miércoles, 7 de septiembre de 2011

“Los broadcasters creen que libertad de expresión es el derecho a difamar y a tergiversar”



La República

 

29 de mayo de 2011

Es una de las pocas voces independientes, honestas y al mismo tiempo frontales del periodismo peruano. Dueño de una prosa inconfundible que muchos siguen con delectación, César Hildebrandt, el director del semanario Hildebrandt en sus trece, es también un agudo observador de la coyuntura política. Aquí habla de los candidatos y del papel que están jugando los medios de comunicación. 

Por Flor Huilca


La prensa extranjera se sorprende de la parcialización de los medios y el desequilibrio informativo. ¿Qué piensa usted?

–Si uno viene como turista informativo y exige objetividad absoluta y neutralidad suiza, entonces estamos de acuerdo, pero habría que preguntarle a un corresponsal de El País si se sería neutro en el caso de que Blas Piñar o algún personaje vinculado directamente al franquismo fuera candidato, o a un periodista de Le Monde, Le Figaro, si la neutralidad absoluta debería ser para juzgar a un movimiento neonazi o a un movimiento de extrema derecha con Jean-Marie Le Pen. Mientras no se confunda información con opinión, no se tergiversen los hechos y no se mienta, los periódicos tienen todo el derecho de asumir un punto de vista, sobre todo cuando consideran que el país está en peligro; y, en este caso, está en peligro.

–Es que no han asumido un punto de vista,  ahora son parte de la campaña.

–Ese es un asunto que tiene que ver con la calidad de la prensa peruana, que está bien venida a menos porque los periodistas, en la mayoría de los casos, se han convertido en empleados del patrón, y es el patrón quien decide la agenda, los temas, lo vetos, a quién hay que levantar y a quién hay que demoler. La ideologización extrema de la campaña no es de los periodistas sino de los dueños de los medios, y en el caso de los que defienden a Keiko tienen un claro objetivo: que nadie toque este sistema, y ella les asegura eso, según ellos.

–¿Y los que apoyan a Ollanta? Porque también hay medios que están a su favor.

–Son una minoría. En ese caso se trata de posiciones que evidentemente no les reditúan ningún poder porque es precisamente Humala quien se propone hacer algunos cambios cualitativos en el sistema. En ese caso veo una suerte de romanticismo periodístico y ‘ovejanegrismo’ –si cabe el neologismo–. Prefiero ser mil veces oveja negra que un borrego blanco, y la prensa peruana está llena, en este momento, de borregos y de balidos con b y con v.

–¿No le llama la atención que medios que en el 2000 jugaron un papel a favor de la defensa de la democracia como El Comercio y Canal N ahora estén en la otra orilla, en el mismo lugar en el que estaban los diarios de 50 céntimos?

–Habría que ver si El Comercio ya no cuesta 50 céntimos. Temo que empiece a costar 50 céntimos cualitativamente hablando. En realidad El Comercio debería regalarse porque ya se regaló. Me sorprende que un periódico de la historia y la tradición de El Comercio se entregue de un modo tan  promiscuo a los designios no de un partido político, no de un frente popular, no de una plataforma programática, sino de una auténtica pandilla de retornados que vienen desde la cárcel como el señor Víctor Joy Way, hasta el oportunismo más absoluto como el señor Rafael Rey, pasando por el señor Jaime Yoshiyama, el señor Jorge Trelles alias “matamos menos” y el señor José Chlimper que amenaza a los portuarios con balearlos si hacen huelga prolongada. Es el pasado hoy. No entiendo lo de El Comercio, aunque sí intuyo que se trata simplemente del billetón, para decirlo en términos criollos; al final es el billetón.

–No solo es El Comercio. Están también otros diarios que han optado por…

–En general es la prensa conservadora, que es la gran mayoría, la que se ha sumado a la campaña de Keiko, pero sobre todo se ha sumado a la anticampaña, la campaña de demolición y de asesinato moral de Humala, a quien le reprochan mil cosas que va a hacer. Es curioso porque se le reprocha lo que va a hacer, y a la señora Keiko, que es testaferro de su padre, nadie le hace preguntas en torno a lo que ya se hizo y lo que se puede prever que repetirán. Hay un tratamiento tan asimétrico, tan absolutamente desproporcionado que, me imagino, también habrá sorprendido a los corresponsales extranjeros.

