas que suscita la era de internet.

Correo electrónico de Ramón González, miembro de la redacción de la revista Letras Libres: “En estos momentos estamos preparando un número dedicado a internet (y en especial a sus implicaciones en el periodismo y el ejercicio de la ciudadanía) y, puesto que conocemos su trabajo… Nos gustaría mucho contar con su colaboración en él.”

Elijo RESPONDER entre las opciones. Tecleo unas palabras positivas.
Firma prerregistrada.
MANDAR.

1. Me equivoqué. Tenía que rechazar la oferta. El tema del artículo tiene poco sentido. En realidad, internet, el periodismo y el ejercicio de la ciudadanía configuran un triángulo incomodo.

A. Históricamente, el periodismo ayudó al ejercicio de la ciudadanía: el periódico moderno nació para gritar en los rincones más lejanos de un país lo que se había dicho en los debates del Congreso el día anterior; era un vector orientado desde la capital hacia la provincia.

B. Internet ignora el recorrido de lo que vincula; es una red abierta: al no tener un servidor central prescinde de un centro, entonces desconoce la periferia. Ignora la existencia de la capital o del territorio del imperio.

2. Mejor desistir de la escritura del artículo. Empiezo a teclear algo para demostrar cómo internet, la red planetaria, no contribuye a la identidad política del ciudadano ubicado en un país, nación, pueblo, etc. Busco referencias, hasta descubrir una cita en La galaxia Gutenberg de Marshall McLuhan:

El impreso creó la uniformidad nacional y el centralismo gubernamental, pero creó también el individualismo y la oposición al gobierno.

Ejemplo perfecto de la cuarta ley establecida por el mago de los medios: al alcanzar los límites de su potencialidad, un medio funciona al revés. La ley vale para internet como para los otros medios. Internet es también el contrario de internet: vincula y aparta. Escribiré el artículo. Fin del párrafo. ENTER.

3. Desconocemos el tamaño de internet. Es una red que conecta más de cien millones de sitios activos en la web, más de mil millones de internautas, más de cuatro mil millones de discos duros. Los sitios almacenan páginas, los seres humanos funcionan con memorias biológicas y los discos duros son memorias ROM (Read Only Memory, acumulación permanente y rememorante de información ordenada). Pero lo importante es la memoria RAM (Random Access Memory), la memoria procesional, relacional, auto-borrada de manera continua, que utiliza la computadora para hacer operaciones y navegar en internet.

“La cultura está empezando a dejar de comportarse como, principalmente, una memoria dearchivo para hacerlo en cambio como una memoria de procesamiento, de interconexión de datos –y sujetos– de conocimientos”, escribe José Luis Brea en su ensayo Cultura—RAM (Gedisa). Hay que mirar cuidadosamente la cita: las cursivas utilizadas en la frase para nombrar a las memorias pertenecen a la cultura del libro y de la tipografía, es decir al mundo real; la pequeña línea entre “Cultura” y “RAM” en el título del libro es la manera de expresar el espacio vacío entre dos palabras en una dirección de internet, en el mundo virtual.

La cultura que puede contribuir al ejercicio de la ciudadanía en línea está entre las cursivas y el vacío subrayado. Entre el ciudadano (no hay nada más cursivo que un ciudadano) conectado a internet y la cultura relacional, fugitiva, de creación continua y autoeliminación de un proceso informático.

Un discurso coherente sobre internet tiene que renunciar a la coherencia de la retorica clásica: tiene que ser discontinuo, ignorar la relación entre la causa y el efecto, acumular elementos, datos y pensamientos cuya mayor parte se ubica de manera provisional en la memoria RAM. El lector honesto de un discurso como éste tiene que prescindir del miserable orden de presentación utilizado por el autor y navegar sin huir de las contradicciones ni buscar una explicación única. Aunque nunca tocó el ratón de una computadora, Jorge Luis Borges ya sabía que “el lector escribe la obra una y otra vez”.

4. Cuando internet es utilizado como un medio bidireccional, que no hace diferencia alguna entre el emisor y el receptor, aparece el sueño de una democracia directa electrónica. La conexión generalizada con una red única podría producir todo, incluidos debates y decisiones políticas, en comunidades de participación cuyo tamaño corresponde a la población afectada por la decisión.

Este sueño es un viejo sueño. Nació antes de internet, concretamente en 1651, en Inglaterra, cuando Thomas Hobbes publica Leviathan. Es una obra filosófica dedicada a la descripción de un estado absolutista regido por un soberano cuya existencia toleran todos los miembros de la sociedad, pues cada uno de ellos es una parte del soberano. Hobbes llego hasta el extremo de representar al Leviatán en un grabado incluido en la primera edición de su libro. Muestra un gigante con una espada en la mano. Su cuerpo es de manera literal una muchedumbre agrupada de tal forma que se parece a un cuerpo humano, el cuerpo del soberano, el Leviatán.

Hasta los años noventa del siglo XX, el Leviatán era un concepto literario, una palabra incluida en la Biblia y reciclada por Hobbes. Internet le ha dado otra vida. Hoy, podemos imaginar a un soberano cuyo cuerpo no es la suma de los hombres sino la red formidable de las pantallas conectadas por internet. Cada internauta haría funcionar una parte del cuerpo del soberano en una nueva democracia regida por un ciberLeviatán. ENTER.

Antes de examinar la hipótesis recordamos el subtítulo de la cuarta y última parte de la obra de Hobbes: “El reino de las tinieblas.”

5. Una amiga mía, que vive en Nueva York, es grafista. Produce diagramaciones para sitios desde hace ya varios años y tiene que llevar un yeso en la muñeca. Sobre-utilizó su pantalla para dibujar y ahora tiene un carpal tunnel syndrome.

Los síntomas son picazón, muñeca entumecida y debilidad muscular de la mano. Lo peor, según ella, es tener el dolor sin posibilidad de decírselo a alguien: me paso el día sola, dice, aunque estoy siempre conectada a la red, y mandar un correo electrónico amplía el dolor. Su frase me obliga a reabrir Natalia (editorial Cuarto Propio), novela de un autor chileno, Pablo Azocar, para buscar lo que va repitiendo uno de los personajes, un tanatólogo: “Estoy rodeado de muertos, pero me siento solo.”

6. Por el momento, la democracia electrónica a través de Internet no consiguió reemplazar a la democracia clásica. José Luis Brea, en el libro antes citado, ve dos razones para el fracaso de lo que llama “la democracia profundizada”.

A. “La ordenación de la información, la forma de organizar indexaciones y por tanto el control en cuanto a la circulación ciudadana por ella” tiende a “secuestrar a las grandes audiencias para hacerlas cautivas de sus regulaciones y contenidos vaciados, espurios”.

B. Las comunidades de participación tienen límites para “hacer visibles sus contenidos en el espacio público en condiciones de igualdad”.

En el mundo real, la información utilizada para el ejercicio de la ciudadanía cabe dentro de ciertas formas preconfiguradas: discurso, campaña política, folleto, periódico, noticiero audiovisual, etc. En el mundo virtual, todo pasa por la misma vía de acceso, la pantalla, donde todo se mezcla con datos triviales de todo tipo. En lugar de acelerar la circulación de los datos públicos dentro una comunidad, internet puede hundirlos en un océano de informaciones.

7. Todavía falta una palabra de uso universal para calificar a la gente que se agrupa en la red.

A. No es ese conjunto pasivo de espectadores sometidos a un espectáculo que se nombra con la palabra público.

B. No es el batallón de personas comprometidas con una consigna política, religiosa, etc., que conforma una masa.

C. Tampoco se parece a la suma de individuos aislados y que no comparten nada dentro de una multitud.

Es una audiencia.

Cada unidad dentro de la audiencia se llama visitante único (WELL) cuando entra a un sitio de la web. Cuando se queda en internet, para mandar correos electrónicos, es un usuario. Al final, hay pocas diferencias entre ambos seres: la audiencia manda y recibe bits. Confía en máquinas para traducir estos bits en signos e imágenes. Las maquinas son confiables. ENTER.

Un cuento de Primo Levi (titulado en ingles “For a Good Purpose”) explica cómo una red telefónica automatizada toma conciencia de su papel social de conexión entre seres humanos y se transforma en una bestia que jode la vida de todos al iniciar contactos inoportunos entre usuarios del teléfono. Al final, provoca el desorden en una comunidad humana con meros nexos, sin agredir a nadie. ENTER.

La centralita telefónica, como internet, confirman la teoría de Jean-Jacques Rousseau: “El hombre es un ser social.” Antes que nada, se define por sus relaciones. Internet amplía las posibilidades de contactos de todo tipo de este ser social, incluidos los virus.

8. La primera comunidad virtual nació en 1985 en Sausalito, California, en torno a la pantalla de un grupo de usuarios del WELL (Whole Earth ‘Lectronic Link). Uno de sus miembros, Howard Rheingold, conocido teórico de la nueva comunicación, describe a los miembros de una comunidad virtual como personas “que utilizan palabras escritas en una pantalla para compartir chistes, discutir, participar en debates filosóficos…” Los miembros de comunidades virtuales, dice, hacen en la red todo lo que se hace “de verdad”, sólo que “uno deja el cuerpo físico atrás.” ENTER.

La película Matrix acumula los mundos, uno dentro del otro, hasta eliminar la posibilidad de entender si lo que vemos en la pantalla pertenece al mundo real donde, por cansancio o ingenuidad, fingimos vivir cada día, o si se trata de un mundo virtual. La única información para ubicarse es una fórmula de acogida: “Bienvenido al desierto de lo real.” ENTER.

Definición posible de una audiencia en internet: comunidad virtual configurada alrededor de una red en el desierto del mundo real.

9. El 11-M en Madrid fue supuestamente la primera experiencia de acción política compartida por una muchedumbre en los tres días previos a las elecciones generales. Al principio, los medios de comunicación españoles aceptaron la tesis del gobierno de José María Aznar: los atentados en contra de los trenes de la estación de Atocha eran obra de terroristas españoles. Pero una ola de tres mensajes transmitidos por teléfonos móviles transformó las dudas en una acusación en contra del sistema politicomediático, incluido Alfredo Urdaci, presentador muy conocido de una cadena de televisión de la que se sospechaba manipulación.

En tres etapas, se pasó de la duda a la sospecha durante el día de reflexión tradicional en la víspera de una elección y, por fin, al ataque:

A. ¿Aznar de rositas?

B. ¿Lo llaman jornada de reflexión, y Urdaci trabajando?

C. Hoy 13-m, 18h, sede PP c/Génova. Por la verdad ¡pásalo!

El último mensaje era una convocatoria frente a la sede del partido del gobierno, el Partido Popular, cuya sede está en la calle Génova. El día 14-M, el Partido Popular perdía las elecciones generales.

10. Herramientas disponibles para intercambios en Internet dentro de una comunidad virtual, sin intervención de la prensa: agregadores de noticias, bitácoras, blogs, directorios de enlaces, feedsRSS, foros, indexadores colectivos, mailing lists, podcasts, red comunitaria, sitios personales, videocasts, wikis, etcétera.

11. Nada más aparecer el primer navegador en internet, Netscape 1, el 15 de diciembre de 1994, los editores de prensa empezaron a transferir parte de sus contenidos periodísticos a sitios de información. Tres golpes detuvieron la idea ingenua de mover el negocio de la prensa tradicional a otro soporte:

A. Motor de búsqueda: la aparición de Google entre 1997 y 1998 entregó a la audiencia una herramienta para emanciparse de las viejas categorías de los medios. Bastaba escribir unas palabras en un rectángulo para entrar de manera directa a los contenidos que los periodistas clasifican dentro de secciones y temas, buscando mantener así una organización periodística del mundo real.

B. Interactividad: los foros, los juegos electrónicos en línea y después los blogs quitaron a los periodistas el monopolio de la expresión pública.

C. Apropiación de los recursos por las audiencias: no hay un género de expresión (imagen, sonido, video, texto) o un recurso (cables de agencia, bases de datos, mapas, etc.) que sea el monopolio de los periodistas. Hasta la red se puede confiscar en parte con la aparición de sitios comunitarios como MySpace, que permiten a un grupo de personas crear su propio rincón en el ciberespacio.