–¿Qué ha pasado allí? Antes al menos era claro que había dinero en la salita del SIN. ¿Ahora alrededor de qué se han reagrupado?

–Es el dinero; el aglutinante es el dinero, no hay ningún misterio. Lo que ellos quieren es representar de un modo muy beligerante los intereses de las grandes empresas nacionales y trasnacionales que están detrás de este modelo. Ni siquiera es García el que lo encarna; es todo este tramado corporativo que está instalado y que no quiere que nada se mueva. Es casi casi el Estado catatónico, la cadaverización del país, volver al país una suerte de momia inmóvil donde nada pueda ser tocado. Cualquiera que intente que a la momia se le mueva un brazo de inmediato le caen a la yugular. No entienden que están creando otra vez las condiciones para un impasse social muy agudo.

–¿Cómo se expresan en la prensa esos intereses que usted señala? ¿Cómo han logrado tanta representación mediática?

–No es que tengan presentación en prensa; son la prensa. Ya no tienen intermediarios, ya no tienen emisarios en los directorios, ahora ellos son la prensa. Cuando Graña y Montero y el señor Emilio Rodríguez Larraín, que representa a Lan, están en el directorio y mandan, la derecha no necesita tener directores. El Comercio es suyo y lo mismo sucede con otros diarios.  Entonces estamos viviendo una realidad bien difícil y poco democrática que, me temo, va a derivar en un desenlace crítico y, quizá, violento. Se está creando una atmósfera tal que vamos a encontrarnos con un gobierno autoritario que no va a saber qué hacer en democracia porque el problema es que el fujimorismo no sabe actuar en democracia; lo probó del 90 al 92: no sabe negociar, producir consenso, ceder, convocar. El único verbo que conjuga es mandar.

–¿El autoritarismo es consustancial al fujimorismo?

–Es un estilo de la derecha peruana. El fujimorismo fue una interpretación de la derecha peruana, la vieja derecha peruana. No se olvide que siempre se ha hecho representar por gente muy recia y, a veces, bastante asesina, para decirlo de un modo pintoresco. Sánchez Cerro, Odría,... el más dulce fue el mariscal Benavides, que metió presos a un montón. Esa fue la versión Walt Disney de la derecha peruana. Fujimori no es un accidente, no es un intruso, no hace sino encarnar de un modo brutal sus viejos interés y sus viejos designios.

–Las críticas del televidente no solo se escuchan en época electoral sino también van contra sus noticieros llenos de sangre...

–Y de monotonía.

–¿El televidente tienen alguna forma para exigir calidad en lo que ve? ¿Qué se puede hacer porque ni la Asociación de Anunciantes (Anda) interviene?

–Esa pregunta se podría responder con otra pregunta: ¿quién le ha dado a Ernesto Schultz hijo la potestad de coeducar a la juventud a través de la televisión? ¿Quién le ha dado al respetable ciudadano israelí Baruch Ivcher el derecho de emitir lo que le de la gana a la hora que le dé la gana? ¿Quién le ha dado al señor Ángel Gonzales, residente en Miami, el derecho de decidir qué propalan el 9 y el 13? Los medios de comunicación no expresan a la gente, expresan a los propietarios. ¿Pueden los  consumidores de información lograr cierta participación en los contenidos? En este sistema no pueden. La única solución sería algo como la BBC, que es una televisión auspiciada desde el Estado inglés y sin embargo privatizada en sus contenidos, dirigida con total independencia, o NHK en Japón... ¡Cuándo llegaremos a eso!

–Bueno, los broadcasters que manejan la mayoría de canales son los mismos que vimos en la salita del SIN con Montesinos.

–Por eso cuando alguien habla del tema dicen libertad de prensa en peligro, enemigo de la libertad de expresión. Creen que la libertad de expresión es el derecho que les asiste a decir lo que les da la gana, a difamar cuando quieren, calumniar cuando les venga en gana, torcer, tergiversar cada vez que ellos consideren que es necesario, editar a la mala, etc. La libertad de prensa de la señora Rosa María Palacios, que en la noche decide exactamente qué debe pensar la gente pero siempre desde la perspectiva ultraconservadora, y Jaime de Althaus, que le hace dúo desde otro canal.

–¿El Consejo de la Prensa cumple algún papel en la autorregulación de sus medios asociados?

–¿Recuerda cómo se reía Castañeda? Esa es mi respuesta. El Consejo de la Prensa es nada, es un sindicato de fantasmas dirigidos por Gasparín; no hay nada que rescatar ni que ver. Es un biombo que alberga a los dueños, claro que tienen todo el derecho a tener su Consejo, pero se da cuenta de que los periodistas no tenemos ni federación ni Colegio en ejercicio. No tenemos nada, por eso nos maltratan, nos consideran empleaduchos; es un gremio desunido, plagado por el egoísmo y absolutamente incapaz de ejercer cualquier autoridad ética.

–La candidata Keiko Fujimori ha dicho que  ha cargado una cruz muy pesada y que no quiere que sus hijas pasen por lo mismo. Más allá de lo declarativo, ¿hay razones para darle la oportunidad que pide?

–No le creo ni una palabra. A ella no le creo ni la puntuación, ni las tildes, porque si fuera así, si quisiera  reivindicar su apellido, ¿qué hacen allí Trelles, Martha Chávez, la señora Cuculiza? ¿Qué hacen allí todos aquellos que como Chlimper  fueron o ministros o allegados no solo de Fujimori sino también de Montesinos? No hay ningún propósito de enmienda real, es bla, bla, bla. Lo que se viene es un liberalismo sin anestesia. Lo que García ha tratado de hacer de un modo suave se hará de un modo violento; para eso esta gente como Chlimper y Rey que están encargados del trabajo duro.

–Aun cuando insiste en que ella será la que tome las decisiones y la que gobierne, ¿puede realmente mostrar distancia de su padre?

–No tengo dudas: este sería el cuarto gobierno de Fujimori, no tengo dudas. El del 90-95 con golpe, el del 95-2000, el de finales de los 2000 que fue su abortado tercer gobierno, y si su hija gana ahora sería el cuarto. Sería el único “presidente” –entre comillas porque ante todo fue jefe de una banda– que gobernaría el país en cuatro periodos. Eso es lo que quiere la familia Fujimori: entrar a los Guinness.

–Keiko ha intentado, al menos en apariencia, desmarcarse de la presencia de Montesinos en esta campaña. ¿Lo ha logrado?

–¿Usted cree? Montesinos acaba de hacerle el enésimo favor de soltar por allí el audio, en complicidad con García, cuando decía que aquel levantamiento (de Ollanta Humala) era una manera de distraer su fuga a Venezuela. Están en completa combinación. Al final de cuentas, Keiko no puede olvidar, porque ingrata no es, que el señor Montesinos le daba en su manita la mensualidad de su universidad en Boston cuando venía a Lima. A veces se la daba su papi; ella lo declaró y la admitió. Lo que no dijo es lo que dijo Montesinos el 2001, que él a veces le da el dinero en efectivo. ¿Cómo va a olvidar ese favor? No se ha desmarcado ni en apariencia de esa presencia. Se trata simplemente de una treta publicitaria que es parte de todo este montaje escénico. Su candidatura es una candidatura teatral, en la que ella finge no ser hija, finge no ser cómplice, no ser miembro de la banda, y se yergue como una persona completamente ajena. ¿Ajena de quién?

–El Ollanta que ganó en primera vuelta no es el mismo que tenemos ahora, y su plan de gobierno menos. ¿Son legítimos todos esos cambios?

–Lo que tenemos ahora es un Ollanta golpeado por la primera vuelta, en la medida que su votación no fue suficiente para hacer prevalecer su programa. Él arguye, y me parece que con razón, que ante los resultados ha tenido que suavizarlo ¿Es válido?, sí. ¿Es deseable?, sí, democráticamente válido también. ¿Eso le puede haber quitado votos?, sí. ¿Puede generar algún tipo de confusión?, sí.

–¿Qué le parece el respaldo de Mario Vargas Llosa y de los intelectuales? ¿Es suficiente para lograr el consenso que necesita  para ganar las elecciones?

–Respeto la posición de Vargas Llosa y de algunos intelectuales que acompañan en este momento a Ollanta Humala pero no ha habido ningún caso en la historia electoral del Perú en el que el respaldo de intelectuales haya decidido una elección; nunca, ni aquí, ni en Rusia. Es un valor agregado de tipo moral, un prestigio añadido, pero no creo que eso vaya a significar votos; me parece algo bueno, pero no cuantitativamente estimable.

–¿Esperaba ese cambio en Vargas Llosa? En el 2006 el escritor criticó severamente a Ollanta Humala y ahora termina llamando a votar por él.