12. El despliegue de la red internet abraza por completo nuestro planeta. No deja vacios. Uno está en internet o no está, lo que quita a la política en América Latina una herramienta fundamental, utilizada a lo largo de su historia: el exilio, voluntario o forzado. “En Caracas o San Mateo [su finca favorita] no me habrían nacido las ideas que me vinieron en mis viajes”, anota Simón Bolívar el 10 de mayo del 1828, en su diario de Bucaramanga. Hoy no nos preocupa la ubicación del emisor de un mensaje. Su mensaje está en la red, es lo único pertinente. La entrada y la salida de personas de un país, recurso común del teatro político (de Bolívar, José Martí, Juan Perón, etc.) ya no tiene sentido. Internet es un espacio político abierto a todos, pero sin puerta de salida. Es un espacio totalitario que se define a la manera de la cultura en la revolución soñada por Fidel Castro: dentro de internet, todo; fuera, nada.

13. Existen dos paranoias clásicas cuando se analiza lo que podría hacer un Estado totalitario con internet.

1. La primera se apoya en el “Gran Hermano” de la novela 1984 de George Orwell: es el temor a una utilización de la red para vigilar a los ciudadanos de manera continua hasta eliminar la posibilidad de una vida privada, incluyendo la libertad de pensar.

2. La segunda utiliza El proceso de Franz Kafka para describir un mundo deshumanizado donde se involucra a cada persona en procesos y trámites imposibles de entender.

Cada opción es la visión de paranoicos mediocres. Internet permite combinar ambas metáforas en una visión única, escalofriante: una red que pone a cada usuario al desnudo, acumulando datos privados (compras, viajes, salud, trabajo, creencias religiosas, correo, etc.) para hacer investigaciones clandestinas.

El ejemplo tradicional es el CAPPS II (Computer Assisted Passenger Prescreening System), un sistema de investigación automatizado que establece el perfil de cada pasajero a su entrada o salida de Estados Unidos por vía aérea. Como Joseph K., el héroe de Kafka, el pasajero nota los efectos de una investigación sobre su persona en controles o atrasos inexplicables (y hasta en la prohibición de viajar) sin enterarse de la utilización que un Gran Hermano hace de sus datos personales en el proceso de investigación.

Por el momento, los países que buscan controlar internet (como China, Cuba y algunas repúblicas de Asia central) actúan de manera defensiva: intentan cortar las comunicaciones entre individuos del mundo real, no buscan configurar comunidades en el mundo virtual. Esto lo hacen las grandes corporaciones al pagar a empresas de publicidad o de comunicación para fingir blogs y foros de consumidores que apoyen sus productos o sus servicios, simulando la satisfacción donde habría, quizás, descontento. Falta un Karl Marx que exprese las condiciones de la acumulación del capital de confianza de los internautas en lo que dice internet.

14. El intento de Hugo Chávez por cerrar Radio Caracas Televisión (RCTV) tiene como primer efecto un aumento de la actividad dedicada a internet en Venezuela. Se nota también la dimensión del cambio al pasar del público pasivo de la televisión a la audiencia activa de la red mundial. El ex público de RCTV entra, sale, carga, descarga, asume el involucramiento propio de una audiencia que no existía ni en los momentos de difusión de telenovelas.

Al encontrar en el ciberespacio un territorio alternativo a Venezuela, los venezolanos crean una comunidad virtual: un país no regido por el comandante Chávez. Al visitar sus sitios y leer su blog no sé dónde estoy: ¿en un país real que enmudeció y que habla por fin, o en un país soñado en el ciberespacio?

15. Recibo un correo electrónico de Caracas: “ahora, miramos El Observador, el noticiero de la televisión RCTV, por la noche en Internet para saber lo que pasa en la calle”. La idea de la pantalla dentro de la pantalla me recuerda la frase del poeta Jean Cocteau: “Los espejos son las puertas por donde los vivos ven entrar a la muerte.” No es fácil asomarse a la ventana cuando tenemos representaciones de nuestro mundo.

16. Internet soluciona el problema clásico que plantearon las tecnologías inventadas por Gutenberg y, después, por Marconi. ¿Cómo se define un ser individual frente al contenido que entregan los medios, un contenido supuestamente vinculado con una conciencia colectiva (deportiva, económica, cultural, política, etc.)? De dos formas: esta persona se identifica con el contenido de los medios, con la palabra impresa en el papel y emitida por la radio y se siente como fragmento de la conciencia colectiva, o la rechaza –lo que es igual, pues toma el mismo punto de referencia para definirse en un modo negativo.

Internet ofrece ambas opciones al internauta y añade una tercera: ser el creador, promotor de la conciencia colectiva al comportarse, no en calidad de receptor, sino como emisor de contenidos. Alcanzamos con esta última solución la posibilidad de definir el sistema completo de circulación de la información que nos importa (nunca otra), al transformarnos en el sistema que recibe o manda, con un mero movimiento del índice sobre un ratón. Ya somos lo que era meramente una enhorabuena potencial recibida por el señor Spock en Star Trek :

CAPITAN KIRK: You’d made a splendid computer. [Sería usted una computadora fenomenal.]

MR. SPOCK: ¡That is very kind of you, Captain! [¡Es usted muy amable, Capitán!]

17. Internet no es la vieja ciencia ficción entrando en el mundo real. Es algo distinto: es, por fin, la entrada de la información y del periodismo en el mundo creado por los artistas al principio del Modernismo. Tal como Joyce, Stockhausen o Calder intentaron incorporar a sus obras múltiples puntos de vista, fragmentación y discontinuidad, para llevar su audiencia a una mezcla de los niveles de conciencia, la red y la memoria RAM nos permiten matar el relato lineal, la relación sencilla entre la causa y el efecto y, por fin, la idea de una realidad estable y organizada. El mundo de la información ya es la “obra abierta” definida por Umberto Eco. Al entrar en internet, nos toca decidir nuestro recorrido en el ciberespacio, pasando, como dice el semiólogo italiano utilizando cursivas para el entendimiento de todos, “de las estructuras que se mueven a las estructuras en el interior de las cuales nos movemos nosotros”.

18. Sin saber que internet iba naciendo en el mismo momento como nuevo medio periodístico, el periodista Furio Colombo publicó en Italia, en 1995, en su libro Últimas noticias sobre el periodismo (Anagrama) la lista de los cuatro grandes adversarios del periodismo:

A. La escasez de las fuentes.

B. La fuerza del poder.

C. El riesgo a la censura.

D. El estado de ánimo de la opinión pública.

Colombo (nada que ver con el inspector, Google se equivoca; por favor, utilizar funciones avanzadas en la búsqueda) añadía de manera lógica la definición de la noticia que sobrevive a su encuentro con los cuatro adversarios: “Noticia es algo que alguien quiere ocultar.”

Confirmando la cuarta ley de McLuhan, internet alcanza como medio de comunicación un nivel donde ahora todo funciona al revés:

A. Abundancia obscena de las fuentes: siempre hay en la red alguien que dijo lo que queremos oír.

B. El poder político, económico, etc., puede gritar su mensaje en el mundo entero, amplificando el caos ruidoso de la red.

C. La censura es matemáticamente imposible en una red abierta.

D. La opinión pública ya no tiene ánimo sino sitios favoritos y conexiones.

La noticia en el ciberespacio no es algo que se oculta, sino un dato o un hecho que alguien rescata del caudal de informaciones, sin esperanza alguna sobre la posibilidad de sobrevivencia del contexto de la recepción en una red peor que el río de Heráclito. “Todo fluye, no podemos descender dos veces al mismo río, pues cuando descendemos al río por segunda vez ni el río ni nosotros somos los mismos”, decía el filosofo. Ahora, no hay diferencia entre nosotros y el río de nuestras informaciones. Somos parte del ciberLeviatán, soberano sobrecargado por toda la información del mundo.

19. Mando mi artículo (documento adjunto) a través de la red. ENTER.

20. Aprovecho que la computadora está encendida para navegar un poco y ver lo que pasa. ~

Jean François Fogel: “El futuro digital es de todos”

27 de julio de 2009
Periodismo Ciudadano
Por Paula Gonzalo

El periodista francés Jean-Francois Fogel, Consejero Internacional de Le Monde, creador de lemonde.fr, autor de libros como el ensayo sobre periodismo digital: “La prensa sin Gutenberg“, es también parte del Consejo Rector de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Fogel habló para el colombiano La Patria.com, sobre el fin de la prensa escrita y la participación ciudadana.

Al margen de los pronósticos más apocalípticos, Fogel defiende la convivencia de la prensa con los medios digitales, en lugar de su desaparición, pero “tendrá que renovarse” para asumir esta competencia. Lo que realmente está amenazado es el concepto de prensa diaria y la existencia de las rotativas.
Hay dos cosas que son amenazadas, la primera es el diario tal como lo conocemos que viene para contarnos lo que pasó ayer, porque ahora es muy probable que nos hayamos enterado con medios digitales, entonces el diario tendrá que renovarse. La segunda cosa que va a desaparecer es la rotativa, es decir como medio de impresión. Como fábrica industrial la rotativa es un aparato que puede, en mi opinión, tener una esperanza de vida limitada y vamos a ver nuevos tipos de impresiones digitales.
En América latina en general, y en Colombia en particular, Fogel afirma que: “Los diarios son todavía estables, pero en todas partes ven que baja la circulación, baja la rentabilidad y se preocupan por la construcción de su futuro. ”

Sobre la importancia del periodismo ciudadano Fogel destaca el papel activo de la audiencia:
El papel ciudadano no tiene mucha importancia, pues ahora vemos que no hay ciertas personas que son periodistas dentro del periodismo ciudadano, sino que vemos que toda la audiencia, trabaja de manera activa, con sus amigos en su teléfono móvil, contestando en la web, participando en las redes sociales, demostrando una actividad tremenda en todos los tipos de conexiones de redes. Así que creo que después de pensar que había una cierta categoría de la población que tendría que participar de este futuro, vemos que el futuro digital es de todos.
A pesar de que hace tiempo que se habla de estos cambios en el entorno de las comunicaciones, François Fogel afirma que falta preparación para enfrentarse a estos cambios, de manera global:
“tampoco los directivos de las empresas parecen estar a la altura de las decisiones históricas que tendrán que tomar. Hay todo un sector de actividad que, en todos sus aspectos, recibe el choque del cambio tecnológico y lo que es mucho más importante el choque del cambio de comportamiento de la audiencia y eso es lo que se debe enfrentar y atender.
En el marco del Taller Editores Frente a la convergencia, que se realizó en Bogotá (Colombia), Jean François Fogel, maestro de la FNPI, elaboró once claves para ser un buen periodistas web.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Descubriendo Américo


Del Blog Reportaje al Perú
Diciembre 10th, 2009
Por Paola Ugaz

Aprendí lo que sé de periodismo en la revista Caretas, a donde llegué a trabajar en diciembre de 1999. Tras una entrevista con el actual director Marco Zileri, en la que botó –con una sonrisa encantadora, dicho sea de paso- al tacho mi flaca hoja de vida con estudios de antropología en la Universidad Católica y mas flacas practicas aquí y acullá, entré de asistente del veterano periodista César Lévano, en lo que se anticipaba como un verano caliente: la anunciada tercera reelección de Alberto Fujimori.

El calor húmedo del centro de Lima me acogió como una principiante más en la legendaria revista, donde se sirve en los cierres semanales de edición, el humeante caldo de gallina más potente que he probado hasta hoy y con el que mas de una vez, quedé encerrada en el viejo ascensor de puerta roja del Portal de Botoneros.

En mis primeras comisiones de trabajo, recuerdo haber trabajado con Francisco Rodríguez -“tic tic tac”, para los amigos-, Carlos Saavedra, Javier Zapata y Gilmar Pérez, grandes fotógrafos y guías iniciales en ese oficio humilde del periodismo, así como el ayacuchano entrañable, Oscar Medrano y “manos mágicas”, Víctor Ch. Vargas; un equipo de polendas para una revista que dio la hora en esos años aciagos del fujimorismo y sus acólitos.

En febrero del 2000, publiqué mi primera portada en Caretas; los “hackers” que trabajaban en la ONPE de Portillo, un hito importante en la vida de cada novel periodista -sobre todo alguien que empezaba como yo- y a partir de ahí, “me subieron”, pero de piso, y de trabajar con Lévano, en el piso 4 de la revista; pasé al piso 5, en la histórica área de “Seguridad”, donde Ramiro Escobar, era el editor –el menos gruñón y simpático que he conocido en mi vida- y Patricia Caycho, era la apasionada, joven e inteligente reportera del área.