–Que Mario Vargas Llosa haya decidido apoyar a Ollanta es legítimo, no creo que nazca de ningún rencor de hace veinte años atrás. Creo que nace del mismo asco que sienten muchos peruanos, millones de peruanos para decirlo en términos precisos, respecto al retorno de la banda que tomó el poder, corrompió las Fuerzas Armadas, destruyó el Poder Judicial, abolió la Contraloría, convirtió la fiscalía en un prostíbulo, destrozó la médula misma del país y ahora dice, bueno por interpósita persona, es decir Keiko Fujimori, vamos a gobernar. ¿Qué le parece? Y la mitad del Perú dice sí, cómo no.

“Vivimos de nuestros lectores”


–Hildebrandt en sus trece, el semanario que dirige, tiene más de un año. ¿Cómo le va en esta aventura de resistencia periodística?

–Nos mantenemos; yo pensé que iba a ser una experiencia breve, se lo confesaré. Pensé que iba a durar dos o tres meses, y resulta que la realidad me ha contradicho por enésima vez, y, en este caso, para bien. Vivimos de nuestros lectores, tiramos 20 mil ejemplares con una devolución de 4%; no es un mérito, no me jacto de ello, pero vivimos tranquilos y con dignidad, con mucha austeridad, pero ¿sabe qué?: no nos hemos vendido.

–Pero usted ha tenido audiencias mucho más grandes. En la primera vuelta lo vimos comentando las elecciones en un canal. ¿Hay algún proyecto para volver? En Facebook, por ejemplo, lo reclaman.

–Lo del Facebook lo tomo como un gesto generoso de simpatía y como un reclamo auténtico de pluralidad en una pantalla casi casi uniformada, solo le falta dos pepas para ser naranja. Lo que esa buena gente no entiende es que no depende de mí; me llamaron del 9 para la primera vuelta, hice comentarios, evidentemente no gustaron, no me llamaron para la segunda vuelta. ¡No es un reclamo eh! Me importa un rábano si me llaman o no. Eso le indica hasta qué punto la televisión está absolutamente secuestrada por los que cortan el jamón. No pueden admitir que quien se salga del libreto esté allí, por eso en televisión hay un  parentesco tenaz entre programa y programa. Son los mismos personajes, los mismos  ataques, los mismos sesgos, las mismas ediciones, los mismos blancos a abatir.

Igual que Hugo Chávez


Por Federico Salazar
“El derecho a la libertad de expresión debe ser de todos y no solamente de unos cuantos, no solamente de una elite”, dijo en Ecuador el presidente electo Ollanta Humala. El próximo mandatario ha recordado, indirectamente, el Plan de Gobierno original de su agrupación, “La Gran Transformación”.
“Los medios de comunicación, dice este documento, están en propiedad de unas pocas manos... lo que ha configurado un cuasi oligopolio mediático que atenta contra el derecho de libertad de expresión y el de una información adecuada para la población”.
Ollanta Humala, queda claro, tiene el mismo concepto de libertad de expresión del Plan de Gobierno “La Gran Transformación”. Esa idea de libertad colisiona con la de la propiedad privada de los medios de comunicación.
En ese plan se propone crear una nueva ley de telecomunicaciones. “El objetivo, agrega, es incorporar las distintas perspectivas de las organizaciones de la sociedad civil”, con “reparto equitativo y plural de los medios”.
La idea parece ser la de proporcionar medios materiales a las “organizaciones de la sociedad civil” para que accedan a los medios de comunicación. ¿Les van a dar cámaras, editoras y escenografías? ¿O les van a dar licencias?
En el Plan se reprocha a gobiernos anteriores no haber retirado licencias, luego de la corrupción de varios dueños de medios durante el fujimorismo. Eso, queda sugerido, es lo que se tendría que hacer ahora.
Durante la segunda vuelta electoral, el candidato y los voceros de Gana Perú dijeron que no había que tomar en cuenta “La Gran Transformación”. La propuesta económica sería la del plan llamado “Lineamientos Centrales”.
No se dijo nada, sin embargo, sobre los temas que no se relacionan directamente con la economía. Las declaraciones de Ollanta Humala en Ecuador sobre la prensa y los medios nos hacen pensar que no se han abandonado las ideas originales.
Lamentablemente, esas ideas conducen de manera inexorable a un intervencionismo en los medios, bajo la misma visión de Hugo Chávez en Venezuela. Los medios, indica ésta, no pueden estar en manos de unos pocos (“elite” en palabras de Humala, “cuasi oligopolio” en palabras de “La Gran Transformación”).
Se nos quiere hacer creer que solo la intervención estatal de los medios producirá una “verdadera” libertad de expresión. Se nos quiere hacer creer que la cancelación de la libertad es la “verdadera” libertad.
Ojalá me equivoque. Ojalá el presidente electo aclare sus ideas y propósitos sobre los medios. Y ojalá esas ideas estén bien lejos de la intervención.

Ejecutivo de Facebook: “No importa dónde publiques, eres un periodista 24x7”


El Comercio


Vadim Lavrusik, director del Programa para Periodistas de la red social, asegura que las normas éticas no deben depender del soporte en el que se informe
Miércoles 07 de septiembre de 2011
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Antes de ingresar a la red social, Lavrusik ha laborado en Mashable y The New York Times. (Foto: http://fb.me/digitaljournalist)
Por Pedro Rivas Ugaz @privasu
A sus 25 años, Vadim Lavrusik trabaja en Facebook como director de suPrograma para Periodistas. Recientemente estuvo en Chile para participar del IX Seminario Periodismo de las nuevas plataformas digitales , organizado por el Grupo de Diarios de América (GDA).
En entrevista telefónica con El Comercio, Lavrusik conversó sobre lo que define como “periodismo social”, la distribución de noticias en las redes sociales, así como las normas que algunos medios imponen a sus periodistas sobre sus perfiles en estas plataformas web.
En una entrevista concedida a ElPais.com, hablas sobre periodismo social . ¿Cómo lo defines?
Es como un término gracioso. Gracioso, porque creo que los periodistas siempre han sido obviamente sociales pero lo defino específicamente en términos de cómo los periodistas utilizan distintas plataformas sociales para reportar historias y eso puede incluir un montón de facetas diferentes para verlas. Muchas personas hacen eso en diferentes niveles. La mayoría de periodistas las utiliza para encontrar fuentes – o para encontrar información – al básicamente buscar y explorar información a través de Facebook. Pero otros periodistas han dado un paso adelante al preguntarse “cómo puedo crear historias o contar experiencias usando la información que encuentro allí en una forma no tradicional”. Empiezas a ver más formas de historias que utilizan la información que ha sido publicada en medios sociales. Cuando hablo acerca de periodismo social, realmente es solo cualquier forma de historia o narración que involucre procesos de periodismo que han tomado lugar o utilicen medios sociales en el proceso.
¿Cuánto puede aportar el botón “Like” en la distribución de las noticias en internet?
En los últimos años, desde que lanzamos el botón “Me gusta”, el promedio de las organizaciones periodísticas ha incrementado 300% (su distribucion de contenido). Creo que mucho de esto es porque las webs periodísticas, al colocar el botón “Me gusta”, han hecho más fácil al usuario compartir la noticia a través de sus páginas de Facebook. Cada vez que puedas hacer algo fácil, que la gente puede hacer en la web, es probable que más personas lo utilicen o que más gente lo haga. Facebook continúa creciendo en términos de páginas vistas, muy rápido. Este año estamos creciendo en Latinoamérica y otras partes del mundo. Creo que como resultado de eso, los diarios que integren el botón “Me gusta” en su sitio van a seguir beneficiando de ese crecimiento continuo. Es algo que hemos visto con nuestros socios quienes lo han compartido. Ellos, desde hace año y medio, continúan viendo el incremento de tráfico proveniente de Facebook.
¿Es como si todos los lectores se transformaran en “community managers”?
En varios sentidos, sí.
Algunos creen que los periodistas se sienten más cercanos a Twitter que a Facebook como fuente de información. Tú dices que es una idea errónea ¿por qué?
Creo que es una idea errada porque es una generalización. No existe ningún estudio que diga que los periodistas prefieren uno sobre otro. Mi apuesta es que hay más periodistas en Facebook que en Twitter. La diferencia es que más periodistas utilizan Facebook de una manera personal. Un montón de usuarios se conecta con amigos y familia. Y en ese sentido – porque mucha gente lo utiliza de forma personal – (los periodistas) se sienten incómodos en usarlo para encontrar fuentes o para distribuir contenidos. Pero creo que es un reto para los periodistas separar lo personal de lo profesional y eso es algo que vamos a alcanzar pronto al lanzar más opciones que hagan más fácil usar Facebook para reportar.
Varias empresas periodísticas han impuesto reglas para ser consideradas por los periodistas al usar sus perfiles en redes sociales , ¿qué opinas?
Bueno es interesante. Algunas son más estrictas que otras, otras más abiertas. Lo que veo es que no importa dónde publiques creo que las mismas reglas éticas de guía se deben aplicar. El tipo de reglas con las que no concuerdo es con aquellas que separan y tratan diferente lo que se publica de la publicación de la web. Creo que no importa la plataforma, los periodistas deben aplicar las mismas reglas éticas. Siempre les digo a mis alumnos de periodismo en Columbia que no pienses como si publicaras en un micro blog o como si escribieras un mensaje de texto: tú estas publicando, es lo que estás haciendo, publicando contenido. No importa qué tan corta sea la información tienes que hacerlo con calidad porque eres periodista, ese sería mi consejo. Sé que algunas organizaciones periodísticas tienen un enfoque más estricto que otros, pero eso es realmente su decisión.
Algunas veces, los periodistas expresamos opinión en nuestras cuentas personales de Twitter y Facebook, ¿eso está bien, está mal?
Es engañoso ¿verdad?, porque de nuevo retomamos el tema de lo personal y lo profesional. Quiero decir, los problemas éticos han sido siempre así y puedes dar lineamientos en las organizaciones periodísticas o salas de noticias, pero cada periodista lo va a interpretar individualmente de una forma distinta. Yo siempre he intentado colocarme en esta situación en la que no importa donde publicas, tú eres un periodista “24×7”. Si es algo que no publicarías en la web periodística para la que trabajas, probablemente tengas que pensar nuevamente no publicarla en tus cuentas de la red social.