Junto a la señorita Caycho, recorrimos algunos bares del centro, buscando quizás, personajes de esa Lima que siempre se está yendo; momentos en los cuales nuestras entonces jóvenes gargantas, libaron y libaron, en medio de charlas donde –me avergüenza decirlo- nos la pasábamos hablando de Fujimori y mas Fujimori.

Ya instalada en el área de Seguridad ó como se le conocía “La comisaría”, conocí a Enrique Zileri Gibson, uno de los forjadores del periodismo contemporáneo en el país y quien sigue con el espíritu joven y divertido e indomable aunque irónicamente se encuentre camino a las ocho décadas.

Con él intenté aprender, en una suerte de acelerado posgrado: la importancia de escribir bien, la búsqueda incesante de la verdad, la ironía fina, el desenfado y el humor. Además como reseña de Zileri, Gustavo Gorriti en el libro “La calavera en negro”: Zileri es uno de los mejores tenores del país, sobretodo, en los días de cierre.

En esa universidad que fue Caretas para mí, no puedo dejar de nombrar a Fernando Vivas y Jaime Bedoya, amigos y maestros para toda la vida, a quienes siempre intentó emular por su integridad, pasión al periodismo y endiablada buena pluma.

A PUBLICAR


Es por ese agradecimiento eterno que le tengo a la revista Caretas que debo hacer público lo que presencié detrás de bambalinas, el pasado 19 de octubre: a un periodista pidiendo desesperadamente dinero a una persona a la cual investigaba semanas atrás para la revista en la que trabajaba de editor, para –según argumentó- sacar de la clínica a su mamá que –después de mis averiguaciones periodísticas- se encontraba de buena salud en su casa, ubicada fuera de la ciudad de Lima.

El post es publicado casi dos meses después porque quería informar a los directivos y mis compañeros de la revista del hecho del que fui testigo y cotejar hasta el último milímetro, toda la información que sale hoy ante sus ojos, lectores del blog de Larryportera.

Todo empezó en la mañana de ese día -que ya era complicado porque había dormido poco, ya que un familiar mío estuvo enfermo y me tuvo en pie toda la noche- con una llamada de Blanca Burmester -a quien solo había visto una vez en mi vida- a mi teléfono celular, en la que me pedía una cita con urgencia, y en la que en un principio me negué, porque estaba cansada y con un humor de perros, tras la noche en vela.

Acepté de mala gana y nos encontramos en un café de Miraflores que queda cerca de su departamento y apenas me vio, puso encima de la mesa, el documento Nacional de Identidad del periodista Américo Zambrano Romero, y me dijo –para mi estupor- que él lo había dejado dos días atrás con el portero de su edificio, porque la buscaba con ansias y ella no conocía el motivo, aunque sospechaba que era para pedirle dinero.

Burmester me dijo, “sé que ustedes no me creen y creen que yo soy la mala de esta historia que inventó Américo Zambrano, yo no tengo que ver en nada y ahora viene a buscarme. La única manera de que ustedes se convenzan (se refería a mi mentor y amigo, el periodista Gustavo Gorriti; y a quien Burmester había llamado antes que yo, pero que en esos días, se encontraba fuera de Lima), es que seas testigo de lo que él quiere decirme”.

En ese entonces, yo me consideraba amiga, además de colega de Américo Zambrano.

Con él había compartido una experiencia periodística, cuando se hizo la reveladora fotografía del restaurante “Fiesta” del 12 de junio de 2006, día en el que estábamos celebrando el cumpleaños de mi padre junto a mi hermano Antonio. Al llegar Agustín Mantilla, su hermano y su troupé; llamé a Gustavo Gorriti para alertarlo del peculiar acontecimiento, y él a su vez, llamó a Américo Zambrano que para el bien de todos nosotros, llegó acompañado del fotógrafo Oscar Medrano.

La osada idea de Blanca Burmester era que vaya a la sala contigua al comedor principal del departamento y sea la testigo secreta de la conversación entre Américo Zambrano y ella, hecho que al principio me negué, pero al que terminé aceptando, asumiendo que sería testigo de un diferente desenlace de los acontecimientos.

Ingresé con la joven asistente de Blanca por el ascensor de servicio al departamento, al tiempo que ella se encontraba con Américo Zambrano en el lobby del edificio y subían juntos por el ascensor normal.

Desde que arrancó la conversación, sentí una cachetada que me remeció: Blanca Burmester le increpó a Américo por sus malas prácticas periodísticas y le puso como ejemplo, el dinero que había recibido en simultáneo por el asesor de un político y de una empresaria, para realizarse una cirugía de menor cuantía; hechos que no fueron negados por el periodista y sí confirmados, ante mis asombrados oídos.

Luego, le habló de la nota que quiso publicar en portada de la revista Caretas donde presuntamente buscaba exponer un chantaje que ella le había realizado a nombre de los Sánchez Paredes, a raíz de un encuentro que tuvo Américo Zambrano con Orlando Sánchez Miranda, con la ayuda de Blanca Burmester y que salió publicada en la edición 2052 de Caretas, del 6 de noviembre de 2008.

En ese momento, Américo Zambrano le pidió repetidamente disculpas y le echo la culpa de esa publicación –que salió en la sección de Mar de fondo de la revista- a Marco Zileri, a Jaime Bedoya y le atribuyó a Enrique Zileri, errores productos de la vejez por haber dejado publicar esa nota sobre Blanca Burmester, quien fue colaboradora eficaz en el caso que se le siguió al capo del narcotráfico, Fernando Zevallos, al haber sido Jefa de Comunicaciones en la extinta aerolínea, Aerocontinente.

Zambrano negó en todo momento su responsabilidad en la nota para pasar inmediatamente a pedirle dinero a Blanca Burmester para sacar de la clínica San Felipe a su mamá.

El entonces periodista argumentaba que en la revista no le habían pagado la liquidación -que según afirmó- le correspondía tras su salida de Caretas y que estaba en una situación desesperada y que necesitaba de su ayuda monetaria.

Por un puñado de miles de soles, se vendía un periodista respetado y querido por todos –me incluyó en el grupo- un joven que forjaba una carrera siguiendo a los malos y que había ganado en el mismo año, el 2007, el Premio a la Mejor Investigación Periodística de un Caso de Corrupción en Latinoamérica, concedido por Transparency International Latinoamérica (TILAC) y el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) con el auspicio de Open Society Institute (OSI).

Zambrano recibió esos premios que llegaban a los 20 mil dólares, por las notas que publicó sobre el clan de los Sánchez Paredes.

Fueron cachetadas y ramalazos en el cuerpo los que uno siente cuando es testigo de un hecho tan doloroso: el derrumbe moral de un periodista que investigó por muchos años a los Sánchez Paredes y que, ahora, le pedía dinero a la persona que iba a ser la protagonista de un reportaje de denuncia por presunta extorsión en la revista Caretas.

Américo Zambrano Romero pudo ser uno de los mejores periodistas de su generación.

Y su voz era otra, su respiración era entrecortada y su desesperación por el dinero ocupaba toda la habitación.

“Mi mamá está enferma, eres la única persona que me puede ayudar. No lo tomes como un chantaje”, decía una y otra vez Américo Zambrano, para mi estupor y el de todos los que lo respetábamos, hasta ese día.

Mientras tanto, Blanca Burmester, a su vez, sufría un ataque de nervios por encontrarse frente a frente con quien meses antes había buscado involucrar en una investigación periodística que finalmente salió en la sección “Mar de fondo” de la revista Caretas, y en la que de refilón, se publicaban inexplicablemente amenazas al celular de Américo Zambrano.

Esa nota en contra de Burmester y que se publicaría en la revista Caretas, iba a perjudicar de rebote, a su ex enamorado, el periodista de investigación, Miguel Ramírez, quien coincidentemente había compartido el premio que entregó IPYS en el 2007, y una de las personas en las que mas piensa el capo del narcotráfico, Fernando Zevallos, cuando se levanta cada mañana, en su celda de Piedras Gordas.

“Blanca, todo fue una calumnia, yo nunca quise hacerle daño a Miguel. Estoy aquí de la manera mas transparente, estoy dispuesto a hablar en audio o en video sobre tu inocencia. No voy a decir, Blanca me prestó y me obligó a que no publique. Yo puedo hacer muchas cosas, filmar, grabar. En la revista no me han pagado nada, ni CTS, necesitó dinero porque mi mamá esta mal”, señaló Américo Zambrano (de acuerdo a un audio de 33 minutos y 18 segundos que está en poder del blog de Larryportera).

Luego, Blanca Burmester entró a la sala donde me encontraba porque necesitaba tomar un vaso de agua, y al salir se fueron con Américo Zambrano, y una acompañante a una institución financiera, a solicitar el dinero que pedía el periodista.

Pero, antes de hacer este paseo, Blanca Burmester había hablado con el agente sectorista para decirle que le niegue el préstamo que iba a solicitar por carecer de fondos.

Una vez que le informan a Américo Zambrano que el préstamo no iba a salir, éste se derrumba en la silla y no sabe a que atinar. Está ojeroso y desesperado. Esta visita a la institución financiera está registrada en vídeo, con la fecha del 19 de octubre en horas de la tarde.

HABLA AMERICO

Ayer -9 de diciembre- recibí un correo electrónico de Américo Zambrano que reproduzco a continuación:

Pao, desde hace unas semanas corren los rumores de que Blanca me
habrìa grabado supuestamente “extorsionàndola”, lo cual es muy
gracioso. Lo que sì creo que pasò es que ella se aprovechò de una
conversaciòn, posterior a mi salida de Caretas, en la que yo le digo
que mi madre està enferma. Pero creo que a estas alturas nada me
sorprende en ella.
Afortunadamente la conversaciòn se dio cuando yo había ya renunciado a
Caretas y cuando la nota en que la menciono como la relacionista
pública de Orlando Sánchez ya había sido publicada en Mar de Fondo. Es
obvio que ella tenía que vengarse y si tiene una buena arma esa es su
lengua y presumo yo secundada por Miguel Ramírez. Sea como fuese hoy
me llamó una persona diciendome algo así: “Paola Ugaz también ha escuchado a Blanca y le cree”. Yo me reí pero igual decidì escribirte.
Cualquier cosa llàmame al XXX-XXX-XXX
Un beso
Américo.

EPILOGO

Escribir esta nota ha sido muy doloroso de hacer para mí porque escribo de alguien a quien admiré sinceramente, por ello, cada línea me ha tomado mas tiempo de lo normal y porque me advirtieron, traería consecuencias para la investigación judicial que se les sigue a los Sánchez Paredes.

Es decir que la revelación de esta información sobre Américo Zambrano jugaría a favor de la familia investigada por la justicia.

Considero lo contrario, este post contribuye a esclarecer a los buenos de los malos periodistas, a separar la paja del trigo y acabar con hechos, con la siniestra frase que se escucha cada día entre nosotros: otorongo no come otorongo. No, al menos no hoy.

Actualización (Al 11 de diciembre)

A continuación, publico una carta enviada a otra persona por Americo Zambrano y que se me envió como copia al correo:

1. La reuniòn que reseña Paola fue la segunda. La primera ocurriò tres
dìas antes. Fue Blanca la que me llamò llorando y querìa reunirse
conmigo y con Miguel. Fui. Ahì me dijo que estaba entereda del
problema de mi madre. Le dije que estaba cabezòn por eso y se ofreciò
a hacerme un prèstamo “transparente”. Yo estupidamente aceptè y ese
fue mi gran error. No tenìa a quièn màs acudir. Me citò para el lunes
y fue ahì cuando olvidè mi Reniec. El lunes ya me esperaba lista la
trampa y fui grabado. Reconozco ese gran gran error.

2. Yo ya habìa renunciado a Caretas. No podìa ofrecerle nada puesto
que el Mar de Fondo ya habìa sido publicado. El audio que tengo en el
que su mano derecha la acusa de haber recibido mensualmente dinero de
Orlando Sanchez se lo entreguè a Hildebrandt apenas tres dìas atràs.
Si hubiera querido extorsionarla pues le entregaba ese audio que ella tanto anhela y asunto arreglado.