    martes, 6 de septiembre de 2011

    2011, el año más violento contra periodistas… y todavía no termina


    Fuente: Clases de Periodismo

    06 de septiembre de 2011
    EFE
    Este año no termina, pero ya es considerado el más violento de la última década contra los periodistas en América Latina, de acuerdo con Carlos Lauría, el coordinador para las Américas del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ).
    Según un informe de Lauría, en lo que va de 2011 han sido asesinados en la región 20 periodistas. Estas declaraciones las ofreció en la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación realizada en Guayaquil
    México, indicó, es el país donde más se ha ejercido la violencia contra periodistas durante 2011: hay cinco comunicadores y un empleado de medios de comunicación asesinados. No se incluye todavía los casos de Rocío González Trápaga y Ana María Marcela Yarce de Contralínea.
    La impunidad se evidencia en esta cifra: de 871 asesinatos ocurridos contra el gremio a nivel mundial desde 1992, 545 aún están sin resolver.
    Con datos de CNN México e IPYS.

    domingo, 4 de septiembre de 2011

    Guayaquil: Periodismo por dentro


    Por Mirko Lauer
    El Instituto Prensa y Sociedad, IPYS, está realizando su tercera Conferencia latinoamericana de periodismo de investigación, Colpin 2011, en Guayaquil, y sin duda el participante de más alto perfil es Kristinn Hranfsson, conductor y portavoz de WikiLeaks en reemplazo de un Julian Assange complicado con asuntos legales.
    La participación de Hranfsson el viernes coincidió con lo que Fritz Dubois ha llamado el paso de WikiLeaks a la condición de delatores: el grupo de prestigiosos diarios que divulgó los 250.000 correos robados al Departamento de Estado ha decidido cortar toda relación con un WikiLeaks que revela la identidad de sus fuentes.
    Interrogado sobre el tema en Guayaquil, Hranfsson respondió, un poco sibilinamente, que cuando recién les fueron ofrecidos los cables The New York Times, The Guardian, El País o Der Spiegel no necesitaron mucho convencimiento para asumir la publicación de aquellos textos. Más o menos una versión de que todo sale con hueso.
    Colpin 2011 se produce en el contexto del fuerte acoso del presidente Rafael Correa a la más crítica de la prensa ecuatoriana. El diario El Universo, prominente víctima del largo brazo judicial de Correa, es uno de los patrocinadores, y aprovechó el evento para presentar los abusos sufridos ante unos 150 periodistas del mundo.
    A Correa el modus operandi de presentarse ante  tribunales de improbable independencia como un ciudadano común y corriente interesado en defender su honor le está funcionando, en el sentido de que abruma a sus críticos con millonarias multas imposibles de afrontar, US$ 40 millones a la fecha para El Universo.
     Pero la estrategia se vuelve políticamente costosa para Correa a medida que se va haciendo conocido en el mundo como un perseguidor de medios independientes. Un prurito que no logra controlar ni siquiera en sus visitas a otros países, donde a veces se le salen las ganas de multar, como le sucedió aquí luego de una obvia provocación periodística.
    El escenario ecuatoriano contrasta con lo que viene sucediendo en Brasil, el país invitado de este Colpin, donde un periodismo de investigación vigoroso viene participando en el siquitrillamiento de cada vez más ministros y otros altos funcionarios. Esto sin que los medios independientes se vean afectados, o casi.
    Mañana concluirá luego de cuatro días de ponencias, no pocas de ellas escarapelantes, el principal foro de debate en torno de las relaciones entre periodismo y poder político en el continente. El momento culminante fue la entrega de los premios (el primero de US$ 25.000) a la mejor investigación de un caso concreto de corrupción.
    º El autor es el actual presidente de la asamblea de IPYS.

    lunes, 29 de agosto de 2011

    No a las Mentiras


    Por: Emilio Palacio *
    Sábado 23 de Julio del 2011
    Este artículo, publicado el 6/2/2011, fue lo que motivó el juicio y condena contra “El Universo”:
    Esta semana, por segunda ocasión, la dictadura informó a través de uno de sus voceros que el dictador está considerando la posibilidad de perdonar a los criminales que se levantaron el 30 de setiembre, por lo que estudia un indulto. No sé si la propuesta me incluya (según las cadenas dictatoriales, fui uno de los instigadores del golpe); pero de ser así, lo rechazo.
    Comprendo que el dictador (devoto cristiano, hombre de paz) no pierda oportunidad para perdonar a los criminales. Indultó a las mulas del narcotráfico, se compadeció de los asesinos presos en la Penitenciaría del Litoral, les solicitó a los ciudadanos que se dejen robar para que no haya víctimas, cultivó una gran amistad con los invasores de tierras y los convirtió en legisladores, hasta que lo traicionaron. Pero el Ecuador es un Estado laico donde no se permite usar la fe como fundamento jurídico para eximir a los criminales de que paguen sus deudas. Si cometí algún delito, exijo que me lo prueben; de lo contrario, no espero ningún perdón judicial sino las debidas disculpas.
    Lo que ocurre en realidad es que el dictador por fin comprendió (o sus abogados se lo hicieron comprender) que no tiene cómo demostrar el supuesto crimen del 30 de setiembre, ya que todo fue producto de un guión improvisado, en medio del corre-corre, para ocultar la irresponsabilidad del dictador de irse a meter en un cuartel sublevado, a abrirse la camisa y gritar que lo maten, como todo un luchador de cachascán que se esfuerza en su show en una carpa de circo de un pueblito olvidado.
    A esta altura, todas las “pruebas” para acusar a los “golpistas” se han deshilvanado:
    El dictador reconoce que la pésima idea de ir al Regimiento Quito e ingresar a la fuerza fue suya. Pero entonces nadie pudo prepararse para asesinarlo ya que nadie lo esperaba.
    El dictador jura que el ex director del Hospital de la Policía cerró las puertas para impedir su ingreso. Pero entonces tampoco allí hubo ningún complot porque ni siquiera deseaban verle la cara.
    Las balas que asesinaron a los policías desaparecieron, pero no en las oficinas de Fidel Araujo sino en un recinto resguardado por fuerzas leales a la dictadura.
    Para mostrar que el 30 de setiembre no usaba un chaleco blindado, Araujo se colocó uno delante de sus jueces y luego se puso la misma camiseta que llevaba ese día. Sus acusadores tuvieron que sonrojarse ante la palpable demostración de que los chalecos blindados simplemente no se pueden ocultar.
    Podría seguir pero el espacio no me lo permite. Sin embargo, ya que el dictador entendió que debe retroceder con su cuento de fantasmas, le ofrezco una salida: no es el indulto lo que debe tramitar sino la amnistía en la Asamblea Nacional.
    La amnistía no es perdón, es olvido jurídico. Implicaría, si se la resuelve, que la sociedad llegó a la conclusión de que el 30 de setiembre se cometieron demasiadas estupideces, de parte y parte, y que sería injusto condenar a unos y premiar a otros. ¿Por qué el dictador sí pudo proponer la amnistía para los ‘pelucones’ Gustavo Noboa y Alberto Dahik, pero en cambio quiere indultar a los “cholos” policías?
    El dictador debería recordar, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente. Los crímenes de lesa humanidad, que no lo olvide, no prescriben.
    [*] Ex Editor de Opinión Diario “El Universo” Ecuador