3. La investigaciòn de los Sànchez se hizo con el mayor cuidado y
profesionalismo. NInguna nota ha podido ser refutada. Yo tengo varias
querellas por difmaciòn por este caso y una por estafa. Anteriormente
no aceptè presiones de ellos ni ofrecimientos de la propia Blanca. Por
què habria de hacerlo ahora y sobre todo de Blanca
Insisto en que ella se aprovechò del problema mèdico de mi madre. Pero en fin. La nota de Paola me deja virtualmente como un delincuente, cuando pienso que mis notas, todas, fueron desarrolladas siempre con el mayor profesionalismo, ètica y decencia.
Amèrico

Respuesta.- Minutos después que Américo Zambrano abandonó el departamento de Blanca Burmester nos dimos con la sorpresa de que la mama de Américo, no estaba hospitalizada en la Clínica San Felipe como afirmó en la conversación con Blanca Burmester sino que se encontraba -al llamarla por teléfono- sana en su casa ubicada fuera de la ciudad de Lima.

En el blog “Desde el tercer piso”: Los cínicos no sirven para este oficio.

La guerra por Internet

Dom. 06 dic '09
Perú 21

Autor: Marco Sifuentes



¿Y si nuestro futuro Ministerio de la Cultura tuviera la potestad de desconectar Google? Este escenario orwelliano, por delirante que parezca, estuvo a punto de ocurrir esta semana en España. Contrabandeado en un proyecto de ley anticrisis, el Ministerio de Cultura español se arrogó el derecho de bloquear el acceso a cualquier web (o a toda Internet) bajo la excusa de la “salvaguarda de la propiedad intelectual”. La intentona ha sido conjurada, pero ¿se imaginan qué pasaría acá en el Perú si ocurriera lo mismo?

Nada, por supuesto.

A pesar de ser uno de los países latinoamericanos con más movida online, en el Perú los derechos digitales no generan ningún tipo de discusión en los círculos mediáticos (y ya ni se diga en los políticos, más preocupados en viajar por el mundo que en conocerlo). Menos aún existen políticas públicas destinadas a proteger nuestro libre acceso a la cultura. Al contrario.

Rondando las reuniones para la creación de nuestro Ministerio de la Cultura se encuentra Armando Massé, muy distinguido presidente de la Apdayc, y el más eximio representante peruano de los intereses de la industria internacional del entretenimiento.

Claro, el señor Massé tiene todo el derecho de cabildear a favor de sus representados. Por supuesto. ¿Pero, y el otro lado? Nadie habla por ese otro lado, el de ustedes que ven videos en You Tube, el de sus hijos que descargan MP3, el de los taxistas que escuchan radio mientras manejan, el de los artistas que se remixean entre sí, el de la bodeguera que ve su telenovela mientras atiende a sus caseritos. Nadie representa a todas esas personas que, según las industrias, son delincuentes porque no pagan por ninguna de esas actividades.

No se trata, por cierto, de una defensa de la piratería. Se trata de un ataque al mercantilismo. Entendámonos. Estamos hablando de un rubro que ha sido arrasado por las nuevas tecnologías: el de los contenidos culturales.

Era un negocio basado en el cobro por la copia. Lamentablemente, con la digitalización de la cultura, el costo de la copia es cero. Se acabó el bisnes. ¿Y cuál fue la respuesta de las industrias? En vez de cambiar su modelo de negocio, como sucedería en una verdadera economía de mercado, las industrias culturales pretenden que toda la sociedad baile a su desgastado ritmo.

Y aquí es cuando la cosa se pone grave. El lobby de esta industria es multimillonario y está consiguiendo lo increíble: hacer retroceder a Internet. España fue solo la última víctima. Antes, Francia y el Reino Unido intentaron pasar normas que, básicamente, se traducen en: los derechos patrimoniales de autor están absolutamente por encima de cualquier otro. De. Cualquier. Otro. Derecho. Así de simple. Y por eso es que la cosa no se limita a la libertad de llenar nuestros iPods o ver el último video de gatitos en You Tube.

Con la excusa de la protección de los derechos de autor, los gobiernos alrededor del mundo están intentando –y algunos están consiguiendo– pasar leyes que les den la potestad de cerrar páginas webs, decomisar laptops y hasta prohibirte el acceso a Internet. La situación ha excedido el debate sobre “la piratería” y se ha convertido en una verdadera guerra por la libertad de Internet.

¿Qué va a pasar cuando la guerra llegue al Perú? Algunos ya se están preparando. Eduardo Villanueva, profesor de nuevas tecnologías en la PUCP, ha publicado un post advirtiendo que “estamos en una etapa, globalmente hablando, muy peligrosa para el desarrollo de la vida digital” y desarrolla una serie de ideas (muchas que he, coherentemente, remixeado y presentado en esta misma columna) que ha resumido en cinco puntos que podrían convertirse en el Manifiesto del Internet peruano. La discusión está abierta, para todos los interesados, en http://ir.pe/evillan.

Un intento por pasar a la acción está en el movimiento No Soy Delincuente (http://nosoydelincuente.pe) versión peruana de iniciativas similares en España y Chile, que se propone ir concientizando a la gente sobre sus derechos digitales (y ampliar nuestras libertades dentro del estrecho margen de juego que nos dejan los tratados internacionales que ha firmado el Perú). Tiene una cuenta en Twitter @nsdelincuente y Facebook http://ir.pe/nsdfb (full disclosure: soy parte del movimento).

Y hay más iniciativas. La Guerra por Internet está a punto de llegar al Perú y no sería mala idea irnos preparando. Después de todo, el otro lado ya ha conseguido tener voz en la creación del Ministerio de Cultura. ¿Dónde vamos a estar todos los demás cuando se inicien los combates?

martes, 8 de diciembre de 2009

Se hace poco por el periodismo digital

ENTREVISTA. A GUILLERMO FRANCO

El Comercio
08 de noviembre del 2009
Por: Sandro Medina Tovar

El colombiano Guillermo Franco es el autor del libro “Cómo escribir para la web”, que ha sido descargado de Internet más de 30.000 veces. Esta semana estuvo en Lima para dirigir el seminario-taller Necesidades de Formación para Medios Digitales, organizado por la Universidad de Piura (Udep) y Telefónica del Perú. El Comercio conversó con él. Franco sostiene que en las universidades no se da la debida importancia al tema digital y que en nuestro país hace falta capacitación en redacción para la web.

Con la abundancia de recursos y tecnologías de comunicación en la web, ¿resulta necesario estudiar periodismo?

Yo soy muy de la escuela de que esto no es una profesión, sino un oficio. Es decir, que una universidad te ofrezca un cartón o un diploma no te convierte automáticamente en un periodista. Siento que es un tema de vocación.

¿Las universidades sobran?

Hay cosas que se aprenden del ejercicio periodístico. En esa perspectiva uno diría que las universidades sobran, pero yo voy a un punto intermedio y creo que no sobran, porque pueden proporcionar mucho en la formación periodística. ¿Pero qué están aportando ahora? Me atrevo a decir que muy poco.

¿Cree usted que las autoridades universitarias son conscientes del momento en el que se encuentra el periodismo?

Yo no estoy seguro de si son conscientes, pero el hecho concreto es que no están haciendo casi nada. En un reciente encuentro de facultades de comunicación de Latinoamérica, el tema digital era marginal cuando debió ser el central y de amplia discusión.

¿Cuán importante resulta incluir el periodismo “on line” en los planes de estudios?

No solo se trata de ponerlo como una asignatura en la malla curricular, sino de incluirlo en todo el programa de estudios. Y para ello hay tres ejes fundamentales: primero, el periodístico, que tiene que ver con el manejo de fuentes, el rigor y la ética; segundo, el tema digital, que se encuentra relacionado con las nuevas tecnologías; y un tercero debería centrarse en el emprendimiento. No es posible que todos los egresados busquen empleo solo en una empresa periodística, cuando hoy el mercado es impresionante. Imagínense cuántas pequeñas o grandes empresas buscan involucrarse con las redes sociales. Ahí está una oportunidad desaprovechada.

En el estudio “Necesidades de formación para medios digitales de América Latina” los periodistas peruanos respondieron que requieren mayor capacitación en escritura en la web.

Es un hecho anecdótico porque la mayoría de periodistas latinoamericanos pide capacitación en cómo hacer video. Lo que siento es que hay una opción por enseñar este asunto y una oferta que vale la pena desarrollar en distintos centros de estudios.

¿Cree que la crisis de los grandes medios escritos en EE.UU. llegará a América Latina?

No todos los mercados están pasando por la crisis por la que atraviesa EE.UU. Las causas de ella datan de 1987. Internet no era nada en esa época, pero estaba la televisión. Lo que hizo Internet fue agudizar esa crisis. Autores como Philip Meyer dicen que los periódicos van a desaparecer. No se trata de una frase antojadiza, sino un resultado de investigaciones. La penetración de Internet en el mundo tiene una incidencia muy alta en las crisis de los medios, pero no sé si se repetirá en América Latina lo que viene pasando en Estados Unidos.

“LAS REDES SOCIALES POTENCIARÁN EL EJERCICIO PERIODÍSTICO”

¿Qué opina del nivel actual de escritura “on line”?

Sigue imperando la cultura del “copy and paste” (copiar y pegar). Es más, ni siquiera lo hace una persona sino un software. Hay periodistas “on line” que trabajan con los modelos para impresos. Vea la web de un medio y encontrará un título, un sumario y un primer párrafo cuyas palabras se reiteran. Nadie se preocupa de eliminar los errores.

¿A qué se debe ello?

Se necesita personas para hacer este trabajo. Algunos creen que escribir para web solo se trata de redactar tres párrafos y nada más. No estoy de acuerdo con eso. El tema pasa por estructurar los textos de forma tal que cuando el usuario pasa por la página se llegue a trasmitir el mensaje de la noticia.

¿Qué opinión tiene de redes sociales como Twitter? Algunos sostienen que cambiará el periodismo…

Yo no sé si lo cambiará, pero estoy convencido de que potenciará el ejercicio periodístico, pues las redes sociales pueden ser vistas como fuente de información o un espacio de campaña de mercadeo. O quizás un lugar donde puedan ir los comentarios de las noticias que tanto problema causan a los medios, puesto que en las redes uno tiene una identificación digital plena.

¿Cómo ve el uso de estas?

Veo que le dan un uso bastante precario. Encuentro mucha basura. El valor absoluto de seguidores no tiene mucho significado.

LA FICHA
Nombre: Guillermo Franco.
Profesión: Periodista, especializado en periodismo digital e Internet.
Trayectoria: Gerente de Contenido de Nuevos Medios de Casa Editorial El Tiempo y editor de eltiempo.com. Responsable de la estrategia de contenido de los sitios de esta organización colombiana, desde el 2000 hasta el 2008.

Debate abierto en torno al expediente Magaly

DISPUTA LEGAL. Medina vs. Guerrero

El Comercio
08 de noviembre de 2009

MIENTRAS SE ALERTA SOBRE POSIBLE INTROMISIÓN DEL PODER JUDICIAL EN LOS MEDIOS, MAGALY APELA RESOLUCIÓN PARA QUE UNA SALA SUPERIOR LE DIGA CÓMO RECTIFICARSE

La lucha legal entre Paolo Guerrero y Magaly Medina, que llevó a la periodista a purgar 77 días de prisión, continúa incesante. Los abogados de ambas partes no están satisfechos con la más reciente resolución judicial en la que María Teresa Cabrera, jueza del Juzgado Penal 27 de Lima, le indica a la procesada las veces, la forma y la manera como deberá rectificarse por haber difamado al futbolista.

Este hecho ha causado alarma entre los hombres de prensa, quienes consideran que, de darse, sería una intromisión de un organismo estatal en un medio de comunicación, que se convertiría en un serio atentado contra la libertad de expresión.

Al respecto el periodista César Hildebrandt opina: “Me parece una intromisión inaceptable, pero creo que nace de la posición cínica de la defensa de Magaly Medina que ha estado insistiendo ante el Poder Judicial en el sentido de preguntarle qué debo hacer para justificarme, como si la señora no supiera exactamente qué fue lo que hizo… Frente a un caso así de reincidencia flagrante, hemos encontrado que la jueza en vista de las dilaciones y apelaciones, entonces, efectivamente tuvo que dictarle palmo a palmo, letra por letra. La jueza se entromete sí, pero se entromete en este caso porque no es posible un diálogo honesto con una persona que no admite su error y que insiste en decir que, como le han inventado una difamación, van a tener que precisársela exactamente”.