    Revoluciones inquisidoras


    Autoritarismo a la ecuatoriana: Zarpazo contra la Libertad de expresión

    Fuente El Comercio

    Por: Ricardo Trotti Periodista
    Sábado 23 de Julio del 2011
    La revolución ciudadana de Rafael Correa se asemeja cada vez más a la bolivariana de Hugo Chávez: la crítica a la autoridad y el disenso se han convertido en delitos de opinión, castigándose con cárcel, multas millonarias o exilio forzado.
    Así como la Iglesia del siglo XIV, el presidente ecuatoriano se siente dueño de la verdad, infalible y censor de sus críticos. Esta semana, un ex columnista del diario “El Universo” y sus directivos pagaron muy caro la osadía de llamarlo “dictador” en una columna de opinión. En un trámite judicial vertiginoso, un juez sentenció en doce horas tras leer 5.000 fojas de expediente, condenándolos a tres años de cárcel y a indemnizar al mandatario con US$40 millones.
    La desproporción entre castigo y delito desenmascara un juicio politizado. Similar al que fue sometido el opositor venezolano Oswaldo Álvarez, sentenciado a dos años de cárcel por declarar que el narcotráfico corroe Venezuela. Un entretejido sistema jurídico-legal es usado para castigar la crítica de políticos y periodistas, quienes ante la persecución eligen el destierro antes que la cárcel.
    A este sistema perverso, Chávez y Correa lo completan con el escarnio público. Dedican horas para satirizar e insultar a sus contrincantes. Correa consagró siete cadenas nacionales de más de una hora para atacar a los periodistas Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, autores de “El gran hermano”, un libro que denuncia nepotismo y corrupción en contratos entre el Estado y su hermano mayor, Fabricio. A la ofensiva verbal, le sumó una demanda por US$10 millones.
    La astucia de Correa es que la burla, las represalias legales y la inseguridad jurídica generen miedo y autocensura. Lo está logrando. Un 70% de periodistas la practica, según una encuesta nacional de Fundamedios.
    Al igual que el presidente de Venezuela, Correa se sirve de su estrategia integral, para expropiar y controlar empresas. Creó un emporio de 19 medios de comunicación, sin contar los que controla mediante la presión de la publicidad oficial, inspecciones impositivas y sanciones administrativas. Utiliza un ejército de periodistas militantes para defender su revolución, así sea con propaganda noticiosa o programas televisivos al estilo “6, 7 y 8” en Argentina o “La Hojilla” en Venezuela, desde donde se califica de gusano y vendepatria a quien piense diferente.
    Su mayor anhelo es contar con una ley de comunicación que le permita “controlar los excesos de la prensa corrupta”. Introdujo su semilla en la Constitución del 2008, aunque no pudo cristalizarla tras varios empellones en el Congreso. Pero en una coartada perfecta, Correa retomó el tema en la consulta popular de mayo. Consiguió su sueño y de un solo zarpazo contra la libertad de empresa y de prensa logró que se prohibiera que los dueños de medios posean otro tipo de empresas y que se sancione la difusión de contenidos explícitos sobre violencia, sexo y discriminación.
    El Gobierno Ecuatoriano busca vender gato por liebre para que pasen desapercibidas esas violaciones. Los ciudadanos creen que se trata de una ley de comunicación o de medios, no obstante que la censura recaerá sobre todas las expresiones: cartas al director, declaraciones de opositores, páginas de Internet o de redes sociales. Pero a Correa el tiro puede salirle por la culata. El costo político será caro: se confirma su autoritarismo, lo que trata afanosamente de simular tras una falsa estampa de líder apegado a la ley y la justicia.
    Ojalá que los legisladores, antes de votar la “ley Correa”, miren el mural que pende en el Palacio Legislativo del extinto Oswaldo Guayasamín, quien al representar al populismo con rostro oscuro y adusto, explicó: “Cuando el pueblo escucha estos cantos de sirena, se engaña, y forma la chusma con la que los populistas llegan al poder, para luego cargarle el peso de sus ambiciones”.