SIN PRECEDENTES

Hildebrandt no está de acuerdo con quienes creen que el caso Medina podría crear jurisprudencia. “Magaly no tiene parangón. Por lo tanto, su caso no debería sentar jurisprudencia. No creo que en el futuro haya un periodista de esa soberbia y de esa ordinariez, y dudo mucho que el Poder Judicial enfrente un caso como este. Dudo que siente jurisprudencia, pero si lo hiciera, sería peligroso y habría evidentemente que evitar que esto se convierta en un precedente que pudiera encaminar al Poder Judicial a suponer que está en condiciones de decidir exactamente los términos y los matices de las rectificaciones de los medios. Se tiene que reconocer que Magaly no representa a la prensa y que si la señora convoca los fueros gremiales de la prensa, entonces yo he decidido cambiarme de gremio en este momento”.

Para César Hildebrandt, Medina representa un tipo de entretenimiento violento que tiene sus propias reglas y que ella cometió un error que está previsto en el Código Penal. El periodista tampoco cree que la actitud de Magaly vaya a servir de ejemplo. “Ojalá que el caso de Magaly Medina no cree un precedente en la prensa peruana, como: Jamás reconozco un error, nunca acepto una rectificación, nunca me equivoco, rompo las cartas notariales en público, me río de los demás y estoy absolutamente por encima de todo y todos. Es una por otra, que el fallo de la jueza no cree jurisprudencia y que la actitud de Magaly tampoco cree ejemplo”.

OTRAS MIRADAS

Sobre el tema, Beto Ortiz, uno de los declarados detractores de Medina tiene otra óptica: “Estamos preocupados viendo este caso porque de lo que resulte no solo se van a escribir tesis universitarias, sino que con esta medida nos van a tratar a todos en el futuro”.

“Con el primer amago de juicio por difamación los jueces sacarán el expediente Medida como precedente, como ejemplo a seguir. Hay que “agradecerle” por “el favor histórico” que nos hace”, acotó Ortiz en una reciente edición de su programa “Enemigos íntimos”.

Rosa María Palacios también se mostró preocupada por una posible intromisión de la jueza al dictar los contenidos, la forma y el fondo de la rectificación que tiene que hacer Magaly Medina. “¿Un juez quiere que un programa o un medio de comunicación se rectifique o ese juez quiere declarar algo a través de ese medio de comunicación?”, se preguntó la periodista y conductora del programa “Prensa libre”.

“Es un problema de dictar contenidos. Y esa no es la atribución de un juez. No creo que el juez pueda, al dictar una sentencia, establecer el contenido en un programa o medio de comunicación. Una cosa es que la jueza le especifique dónde se debe rectificar o cuántas veces, pero ya que te dicten lo que tienes que decir… Mejor que la rectificación la haga el juez”, indicó.

JUICIO DILATADO

Las partes apelan sentencia judicial

Al cierre de esta edición Wilbert Villafuerte, defensor de Paolo Guerrero, aún no hacía efectiva su apelación; no obstante, el letrado adelantó que en este documento se dejaría por sentado que no están de acuerdo con que Medina deba rectificarse en dos ediciones de su programa de TV por solo 26 minutos, sino por tres horas como lo solicitaron anteriormente.

Villafuerte insiste en que si Medina no se rectifica hasta este lunes (9 de noviembre), ella podría volver a prisión.

Con el debate puesto en el tapete, Magaly Medina prefirió alejarse de Lima. El pasado miércoles por la noche, alegando razones de trabajo, viajó a Miami, ciudad de la cual regresará el lunes.

Eduardo Alcocer, abogado de Medina, confirmó que el jueves 5 había presentado su apelación ante el Juzgado Penal 27. “No nos queda claro el porqué se ha establecido esa cantidad de tiempo para la rectificación tanto en la TV como en la revista. Nos parece excesivo”, dijo.

Alcocer informó, además, que esperaba que este lunes la jueza Cabrera aceptase su apelación para que “se suspenda la ejecución [rectificación] hasta que la sala superior se pronuncie sobre el caso”.

Finalmente, Alcocer recalcó que su patrocinada Magaly Medina tenía la voluntad de cumplir con los mandatos del Poder Judicial.

Amenaza a la prensa

20 de octubre de 2009
Trome
Por: El Búho

Este Búho recuerda los negros días de la dictadura de Morales Bermúdez en 1978 y 79. Los medios de comunicación -léase prensa y televisión- estaban estatizados. Los militares tenían oficiales destinados a velar por los 'contenidos' de las informaciones y los programas. Los niveles de corrupción en todos los ministerios controlados por los militares eran descomunales. Un ministro de Transportes, militar, fue tan rochoso que se permitió importar contenedores de Betamax -la novedad de entonces- de contrabando. ¡¡Imagínense!! Era contrabandista. Pero ningún medio ni canal reveló el escándalo. Felizmente existía contra viento y marea 'Caretas' y 'Marka', que destaparon esa olla maloliente y ante el escándalo ese ministro lloró en TV y negó todo, pero lo botaron como un perro, ante el descrédito castrense.

El sistema democrático, con todos los defectos que pueda tener, asegura la libertad de prensa. El ex presidente Alejandro Toledo siempre recuerda cómo algunos medios lo demolieron por casos como 'Lady B', su impresentable familia, o por Eliane Karp: 'pero nunca intenté frenar la libertad de expresión', sostiene orgulloso. En Ecuador, Rafael Correa, un aprendiz del gorila Hugo Chávez, se considera 'democrático'. Sin embargo, su gobierno no solo dinamitó el sistema al subordinar el Poder Legislativo y Judicial al Ejecutivo, sino inició una infame tarea de destrucción de la prensa libre e independiente. Este payasito de Chávez todos los sábados enfila verdaderas diarreas verbales contra la prensa independiente y crítica a su régimen. Exacerba con insultos y burdas mentiras, incitando a las masas indígenas y selváticas a que ataquen los locales de los medios. Sus delirios llegan a casos patéticos. No solo se rebajó a mandar al excusado los programas de Laura Bozzo, también ¡¡condenó a muerte!! al árbitro brasileño que decretó un penal a favor de Uruguay. Increíble. Como los pasquines del régimen no venden, quiere acabar con los diarios, queridos por el pueblo, negándoles la publicidad del Estado, gravando la importacion de papel con montos abusivos imposibles de pagar y lo peor, ordenó un abusivo gravamen por cada diario que se vende. Esto tiene una sola intención: liquidar a la prensa libre. En Venezuela, Chávez enfila contra las televisoras y ahora y hasta expropia los hoteles turísticos 'porque me atendieron mal en la Cumbre'. Fujimori y Montesinos también atentaron contra la libertad de expresión. Compraron a la mayoría de los dueños de canales y radios, algunos diarios y 'sembraron' una nauseabunda prensa chicha. La infamia fracasó en Perú, pero en Ecuador y Venezuela está campeando. Mucho ojo con esos candidatos que dicen representar a los pobres, pero se van con sus esposas a vivir como ricos invitados por Chávez a la Isla Margarita o por Correa a Galápagos. Apago el televisor.

Intoxicados

La República
Dom, 01/11/2009
Por Jorge Bruce

Este viernes conversábamos con los oyentes de radio Capital acerca del asesinato de la joven Paola Vargas Ortiz y la reacción de repudio generada en la ciudadanía, harta de la violencia de las barras bravas y las pandillas. El lumpen que mata a la contadora de La Pacífico es una representación elocuente de la parte más dañada de la sociedad atacando con envidia a la más evolucionada. Pero, como cada vez que tocamos un asunto que ha conmovido a la opinión pública, no falta una llamada indicando que se trata de una cortina de humo del Gobierno, de la que estamos siendo, consciente o inconscientemente, cómplices.

Admito que es difícil saber con certeza si en ocasiones los oyentes suspicaces no están en lo cierto. Puedo asegurar que no formamos parte de ninguna conspiración neomontesinista. Pero no puedo garantizar que, sin proponérnoslo, alguna vez hayamos caído en el juego. Lo que me interesa resaltar, sin embargo, es esa sensibilidad aguzada a cualquier atisbo de maniobra de distracción. La persona que estaba segura de encontrarse ante un psicosocial este viernes, por ejemplo, no entendía por qué tratábamos el caso de Paola, en vez de ocuparnos de la contaminación del combustible y su exceso de partículas de azufre.

Para este radioescucha no había duda de que ese era el asunto urgente a tratar.

De nada sirvió que le explicara que ya lo habíamos tocado en diversos programas y que, de cualquier modo, en enero entraba en vigencia la ley que fijaba el nuevo límite tolerable de partículas que, en efecto, nos intoxican con unos niveles de contaminación inauditos. Nos despedimos en malos términos y, felizmente, en la hora siguiente, Orestes (ese es su nombre) llamó de nuevo para pedir una canción, diciendo antes que daba el entredicho por superado, lo que resultó reconfortante. El asunto es que hemos quedado hipersensibles a la manipulación mediática, de la cual tanto se abusó durante la década del fujimorismo. Al punto que hemos desarrollado una sensibilidad paranoica y tenemos captores permanentemente encendidos al máximo, con la finalidad de detectar las primeras señales de humo.

Esto tiene un lado favorable, puesto que somos menos vulnerables a la manipulación de la cual fuimos tantas veces víctimas pasivas en el pasado reciente. El problema es que a fuerza de intoxicarnos hemos caído en cierta bulimia, en virtud de la cual cualquier noticia, por legítima o sintomática que resulte, es asignada por una parte de nosotros –individual o colectiva– a la categoría de psicosocial. A riesgo de no distinguir el humo del fuego.

Así, al Presidente se le atribuyen tantos hijos en camino que su pareja actual sería la efigie a colocar en el papel membretado del Ministerio de Defensa o de ALAS sin componenda: un ícono de la procreación. Esos rumores circulan hace años, configurando más un producto del imaginario colectivo, una leyenda urbana, que un psicosocial. No faltará quien asegure que han sido fabricados en palacio. Lo más probable es que este último “hijo” del Presidente haya sido fabricado por nuestro deseo perverso de chismear, dando rienda suelta a fantasmas omnipotentes, protagónicos, de trasgresión. Que esto quede entre nosotros.

Cómo es, hermanito

01 de noviembre de 2009
Por El Búho
Diario Trome

A medida que se destapan más negociados, lobbies delictivos, faenones, honorarios de éxito, relaciones y 'almuercitos', toman más fuerza los seudoperiodistas que se barnizan como 'defensores de la opinión pública', del 'ciudadano sin voz' y la pegan de 'serios e independientes', rectos en sus comentarios radiales, televisivos o en sus columnas de diarios, pero son todo lo contrario. Tienen un precio, venden su imagen al mejor postor y al que paga más. Hay de todo en este gigante tanque de agua de urbanización repleto de 'mermeleros'. La verdad es que no todos son tan poderosos y con opiniones que influyen en la colectividad. Los 'plumíferos' son la escala más baja para 'hacer la prensa' a políticos, alcaldes, candidatos, por propinas o prebendas de determinados candidatos. Porque en ese mar movido de sucias ambiciones, hay verdaderos tiburones y ballenas. No solo por su voluminosas masas adiposas, fruto de meter su buen diente en los restaurantes de moda, en las cenas en embajadas o en los opíparos viajes de placer a los que son invitados como periodistas 'independientes'.

Gustavo Gorriti, en su libro 'Petroaudios', advierte de ciertos periodistas que actúan como una secta, que venden su 'prestigio', su imagen al mejor postor, hoy cuando la reactivada economía peruana asiste a terribles peleas de elefantes, empresas con capitales transnacionales -o nacionales muy poderosos- que se enfrentan mismo Jurasic Park apelando a todas las armas, legales o ilegales. Me parece innecesario recordar los 'petroaudios' -donde también entran a tallar comunicadores de 'todos los estratos sociales del periodismo': desde el que lleva la nota de prensa de un alcalde con ansias de figuración hasta 'la vaca sagrada' de la radio, la columna 'prestigiosa', el 'programa político influyente', pues todos pasan por caja. A este Búho se le escarapeló el cuerpo cuando me enteré de una fuente totalmente confiable que personajes a los que la opinión pública cataloga de 'serios y confiables' facturan implacables tarifas a poderosos grupos económicos. Ya no se enarbola la ética, la independencia, los principios, estos nuevos 'líderes de opinión' prefieren tener la mejor casa de playa o los viajes más exóticos. Para lograrlo, cachuelean al más alto vuelo, muestran una imagen ante la opinión pública, pero en el fondo son unos vulgares mermeleros. Apago el televisor.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Panorama desde el puente

ENTREVISTA. MÓNICA DELTA

El Comercio
CONFESIONES, AUTOCRÍTICAS, RECUERDOS DOLOROSOS DE SU PASO POR “PANORAMA” Y CERCANÍAS CON EL PODER QUE HOY LAMENTA. LA PERIODISTA ANALIZA SU PROPIA TRAYECTORIA EN EL LIBRO “MINUTOS ANTES DE LAS OCHO”


Por: Enrique Planas

Escribe su libro por necesidad. La urgencia de mirarse al espejo y confrontarse con su reflejo. Mónica Delta se hace preguntas, ensaya reflexiones y desliza autocríticas en “Minutos antes de las ocho”, libro que —confiesa— le sirvió como terapia para analizar su complejo papel como rostro de “Panorama”, durante la administración del hoy prófugo Ernesto Schütz. “Quería ir hacia el origen de muchas cosas que, para mí, eran inexplicables. He trabajado toda mi vida hablando y quería poner mis pensamientos en blanco y negro”, dice.

El encuentro con la periodista se lleva a cabo en una mesa retirada del café Haití, en Miraflores. Ella ya no luce los peinados laqueados que llevaba cuando conducía “Panorama” y con los que mi memoria la había congelado. Ella no es ese personaje, me repetirá varias veces, relajada pero con firmeza, a lo largo de la conversación. Ya no más. Se terminó.

Su libro, que hoy presenta también minutos antes de las ocho en la Feria del Libro Ricardo Palma en el Vértice del Museo de la Nación, es la memoria de alguien que, tras tomar el camino del autoexilio y residir seis años en Estados Unidos, intentó comenzar de cero, lo que —como ella misma señala— no quiere decir reciclarse. “Soy la misma persona, solo que más consciente, que ha aprendido de sus errores”, señala.

¿Un libro como “Minutos antes de la ocho” te sirvió de terapia?

No sabes cuánto me ha ayudado volcar todo lo que sentía y creía. No intento probar nada, la gente creerá lo que quiera. Pero para mí fue una catarsis terapéutica.

Hay un tema recurrente en tu libro: la relación del periodista y el poder. Un poder simbolizado en tu gigantografía colgada en la fachada de Panamericana. ¿Cuánto se creen los periodistas la ilusión de tener poder?

La televisión te crea una imagen de ti misma. Y en un momento puedes creértela. Igualmente, el poder es una ilusión. Al darte cuenta de que no eres capaz de ejercerlo, te dices: “¿Qué soy yo? ¿Qué he creado de mí misma?”. Después de una pelea entre el personaje y la persona, al final volví a reencontrar a la persona.

Me sorprendió que confesaras, sin pudor, que dejaste de ser virgen a los 26 años…

Lo fui. Es impúdico pero real, hasta autocrítico (ríe).

¿No es también una forma de presentarte ante el lector como alguien que pecó por excesiva inocencia?

Desde la visión de otros, podría ser, pero esa no es mi intención. Yo he querido ser sincera.

Frente a los personajes de la televisión uno mantiene cierta posición de alerta. Uno deja de creerles…

Es verdad. Y lo entiendo. Yo me he defendido creando una imagen de inalcanzable y, en realidad, soy solo una persona común. Pero una construye, queriendo o sin querer, una imagen determinada. Y esa es la imagen que quiero derrumbar. Es una imagen que no coincide conmigo, y que me ha generado muchos problemas.

Hay dos personajes de tu libro, Genaro Delgado Parker y Alejandro Guerrero, presentados casi como el capo de la mafia y su ayayero. ¿No es una mirada que tiende a la caricatura?

Por cierto. Obviamente, lo que cuento es mi percepción, subjetiva, de lo que yo sentí respecto a estas personas. Por uno de los socios del canal donde yo me inicié y por una persona que era amiga mía. Probablemente tengan un lado bueno que no conozco. Son los malos de la película.

Los “malos” tienen la capacidad de concentrar el poder. ¿El resto no tiene ninguna posibilidad de enfrentarlos? ¿Por qué, como dices en tu libro, nunca ejerciste poder en tu medio?

Hubiera querido, pero no tuve la habilidad. Envidio a los que pueden ejercerlo. Hay gente que nace para ejercer el poder y otros que no. Y yo estoy entre los que no. No porque no me dejaran, sino porque no supe hacerlo.

¿Crees que Genaro tiene una deuda impaga con la justicia?

La verdad, me importa muy poco. Él ha dicho que la justicia no lo va a alcanzar porque está muy viejo. Lo que creo es que alguien que fundó algo muy grande también lo mató. No tengo ningún interés revanchista. Me da pena, pero no me interesa lo que pase con él.

En tu libro describes cómo Delgado Parker mandó a sus agentes de seguridad a romperle la nariz a Guerrero por haberlo contradicho…

No soy la primera en decirlo, pero fui testigo de excepción junto con mi ex esposo [Roberto Reátegui]. Éramos sus amigos. Habíamos entrado prácticamente juntos. Yo cuento lo que vi, me pareció impresionante. Yo no habría aceptado una cosa tan brutal…

¿Después de las traiciones que relatas en el libro, sientes odio por Guerrero?

Simplemente, no existe para mí. Fue un personaje que pudo haber hecho cosas interesantes, pero su sed de poder terminó sacándolo de mi vida. No me interesa lo que haga y cómo termine.

El otro “tipo malo”, el que huyó y no lo pescaron al final de la película, es Ernesto Schütz…

Lo dije cuando me entrevistó Jaime Bayly, a los tres días de haber salido el maldito video: él tendrá que responder a la justicia. Lo que no me parece es que un hijo [Ernesto Schütz Freundt] pague por los delitos del padre. A la familia se la condenó de manera brutal por lo que había hecho el padre. El padre responderá, si no es en esta vida, en la otra.

¿No deseas despertarte un día y encontrar la noticia de su extradición?

La verdad es que no pienso en eso. Si sucede, la justicia tiene que ejercerse, como en el caso de Genaro. No me importa lo que le pase. No me acuesto ni me levanto pensando en ellos.

¿La televisión es el medio más difícil para que un periodista diga lo que piensa?

Mi experiencia actual es completamente distinta a la de “Panorama”. Todo lo que vimos en la barbarie fujimorista y montesinista resultó una gran oportunidad para que los periodistas se sacudieran del temor ante presiones determinadas en los medios de comunicación. Creo que hemos aprendido a lidiar mejor con eso. Por lo que a mi concierne, estoy muy tranquila, disfruto mucho con mi trabajo [en el programa “A primera hora”, vía Frecuencia Latina], lo que antes no pasaba.

Cuando hablas del tema Alan García, pides al lector “perdón por defraudarlos”, antes de afirmar que entre ambos solo hubo amistad.

Sí. ¡Si quieren morbo, que vayan a buscarlo al Kamasutra! (ríe).

¿Una moraleja del libro es que un periodista no debe ser amigo de un presidente?

Si algo he aprendido, es que hay que estar lo suficientemente lejos del poder para mirarlo mejor. Eso lo tengo clarísimo y es una lección absolutamente aprendida. Reconozco que fue un error. He sido confidente de García en muchas cosas que no voy a contar por razones obvias. Simplemente, ya tienen color sepia, están selladas hace veinte años. Un periodista debe estar cerca del poder solo para tener la información que necesita y propalarla, pero no para involucrarse amicalmente con nadie vinculado al poder.

¿Cuál es el tratamiento al que hay que someterse para curar la adicción al poder?

Es verdad, el poder es seductor. Nadie lo niega. A todos les gusta sentirse por encima del resto. Pero el poder es muy peligroso. Y yo, por lo menos, he sentido que por estar cerca del poder me he quemado… y no me gusta quemarme.

Dices en el libro que García es un hombre que no necesita un consejo, sino un auditorio. ¿De eso te diste cuenta recién ahora, no hace veinte años, cuando eras su amiga?

Quizás estaba neutralizada por la amistad. Sabía cómo enfervorizaba a las multitudes. Pero recuerda que en esa época mucha gente se sentía atraída por esos discursos, no solo yo. Hasta que vino la hecatombe económica que dio a luz a Fujimori. En ese momento no tenía una conciencia tan clara como la tengo ahora respecto al perfil de García. Creo que también me ha servido distanciarme de todo para ver las cosas en su real dimensión.

Lo terrible es que todas las habladurías por tu amistad con García llegaron a resentir tu propio matrimonio.

Las relaciones no se dañan por terceros. Las relaciones pueden estar dañadas desde siempre. Pero las habladurías no fueron la razón de la fractura de mi matrimonio. Fue, simplemente, un fracaso. Y lo que nos hemos encomendado, tanto él como yo, es no fracasar como padres. En eso creo que hemos salido bien librados.

En tu libro confiesas varios arrepentimientos, a propósito de tu presencia en “Panorama” durante el gobierno de Fujimori. Especialmente, ser concesiva y no haber sido lo suficientemente incisiva…

No me cuesta ofrecer disculpas por algo que siento si estoy convencida de que hice las cosas mal. Pero he hecho también cosas buenas, y a mí se me ha juzgado casi en la hoguera, de una forma lapidaria, sin escuchar mi versión. Eso me parece injusto. No tengo vergüenza en señalar mis equivocaciones. Pero a mí me han tildado de montesinista, de fujimorista, y eso sí que no lo acepto.

Murdoch se enfrenta a Google

La República
06 de diciembre de 2009
 

El magnate de los medios Rupert Murdoch ha amenazado con retirar los enlaces de sus periódicos del buscador más consultado del planeta. La razón: Google no le paga un dólar por el millonario tráfico que generan sus medios de comunicación virtuales. Escoltado por los editores de los principales periódicos europeos y estadounidenses, este empresario lidera una cruzada mundial para instalar un modelo de pago por acceso a la información. ¿Triunfará en su cometido por desafiar nuestra tan internalizada cultura de la gratuidad?

Por Ghiovani Hinojosa

Estas líneas iniciales cuestan. Corroborar los datos, entrevistar, viajar en plan noticioso, toda información periodística requiere de tiempo y de una inversión económica. Entonces, ¿por qué ofrecerla de forma gratuita en los portales web? Esta es la pregunta que se hizo hace poco el magnate australiano Rupert Murdoch, dueño de News Corporation, acaso el conglomerado mediático más poderoso del orbe (controla un tercio del tiraje de la prensa británica con diarios como The Sun y The Times; agrupa a los prestigiosos periódicos estadounidenses The Wall Street Journal y The New York Post; y dirige –además de la cadena televisiva Fox– decenas de servidores virtuales, productoras cinematográficas, editoriales y redes de satélite en todos los continentes).

“El periodismo de calidad no es barato y una industria que regala su producto está canibalizando su capacidad para hacer buen periodismo”, dijo hace pocos días en el canal de televisión Sky, también de propiedad suya. En esa ocasión, removió el panorama de las empresas informativas al anunciar que planea retirar los enlaces de sus medios de Google News, el servicio de indexación de noticias más consultado del mundo. El problema era, según afirmó, que este buscador se beneficia de millones de visitas de internautas que, sin ingresar en los portales originales, acceden a información desde las listas noticiosas. De este modo, el emporio de Murdoch –que produce alrededor del 25% de los datos que circulan en Google– dejaría de obtener millones de dólares por publicidad.

El siguiente paso del multimillonario de los medios fue coquetear con Microsoft para que su buscador Bing –que, si bien está lejos de alcanzar el tráfico de Google, ya posee cerca del 10% del mercado de búsquedas– ofrezca de modo exclusivo los contenidos de sus principales diarios digitales. Este convenio –que implicaría una fuerte inversión financiera de parte de Microsoft– sería el primer gran intento por disputarle a Google el mercado de las noticias virtuales. En realidad, Rupert Murdoch busca mejorar la rentabilidad de sus negocios a toda costa: a mediados de año anunció, por ejemplo, que, a partir del 2010, cobrará por el acceso a sus periódicos en internet. De hecho, hoy The Wall Street Journal ofrece un sistema mixto de pago (se puede leer textos y ver informes audiovisuales gratis, pero hay que suscribirse a un paquete que cuesta 2.7 dólares semanales para acceder a todas columnas de opinión y a la versión impresa). El resultado de este experimento no es nada desolador: hasta la fecha, este diario digital tiene un promedio de un millón de suscriptores.

Pero la cruzada emprendida por Murdoch a favor del cobro por la información en la red también ha despertado el interés de un nutrido grupo de editores periodísticos de Estados Unidos y Europa, que aguardan expectantes un giro de la balanza en contra de Google. La publicidad online ha disminuido en sus medios por la crisis económica –el diario inglés Financial Times estima que los 550 mil millones de dólares invertidos por este concepto el 2007 se reducirán a 480 mil millones el 2010–, así que deben apurarse por hallar un modelo de negocio sostenible. Esto implica que los periódicos digitales dejen de depender de la versión impresa y generen sus propios ingresos, en este caso apelando a que el cibernauta –tras valorar la información– pague por ella.

Te estábamos esperando

Cada vez son más frecuentes las noticias en portales de medios españoles como El País, El Mundo y ABC que muestran las bondades del sistema de pago por información en internet. Por ejemplo, la semana pasada estos sitios celebraron la decisión de la corporación inglesa Johnston Press –que agrupa a más de 300 de diarios metropolitanos– de implementar paquetes de cobro en seis de sus periódicos digitales (los ingresos por publicidad en esta empresa habían caído en 42% en los dos últimos años, por lo que esta medida estaría justificada). También se recibió con satisfacción que los diarios estadounidenses Denver Post y Dallas Morning News hayan anunciado que, al igual que Rupert Murdoch, retirarán sus contenidos de Google News.

El investigador Enrique Dans, experto en Sistemas y Tecnologías de la Información, reveló hace poco en su blog que los representantes de la Asociación de Editores de Diarios Españoles –que aglutina desde 1978 a los principales periódicos del país, entre ellos a los del Grupo Prisa (El País) y el Grupo Unidad Editorial (El Mundo, Marca)– se han reunido con Murdoch para coordinar la formación de una coalición informativa que enfrente a Google. ¿Cuál será su fórmula empresarial? Ofrecer paquetes de micropago que sean asequibles a los ciberlectores (hace pocos años, los altos precios de las suscripciones y la escasa variedad de las propuestas constituyeron verdaderas barreras de navegación para las versiones digitales de los diarios El País y ABC, que se vieron obligados a volver a la gratuidad de sus servicios informativos online para recuperar su flujo de visitantes).

¿”Freemium” es la solución?

Otro sector que parece haber estado esperando que Rupert Murdoch se alce frente a Google es el de los medios estadounidenses, representados por Online Journalism (OJ), una organización que, según la revista británica The Economist, agrupa a más de 700 diarios y 330 publicaciones semanales y quincenales. La idea es que los cibernautas compren planes para acceder a decenas de periódicos o a contenidos específicos dentro de ellos (columnas de opinión y artículos de investigación, por ejemplo). En la web circula este tarifario tentativo: 10 centavos de dólar, el artículo; 40 centavos, el pase diario; 7.5 dólares, el bono mensual; y 55 dólares, el pase anual. Este esquema ha sido bautizado por Crovitz como “freemium”, ya que combina contenidos gratuitos e información premium pagada.

La última noticia que se ha tenido sobre los movimientos de OJ es que sus directivos le propusieron a The New York Times cobrar un dólar mensual a sus 20 millones de visitantes únicos. De este modo, –calcularon– recabarían un total de 240 millones de dólares anuales. En el fondo, todos tratan de superar el fracaso del modelo “información gratis a cambio de publicidad”, esa lógica que sostiene que un portal noticioso se mantiene gracias al avisaje que se contrata en la web. Google –al ser el principal receptor de avisos comerciales en internet, por su servicio de indexación de información– deja fuera de carrera a casi todos los medios de comunicación virtuales.

Lo quiero todo gratis

Sin duda, el principal obstáculo que encuentra el magnate Rupert Murdoch cuando propone instalar mecanismos de cobro por internet es el sentido común de los cibernautas, acostumbrados a leer y ver noticias libremente, sin barreras de pago. Esto emana claramente de la lectura somera de los comentarios a las noticias aparecidas en la red sobre este tema y de los foros sobre prensa y sociedad. Pero algunas encuestas difundidas recientemente muestran una tendencia en el sentido contrario: por ejemplo, un estudio de mercado de la consultora PricewaterhouseCoopers concluye que el 62% de los usuarios en internet está dispuesto a pagar por contenidos informativos. El hecho de que el resultado de este sondeo sea sistemáticamente destacado por los medios digitales es un indicador del entusiasmo con que las empresas periodísticas cubren este desafío a la cultura del libre acceso a la información creado por internet.

¿Cómo responde Google?

Google acaba de retroceder frente a la presión de los editores europeos y estadounidenses: el buscador anunció el miércoles pasado que permitirá que los encargados de los medios limiten a cinco las noticias a las que los cibernautas podrán acceder gratuitamente.

Los gigantes de la industria de los periódicos libran una dura batalla por hacer viable el negocio del periodismo en internet. Pero la propuesta de cobrar para acceder a la información es compleja. El profesor estadounidense Paul Starr lo advirtió así en un celebre ensayo: “El problema para la mayoría de diarios es que un acceso restringido a sus portales no solo les costaría ganancias por publicidad, también permitiría que otras organizaciones noticiosas se apoderaran de su rol ‘en línea’. De cualquier forma, regalando su contenido o limitando el acceso, pueden estar cavando sus propias tumbas”.

PEPAS VIRTUALES

• The New York Times empezó a cobrar ocho dólares mensuales por sus columnas de opinión el 2005. Solo duró dos años, ya que los artículos se copiaron y pegaron con desenfreno en múltiples blogs.
• Rupert Murdoch ha anunciado que demandará a las cadenas de radio y televisión BBC de Londres y ABC de Australia por “vivir de las noticias de mis periódicos”. Google no es su único rival.

CIFRAS

• 65% de los ingresos de la publicidad online lo factura Google, mientras que el 10% de dichos ingresos se los lleva Yahoo!
• 40% de las visitas a los periódicos virtuales en todo el mundo se genera a través de Google News.
• 7.8% dismuyeron este año las utilidades de News Corporation, el conglomerado mediático de Rupert Murdoch.
• 90 millones de visitantes mensuales reciben los medios asociados a Online Journalism, la organización que promueve planes de pago por internet.

Enfoque

“Cobrar es un suicidio”

Jeff Jarvis. Profesor de Periodismo de la Universidad de New York y autor del libro “Qué haría Google”.

No creo que la propuesta de Rupert Murdoch funcione. Cobrar es una locura e, incluso, un suicido. La revista digital “Paid content” junto con la consultora Harris Interactive descubrieron hace poco que solo un 5% de los lectores en Reino Unido pagaría. Incluso, si solo la mitad de los editores quisiera cobrar, las cifras no cuadran. La cantidad de gente dispuesta a pagar es muy pequeña. El siguiente problema es que cuando cobras añades un costo de marketing. Cuesta dinero cobrar dinero. Y eso sin contar con la pérdida de tráfico de esta medida, que supone, a su vez, una pérdida de influencia. Los columnistas de The New York Times, por ejemplo, estuvieron tras un muro de pago durante un tiempo, y lo odiaban porque sus opiniones perdían valor. En el fondo, se trata de viejas empresas intentando trasponer su antiguo modelo de negocio a una nueva realidad de negocio: “La gente solía pagar, así que seguirán pagándonos”, piensan. Y esto tiene que ver con la convicción de que se posee un derecho especial, con el ego y con las emociones, pero no con la economía. Hay una nueva economía ahí fuera que ha reventado bancos, tiendas, aerolíneas, fabricantes de coches, compañías de música. Entonces, ¿por qué los medios no deberían atravesar una transformación similar y repensar su negocio?

sábado, 5 de diciembre de 2009

Magaly Medina y la delgada línea roja

Kolumna Okupa
Rocío Silva Santisteban
October 18, 2008

Kolumna Okupa



“Detesto y aborrezco lo que dice Ud. en este instante, pero defiendo con mi vida su derecho a decirlo…” con estas palabras, más o menos, Voltaire esgrimió una defensa abierta a la libertad de conciencia y de expresión frente a uno de sus rivales. Este criterio jamás es blandido en nuestras discusiones caseras pues tendemos a culpar a los hombres o mujeres y no a sus ideas. Sin embargo la posibilidad de discrepar es parte del juego democrático y, dentro de los márgenes de la ley todo es posible, incluso plantear divergencias radicales pues no existe delito de conciencia. ¿Puede alguien decir en un periódico que está a favor de comandos de limpieza social? Puede hacerlo, de hecho hay racistas y sexistas y homofóbicos que escriban en las páginas de varios periódicos locales, y tienen el derecho de expresar sus repudiables ideas. Pero eso sí, este derecho puede ejercerse sin lastimar a los demás, cuando dañamos al otro concreto nuestro derecho tiene límites.

Discrepo absolutamente de las técnicas, estrategias y métodos de Magaly Medina, me parece que su programa es una forma de adormecer las conciencias, que azuza lo peor de nosotros mismos frente a nuestros problemas concretos, que apela a esos sectores cínicos y resentidos que los peruanos no hemos podido superar. Magaly TV es una programa que hace uso de un discurso moralista que, tras juegos de lenguaje, de cámaras y edición, organiza un imaginario autoritario. Parece un simple programa de chismes y de exhibición pública de pecados privados, pero es mucho más que eso: es una manera de hacer entender a la opinión pública que una cámara puede arrogarse el derecho de inmiscuirse en lo más personal de los demás.

No obstante, creo que ella y su productor tienen todo el derecho de tener ese programa siempre y cuando no rebasen los límites: no hagan daño concreto a otro. Quizás esta perspectiva del “daño concreto” sea demasiado jurídica pues apunta a individualizar y cualificar el efecto de una acción dañina; también podríamos alegar que el daño causado por el programa es a las mentalidades de toda la audiencia. Si se trata de daños colaterales, entonces, pues hace rato que Magaly Medina merecería cadena perpetua. Pero este otro daño “a toda la audiencia” no se puede cuantificar, no se puede medir, y por lo tanto, no es plausible de ser criminalizado. Ergo: no podemos parar un programa por un daño potencial y ambiguo, pues esa prevención choca con el derecho de Magaly Medina de poder expresar esas ideas, aunque no estemos en nada de acuerdo con ellas. En otras palabras, y siguiendo a Voltaire, defiendo el derecho que ella tiene de hacer esos bodrios televisivos. ¿Por qué? Porque ella no tendrá razón, porque ella puede estar completamente equivocada, pero el sistema de derecho tiene que estar por encima de ella, y de mí, y de ti, ennubado lector o lectora.

Sin embargo, como lo dije arriba, ella y su productor juegan en ese espacio de la cancha oscuro, flexible, viscoso, y muy peligroso para ellos mismos, en tanto que lo usan como “cortina de humo” para poder muchas veces dañar al resto a costa de conseguir un “buen ampay”. Magaly Medina y su productor juegan a bordear, sobrepasar, borrar y distender esos límites que la ley fija y defiende (dicho sea de paso, los anunciantes del programa de Magaly también han aprendido a jugar con esos límites cuando le dan “luz ámbar”, eternamente, pero nunca la temible “luz roja” que la sacaría a ella, pero sobre todo a ellos, de la escena mediática). En esta ocasión de la “difamación a Paolo Guerrero” el juez, en una sentencia que llama poderosamente la atención, le ha dictaminado pena efectiva, al parecer por sus antecedentes judiciales (hace algunos meses a Angie Jibaja también se le dictaminó esta pena que es muy inusual en nuestro sistema judicial). Como dijo Patricia Salinas en una programa de tv, “se la ungido como la Micaela Bastidas de la libertad de expresión”. Pues doblemente lamentable: por un lado, porque convierte en absurda heroína a una periodista de espectáculos sin muchos escrúpulos, por el otro, porque es la primera vez que en la prensa peruana se dicta prisión efectiva por difamación sentándose un precedente negativo que puede ser usado más adelante contra los periodistas probos que se oponen a la corrupción.

¿Quién está detrás del periodismo en el Perú?

La República
Dom, 30/11/2008
El complejo papel de los propietarios de los medios de comunicación.

Por Rocío Silva Santisteban

El cataclismo periodístico de estas semanas nos ha puesto frente a una realidad cada vez más difícil pero al mismo tiempo real en toda América Latina: el rol de los dueños de las empresas periodísticas y su papel en los debates públicos. Cuando se habla y estudia el periodismo en el Perú, cuando se dictan los innumerables cursos de las 34 facultades de comunicaciones operativas en todo el territorio nacional, casi no se menciona el papel de los propietarios de los medios de comunicación. Un papel complejo, de gran responsabilidad y a su vez pasible de arbitrariedades, en tanto se pueden escudar bajo la armadura de la “propiedad” para acciones de toda índole, sobre todo cuando con una decisión de directorio cometen errores irreparables en desmedro de sus lectores.

Muchas veces se piensa desde fuera de las mesas de redacción que los diarios son “homogéneos” en todo, lo cual es falso, pues precisamente lo interesante del periodismo en todo el mundo son esos espacios donde la “porosidad del poder” permite negociaciones estratégicas –léase pulseos– entre quien ejerce el periodismo y quien ejerce la propiedad del medio. Generalmente esta relación es casi como un noviazgo: hay que saber ser fiel, pero mantener la independencia; hay que aprender a ser firme y defender los puntos de vista pero, a su vez, ser flexible y entender la posición del otro. Lamentablemente a veces la forma más fácil de ganar este pulseo es botar al periodista y “ejercer” de autoridad. Por eso el despido –hay que decirlo con todas sus letras– de Augusto Álvarez Rodrich, ex director de Perú.21, nos ha dejado a tantos no solo con preocupación sino también en alerta roja.

Por un lado me ha sorprendido gratamente la solidaridad de los columnistas de opinión que ahora se han ido junto con él. Un acto importante, un gesto de acompañamiento imprescindible, pero al mismo tiempo la creación de un vacío que se deja notar en el diario, en el periodismo y en la necesidad de los lectores de poder tener acceso a lo que podríamos llamar en el Perú “las grandes firmas”. Leer las páginas desabridas de Perú.21 después del “acontecimiento” y en menos de diez minutos fue un acto casi de misericordia. La propuesta de Perú.21, un diario que llamó la atención desde sus inicios para bien y para mal (“por qué no se desarrollan las noticias”, decían algunos), renovó el panorama periodístico de tal manera que ha sido también un incentivo para otros medios, incluyendo el presente. La salida de Augusto Álvarez Rodrich empequeñece el panorama y por lo tanto disminuye esa suerte de competencia que anima a cualquiera que se dedica a este oficio.

Como bien dijo Heduardo, los petroaudios también han permitido saber quién es quién en este momento periodístico cuando se producen los acomodos y re-acomodos. No obstante, también es preciso anotar que hay una gran diferencia entre ser columnista y dejar el diario, y ser periodista de planta y dejar el diario, me refiero a las consecuencias económicas de tal suceso. Por eso mismo estoy de acuerdo con algunas de las palabras de Esther Vargas en el sentido de que no podemos estar lapidando a los que se quedaron (no es nada fácil ser romántico cuando hay cuentas y urgencias a fin de mes), pero discrepo en tanto a la suerte de la línea editorial: una cosa es con guitarra y otra con cajón. No es lo mismo Mito que Augusto. Ni menos Fritz du Bois si es que asume la dirección. Como bien dijo Paola Ugaz, este tema del despido y el cierrafilas de los colaboradores, “nos ha dejado sin algo que nos pertenecía”.

Lamentablemente, una como lectora se da cuenta de que en estos temas de propiedad de los medios, de decisiones en beneficio de una empresa cuya materia prima es la “opinión”, de sutilezas que involucran intensos juegos de poder, nosotros los lectores no somos nada si seguimos pensando como tuletados, como siervos que no tenemos poder de decisión. Cierto poder tenemos: ese malestar que genera, con el tiempo, renovaciones y revoluciones. Y, a veces, rencores.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El Gordo Villarán

Íconos

Periodismo
La República
14 de septiembre de 2008

Fue el iniciador de un estilo en el periodismo peruano. Raúl Villarán incluyó por primera vez en los titulares de los diarios el habla popular, la jerga que usaba el hombre de la calle. A propósito de la aparición de un libro sobre su vida, "El rey de los tabloides", aquí una aproximación al personaje singular que era.

Por: Raúl Mendoza

Dicen que era un hombre exagerado, eufórico, exuberante. Se llamaba Raúl Villarán Pasquel, y respiraba periodismo. No creía en las noticias escritas con rigor de notario sino en el titular impactante y en las historias que conmovieran al lector. Le gustaban los artículos extensos, bien contados, ricos en testimonios y datos. Y cuando alguna de esas notas llegaba a sus manos y le llenaba los ojos, exclamaba a toda voz en medio de la redacción, gordo y sonriente: "Esto está de puta madre".

Para muchos fue acaso el más grande hacedor de tabloides de la prensa nacional, con tirajes que hoy sonarían a broma. "Estaba hecho para el periodismo de impacto, para los sucesos llamativos. Si el tema era bueno, enviaba dos o tres redactores y varios fotógrafos a cubrir una noticia de primera plana", cuenta Domingo Tamariz, hombre de prensa y autor de "Memorias de una pasión", un recuento detallado del periodismo peruano del último medio siglo. Él conoció a Villarán en los años 50, cuando trabajaron en el semanario Extra. "Yo recién empezaba, él ya era un consagrado", dice.

Pero si Villarán exigía notas bien escritas, su verdadera obsesión era la primera plana: la foto precisa y el titular bien puesto debían vender miles de diarios. Juan Gargurevich, periodista y maestro universitario, cuenta en un artículo: "Lo obsesionaba la mejor foto, la mejor noticia, el mejor titular, que provocaran la frase ‘Bravo don Raúl, usted es el más grande, el mejor". Muchas veces, después de una buena portada, se iba de la redacción. El cierre de edición lo terminaban sus segundos.

El recuerdo de Gargurevich no es amable: para él Villarán era un egocéntrico hasta el ridículo y un neurótico sin remedio, que copiaba sus gestos de las películas. "Fue en el cine que aprendió a fumar calando el cigarrillo, enjugándose la frente, moviéndose como un gangster, pateando puertas y tirando teléfonos". Villarán llegó a fundar y editar una decena de publicaciones, y en todas ellas impuso su estilo histriónico y desaforado. "Era un director difícil. Se deshacía en insultos si algún periodista provocaba su furia", recuerda por su parte Domingo Tamariz.

LOS PRIMEROS TIEMPOS

El libro "El rey de los tabloides" de Guillermo Thorndike, aparecido esta semana, trae algunas historias de la infancia de Villarán poco conocidas: de niño no tuvo muy cerca a su padre porque este se contagió de TBC y debió permanecer en un lugar de descanso en la sierra. Desde entonces vio poco a su padre, hasta que este murió. Fue criado por su madre y su tía. Y por ese motivo no creció pegado al mundo intelectual de los Villarán, sino al ingenio de los Pasquel.

Otra historia valiosa del libro es su temprana amistad con Alberto "Toto" Terry, en el colegio. De esa relación, alimentada por visitas al estadio, a ver partidos de fútbol, nació la primera aventura de Villarán con el periodismo: fundó antes de los 20 años la revista deportiva Equipo. Los años 40 llegaban a su fin y junto a él estaba un periodista que luego lo acompañaría en varias aventuras: Guillermo "Cuatacho" Cortez Núñez. La experiencia duró un par de años y luego Villarán se fue.

En 1950 le llegó la oportunidad de hacer historia: lo llamaron para ser jefe de deportes en el diario Última Hora, perteneciente a La Prensa. El tabloide circuló desde enero de ese año dirigido por Jorge Luis Recavarren y hasta abril no pudo levantar vuelo. Un día el dueño, don Pedro Beltrán, reunió a los periodistas e informó que cerraban el diario. Entonces Villarán se adelantó y planteó que le dieran la oportunidad de dirigirlo un mes. Prometió que elevaría el tiraje en ese lapso y cumplió. Tenía 22 años.

Los dos años siguientes fue el amo y señor de Última Hora. Una de las portadas que le permitió elevar el tiraje fue el caso Joya: un obrero negro había sido acusado de asesinar a golpes a un cadete que defendió a una chica del acoso del primero. Al menos así lo contó la policía. Última Hora salió con la información de que el negro había estado a varios kilómetros de donde ocurrió el crimen. "¡Joya inocente! ¡Culpables cinco policías!", puso en portada. Y la justicia le hizo caso

Poco a poco iba puliendo el estilo directo, impactante, de la primera plana. "Ola de suicidios: 4 días, 4 casos". También le dio espacio a la prensa de espectáculos con un periodista que sería famoso años después, Guido Monteverde. Y apeló a los ‘inactuales’ tomando artículos de revistas extranjeras.

Por entonces se declaró la guerra entre las dos Coreas y en diciembre de 1950 apareció en primera plana un titular en replana que lo haría famoso: "Chinos como cancha en el paralelo 38", aludiendo a la frontera entre los dos países. "Se agotó la edición (…), volvería a venderse sin devolución el lunes y el martes y casi todos los días que siguieron", cuenta Thorndike en su libro. Para Gargurevich ese día el habla popular ingresó en el periodismo y definió una línea que todo diario popular ha seguido después en la prensa nacional.

Villarán andaba tan orgulloso de su creación que bajo el logo de Última Hora mandó poner "El periódico de mayor circulación en el Perú". "Tenía un gran sentido de la noticia, intuía lo que esperaba el lector", recuerda Domingo Tamariz.

CORREO Y OJO

De Última Hora Villarán se fue en 1952 y dos años después recaló en la revista Extra que dirigió por cuatro años. Después le pedirían dirigir La Tribuna, el vocero del Partido Aprista, pero no duró mucho pues él quería convertirlo en diario vendedor de noticias y los "compañeros" le pedían publicar entrevistas a figuras del partido, textos aburridísimos de política y, además, consultar la portada.

Finalmente, ya en los 60 llegó un proyecto realmente periodístico que planeaba llevar adelante el magnate Luis Banchero Rossi: el diario Correo. Cuentan que cuando el "Gordo" Villarán conoció al magnate le dijo: "Usted tiene mucho dinero y yo sé cómo gastarlo". El proyecto se anunció en conferencia de prensa en el Hotel Crillón. No se trataba de un solo diario para Lima sino de una cadena de diarios de circulación nacional, un proyecto que hasta hoy existe.

Guillermo Thorndike recuerda: "el día que lo conocí nos fuimos a conversar al bar El Triunfo, de Surquillo. Allí en medio de la conversación me contrató como jefe de informaciones de Correo y me dijo: ‘lo contrato porque usted es muy decorativo". Y en efecto, puso mi escritorio en la entrada de la redacción para que diera una buena impresión a los visitantes".

Villarán tiene varias historias como esa. Cuenta Domingo Tamariz que ya en Ojo, que el "Gordo" fundó después de Correo, una noche bajó a talleres a ver cómo iba la edición. Y de pronto escuchó que llamaban a uno de los jóvenes por su apellido. "Pauta, Pauta", gritaba alguien. Y el preguntó: "¿en verdad se apellida así?". Le dijeron que sí y al día siguiente lo cambió a diagramación porque "ahí debía estar". Paradójicamente, el joven, Salustio Pauta, resultó un gran diagramador y acompañó a Villarán cuando viajó a Costa Rica para dirigir el diario Excelsior.

A su regreso de esta experiencia ya la diabetes había mermado su enorme humanidad y no volvió a ser el desaforado hombre de prensa, rabioso o exultante que había sido. "Yo lo vi un día por la avenida Arenales con un cartón de cigarrillos y le pasé la voz desde la vereda de enfrente, pero no me oyó. Estaba flaco y el terno le quedaba grande. Creo que meses después murió", cuenta Tamariz. La muerte lo alcanzó en 1977, a los 49 años.

Poco antes, Guido Monteverde lo entrevistó para una revista y le preguntó: "¿Es verdad que te crees una leyenda?". Él respondió: "No me creo, soy una leyenda". El tiempo, creemos, le ha dado la razón.å

UN LIBRO SOBRE SU VIDA

El miércoles pasado se presentó el libro "El rey de los tabloides" (UPSMP-Planeta), de Guillermo Thorndike, que tiene como personaje central a Raúl Villarán Pasquel y que además describe el ambiente de los apachurrantes años 50, con música de mambo y dictadura de Odría. Presentaron el libro Mirko Lauer, columnista de esta casa, quien puso el acento acerca de que esta obra es literatura y no crónica periodística. "Guillermo ha logrado una atmósfera, un clima, donde se desenvuelve el relato", dijo. Raúl Vargas, el otro presentador del libro, señaló por su parte que "Thorndike hace biografía novelada y uno se pregunta si lo que narra ocurrió realmente".